
Meditación sobre la Primera Carta de Pedro, Capítulo 3
Consejos a las mujeres casadas de la congregación para que continúen a manifestar su belleza interior, mediante sus cualidades cristianas que pueden permitir ganar a un marido no creyente: « De igual manera, ustedes, esposas, estén en sujeción a sus propios esposos, a fin de que, si algunos no son obedientes a la palabra, sean ganados sin una palabra por la conducta de sus esposas, 2 por haber sido ellos testigos oculares de su conducta casta junto con profundo respeto. 3 Y que su adorno no sea el de trenzados externos del cabello ni el de ponerse ornamentos de oro ni el uso de prendas de vestir exteriores, 4 sino que sea la persona secreta del corazón en la vestidura incorruptible del espíritu quieto y apacible, que es de gran valor a los ojos de Dios. 5 Porque así, también, se adornaban en otros tiempos las mujeres santas que esperaban en Dios, sujetándose a sus propios esposos, 6 como Sara obedecía a Abrahán, llamándolo “señor”. Y ustedes han llegado a ser hijas de ella, con tal que sigan haciendo el bien y no teman a ninguna causa de terror » (versículos 1-6).
Consejos a los esposos: « Ustedes, esposos, continúen morando con ellas de igual manera, de acuerdo con conocimiento, asignándoles honra como a un vaso más débil, el femenino, puesto que ustedes también son herederos con ellas del favor inmerecido de la vida, a fin de que sus oraciones no sean estorbadas » (versículo 7). Encontramos los mismos consejosf en las cartas del apóstol Pablo, con respecto a los esposos, sus esposas e los hijos (Efesios 5:21-33; 6:1-4). Se anima a los esposos a « continuar morando con ellas de igual manera, de acuerdo con conocimiento ». Dependiendo del contexto, este « conocimiento » no parece ser un conocimiento bíblico o que uno podría leer en un libro, sino un discernimiento de lo que es la feminidad en la pareja, lo que permite a los esposos tener en cuenta los límites físicos y emocionales de su esposa, « asignándole honra como a un vaso más débil, el femenino ». Obviamente, este « conocimiento » puede aplicarse con respecto a las mujeres hacia sus esposos. Así es que habrá un entendimiento mutuo en la pareja.
Los discípulos de Cristo deben manifestar un amor fraternal con cariño: « Finalmente, todos ustedes sean de un mismo ánimo y parecer, compartiendo sentimientos como compañeros, teniendo cariño fraternal, siendo tiernamente compasivos, de mente humilde, 9 no pagando daño por daño ni injuria por injuria, sino, al contrario, confiriendo una bendición, porque ustedes fueron llamados a este derrotero, para que hereden una bendición. 10 Pues, “el que quiera amar la vida y ver días buenos, reprima su lengua de lo que es malo, y sus labios de hablar engaño; 11 antes bien, apártese de lo que es malo y haga lo que es bueno; busque la paz y siga tras ella. 12 Porque los ojos de Jehová están sobre los justos, y sus oídos están hacia su ruego; pero el rostro de Jehová está contra los que hacen cosas malas” » (versículos 8-12).
Es importante recordar lo que Jesucristo dijo sobre lo que identificaría a los verdaderos discípulos: « Les doy un nuevo mandamiento: que se amen unos a otros; así como yo los he amado, que ustedes también se amen los unos a los otros. En esto todos conocerán que ustedes son mis discípulos, si tienen amor entre sí » (Juan 13:34,35). En algunas congregaciones, los cristianos se sientan y escuchan la enseñanza, después se van a casa, despidiéndose con saludos superficiales. En esta situación, aquellas congregaciones llegan a ser simples campus universitarios o aulas donde el profesor da la enseñanza, y luego cada uno se va a casa. En este caso, ¿dónde está cariño fraternal? Estos dos textos bíblicos muestran claramente que debe haber una vida social dentro de la congregación cristiana. La vida social está compuesta de amistades, invitaciones para compartir una comida, momentos sencillos de felicidad al estar juntos en una caminata o un picnic. La convivencia cristiana no olvida las viudas y los huérfanos, los divorciados, separados y otras personas en soledades prolongadas.
Hay que recordar la declaración de las buenas acciones cristianas de misericordia, según el rey Jesucristo, durante el juicio mundial futuro: « Entonces dirá el rey a los de su derecha: ‘Vengan, ustedes que han sido bendecidos por mi Padre, hereden el reino preparado para ustedes desde la fundación del mundo. Porque me dio hambre, y ustedes me dieron de comer; me dio sed, y me dieron de beber. Fui extraño, y me recibieron hospitalariamente; desnudo estuve, y me vistieron. Enfermé, y me cuidaron. Estuve en prisión, y vinieron a mí’ » (Mateo 25:31-46). Podemos ver que en la lista de aquellas buenas obras cristianas, no hay ninguna acción « religiosa », como escuchar los sermones bíblicos, o ir a predicar y enseñar las buenas nuevas. Obviamente, también debemos hacer aquellas cosas, sin embargo, sin olvidar, según Jesucristo: manifestarse el amor fraternal con hechos de misericordia. Durante esta vida social entre los hermanos y hermanas cristianos, es importante « reprimir su lengua de lo que es malo, y sus labios de hablar engaño » (versículos 10 a 12; lea también la carta de Santiago 3:1-12 (Consejo para dominar la lengua)).
Debemos santificar al Cristo como Señor en el corazón, siempre listos para presentar una defensa ante cualquier hombre: « En verdad, ¿quién es el hombre que les hará daño a ustedes si se hacen celosos por lo que es bueno? 14 Pero hasta si sufrieran por causa de la justicia, son felices. Sin embargo, no teman lo que para ellos es objeto de temor, ni vayan a agitarse. 15 Antes bien, santifiquen al Cristo como Señor en su corazón, siempre listos para presentar una defensa ante todo el que les exija razón de la esperanza que hay en ustedes, pero haciéndolo junto con genio apacible y profundo respeto. 16 Tengan una buena conciencia, para que en el particular de que se hable contra ustedes queden avergonzados los que están hablando con menosprecio de su buena conducta en lo relacionado con Cristo. 17 Porque mejor es sufrir porque estén haciendo el bien, si la voluntad de Dios lo desea, que porque estén haciendo el mal. 18 Pues, hasta Cristo murió una vez para siempre respecto a pecados, un justo por injustos, para conducirlos a ustedes a Dios, habiendo sido muerto en la carne, pero hecho vivo en el espíritu. 19 En esta condición también siguió su camino y predicó a los espíritus en prisión, 20 que en un tiempo habían sido desobedientes cuando la paciencia de Dios estaba esperando en los días de Noé, mientras se construía el arca, en la cual unas pocas personas, es decir, ocho almas, fueron llevadas a salvo a través del agua » (versículos 13-20).
Cuando Pedro escribe « si sufren por causa de la justicia, son felices », ¿cómo puede uno ser feliz cuando al mismo tiempo sufre? Jesucristo mostró en su Sermón del Monte, que uno puede ser feliz en la perspectiva de una esperanza: « Felices son ustedes cuando los vituperen y los persigan y mentirosamente digan toda suerte de cosa inicua contra ustedes por mi causa. 12 Regocíjense y salten de gozo, puesto que grande es su galardón en los cielos; porque de esa manera persiguieron a los profetas antes de ustedes » (Mateo 5:3-12). El cristiano puede ser objeto de acusaciones falsas y, por lo tanto, a veces, debe comparecer ante las autoridades judiciales o hablar ante un representante de la policía (un oficial de policía, un juez, un funcionario fiscal…). Según lo escrito, el cristiano debe seguir dominando sus sentimientos, sus emociones y expresarse con un profundo respeto. Al hacerlo, siendo paciente, es muy probable que la situación se vuelva en contra de los falsos acusadores, que se avergonzarán de su mal comportamiento hacia los cristianos perseguidos. Obviamente, cuando un cristiano sufre debido a una injusticia, debe recordar a su modelo Jesucristo que también sufrió por injusticia, y hasta la muerte (versículos 18-20).
Si la sangre de Cristo salva, el bautismo cristiano, también salva: « Lo que corresponde a esto ahora también los está salvando a ustedes, a saber, el bautismo (no el desechar la suciedad de la carne, sino la solicitud hecha a Dios para una buena conciencia), mediante la resurrección de Jesucristo. 22 Él está a la diestra de Dios, porque siguió su camino al cielo; y ángeles y autoridades y poderes fueron sujetados a él » (versículos 21,22). Desde el momento en que una persona ejerce fe en Dios, el Padre, en su Hijo, y también en el Espíritu Santo, puede bautizarse conformándose, de antemano a los principios básicos cristianos, escritos en la Biblia: « Vayan, por lo tanto, y hagan discípulos de gente de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del espíritu santo, enseñándoles a observar todas las cosas que yo les he mandado. Y, ¡miren!, estoy con ustedes todos los días hasta la conclusión del sistema de cosas » (Mateo 28:19,20). Cabe señalar que el mandamiento de Jesucristo, con respecto al bautismo, hay después una enseñanza más profunda y prolongada del cristianismo. Aquel entrenamiento, particularmente del nuevo discípulo cristiano, llevará algún tiempo después de su bautismo.
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El redactor de esta carta es uno de los doce apóstoles de Jesucristo. En los Evangelios, también tiene el nombre de Simón Pedro (Mateo 4:18) y Jesucristo le dio el nombre de Cefas (Juan 1:42)…
Alcanzando la madurez espiritual (Hebreos 6:1)
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