
Lectura y meditación sobre el capítulo 1 de la carta de Santiago:
El discípulo Santiago es el hermano menor de Jesucristo, mencionado en el Evangelio de Mateo: « ¿Dónde consiguió este hombre esta sabiduría y estas obras poderosas? ¿No es este el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y los hermanos de él Santiago y José y Simón y Judas? » (Mateo 13:54,55). En consecuencia, no debe confundirse con el apóstol Santiago, que es el hermano del apóstol Juan (Mateo 10:2,3 (Santiago hijo de Zebedeo y Juan su hermano). En 1 Corintios 15:7, está escrito que Jesucristo resucitado, apareció a su hermano menor Santiago. Probablemente, fue con esta aparición que comenzó a ejercer fe en él, porque está escrito en el evangelio de Juan, que, durante el ministerio de Jesucristo, sus hermanos no ejercían fe en él (Juan 7:5). Unos años más tarde, era el discípulo Santiago quien presidía el Concilio de Jerusalén, que debía tomar una decisión acerca de la circuncisión (Hechos 15:12, no podía ser el apóstol Santiago, Porque el rey Herodes lo había suprimido ante de aquel Concilio (Hechos 12:2)).
Cuando leemos la carta de Santiago, nos sorprende la semejanza de su forma de enseñar, con la de su hermano mayor Jesús. Usa muchas ilustraciones como lo hacía Jesús. Por indicación, mientras lee la meditación sobre la carta de Santiago, puede comparar con el Sermón del Monte pronunciado por su hermano mayor Jesús, de los capítulos 5 de 7 de Mateo. Esta carta es muy fácil de entender, por eso ‘antes de cada pasaje, solo habrá una simple introducción que indique el tema de la exhortación. Cuando sea necesario, habrá un comentario para especificar el significado de ciertas expresiones o comparaciones.
« Santiago, esclavo de Dios y del Señor Jesucristo, a las doce tribus que están esparcidas por todas partes: ¡Saludos! » (versículo 1). Las doce tribus parecen aludir al Israel de Dios, el Israel espiritual que representa a todas las congregaciones cristianas (Gálatas 6:16).
Debemos considerar las pruebas que Dios permite, como un medio para mejorar nuestro aguante: « Considérenlo todo gozo, mis hermanos, cuando se encuentren en diversas pruebas, 3puesto que ustedes saben que esta cualidad probada de su fe obra aguante. 4Pero que el aguante tenga completa su obra, para que sean completos y sanos en todo respecto, sin tener deficiencia en nada. (…) Feliz es el hombre que sigue aguantando la prueba, porque al llegar a ser aprobado recibirá la corona de la vida, que Jehová prometió a los que continúan amándolo. 13Al estar bajo prueba, que nadie diga: “Dios me somete a prueba”. Porque con cosas malas Dios no puede ser sometido a prueba, ni somete a prueba él mismo a nadie. 14Más bien, cada uno es probado al ser provocado y cautivado por su propio deseo. 15Entonces el deseo, cuando se ha hecho fecundo, da a luz el pecado; a su vez, el pecado, cuando se ha realizado, produce la muerte » (versículos 2-4,12-14).
Santiago explica que Dios no es el iniciador de las pruebas porque los problemas son, a menudo, el resultado del comportamiento de sus siervos. Dios solo permite las pruebas. Da el ejemplo de las tentaciones que no son de Dios, sino que son muchas veces las consecuencias de malos pensamientos. Explica el simple proceso que puede conducir al pecado. Jesucristo, en su Sermón del Monte, muestra cómo el deseo fecundado, da a luz al pecado en el corazón con respecto al adulterio: « Pero yo les digo que todo el que sigue mirando a una mujer a fin de tener una pasión por ella ya ha cometido adulterio con ella en su corazón » (Mateo 5:28). Jesucristo da un ejemplo de deseo fecundado en el corazón que da a luz al pecado sin ser necesariamente una acción concreta. Las dos informaciones son complementarias porque Santiago escribe que el pecado concretizado en acción conduce a la muerte, mientras que Jesucristo dice que también la mala intención en el corazón es un pecado en sí mismo. El apóstol Juan también ha demostrado que las malas intenciones nutridas en el corazón constituyen un pecado grave, con respecto al odio que podría conducir al asesinato: « Todo el que odia a su hermano es homicida, y ustedes saben que ningún homicida tiene la vida eterna como cosa permanente en él » (1 Juan 3:15).
Hay que pedir con perseverancia la sabiduría de Dios: « Por lo tanto, si alguno de ustedes tiene deficiencia en cuanto a sabiduría, que siga pidiéndole a Dios, porque él da generosamente a todos, y sin echar en cara; y le será dada. 6Pero que siga pidiendo con fe, sin dudar nada, porque el que duda es semejante a una ola del mar impelida por el viento y aventada de una parte a otra. 7De hecho, no vaya a figurarse ese hombre que recibirá cosa alguna de Jehová; 8es un hombre indeciso, inconstante en todos sus caminos. (…) No se extravíen, mis amados hermanos. 17Toda dádiva buena y todo don perfecto es de arriba, porque desciende del Padre de las luces celestes, y con él no hay la variación del giro de la sombra. 18Porque fue su voluntad, él nos produjo por la palabra de la verdad, para que fuéramos ciertas primicias de sus criaturas » (versículos 5-8,16-18).
La duda es una falta de fe, que se considera, desde el punto de vista de Dios, como un pecado: « Además, sin fe es imposible serle de buen agrado, porque el que se acerca a Dios tiene que creer que él existe y que llega a ser remunerador de los que le buscan solícitamente » (Hebreos 11:6).
En cuanto a la insistencia en las peticiones hechas a Dios, Jesús, en el Sermón del Monte, la ilustra bien: « Sigan pidiendo, y se les dará; sigan buscando, y hallarán; sigan tocando, y se les abrirá. Porque todo el que pide recibe, y todo el que busca halla, y a todo el que toca se le abrirá. De veras, ¿quién es el hombre entre ustedes a quien su hijo pide pan…, no le dará una piedra, ¿verdad? O, quizás, le pida un pescado…, no le dará una serpiente, ¿verdad? Por lo tanto, si ustedes, aunque son inicuos, saben dar buenos regalos a sus hijos, ¡con cuánta más razón dará su Padre que está en los cielos cosas buenas a los que le piden! » (Mateo 7:7-11).
Cuando Santiago escribe que cuando Dios da a sus siervos, no hay la variación del giro de la sombra, es decir, que está constantemente en el cenit, que constantemente da lo mejor a sus siervos.
Las primicias de sus criaturas podrían referirse a los cristianos que serán coherederos celestiales de Cristo, según el apóstol Pablo. En 1 Corintios 15:20-23, aplica exclusivamente la expresión « las primicias » a Jesucristo resucitado y en Romanos 8:23, la aplica a los cristianos coherederos de Cristo.
El pobre será ensalzado, mientras que el rico será humillado: « Pero que el hermano de condición humilde se alboroce a causa de su ensalzamiento, 10y el rico a causa de su humillación, porque como una flor de la vegetación pasará. 11Porque el sol sale con su calor abrasador y marchita la vegetación, y la flor de esta se cae, y la belleza de su apariencia externa perece. Así, también, el rico se desvanecerá en sus maneras de proceder en la vida » (versículos 9-11).
Hay que tener cuidado con el uso de la lengua: « Sepan esto, mis amados hermanos. Todo hombre tiene que ser presto en cuanto a oír, lento en cuanto a hablar, lento en cuanto a ira; 20porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios. 21Por lo tanto, desechen toda suciedad, y esa cosa superflua, la maldad, y acepten con apacibilidad la implantación de la palabra que puede salvar sus almas. (…) Si a un hombre le parece que es adorador formal, y con todo no refrena su lengua, sino que sigue engañando su propio corazón, la forma de adoración de este hombre es vana. 27La forma de adoración que es limpia e incontaminada desde el punto de vista de nuestro Dios y Padre es esta: cuidar de los huérfanos y de las viudas en su tribulación, y mantenerse sin mancha del mundo » (versículos 19-21,26,27, ver también el capítulo 3).
Debemos poner en práctica la enseñanza bíblica en nuestra vida: « Sin embargo, háganse hacedores de la palabra, y no solamente oidores, engañándose a sí mismos con razonamiento falso. 23Porque si alguno es oidor de la palabra, y no hacedor, este es semejante al hombre que mira su rostro natural en un espejo. 24Pues se mira, y allá se va einmediatamenteolvida qué clase de hombrees. 25Pero el que mira con cuidado en la ley perfecta que pertenece a la libertad, y persiste en ella, este, por cuanto se ha hecho, no un oidor olvidadizo, sino un hacedor de la obra, será feliz al hacerla » (versículos 22-25).
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Lectura y meditación sobre el capítulo 2 de la carta de Santiago…
Lectura y meditación sobre el capítulo 3 de la carta de Santiago…
Lectura y meditación sobre el capítulo 4 de la carta de Santiago…
Lectura y meditación sobre el capítulo 5 de la carta de Santiago…
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Alcanzando la madurez espiritual (Hebreos 6:1)
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