
¿Con qué frecuencia debe celebrarse la Cena del Señor, o Conmemoración de la muerte de Cristo?
Algunos opinan que debería celebrarse varias veces al año, concretamente cada vez que se reúne la congregación; por ejemplo, los domingos o cualquier otro día de la semana.
Otros consideran que debe celebrarse una sola vez al año, en el aniversario de la muerte sacrificial de Cristo: es decir, el 14 de nisán según el calendario bíblico (o judío). Esta es la fecha en que se celebraba la antigua Pascua judía, que fue sustituida por la conmemoración cristiana.
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Los cristianos que creen que la Conmemoración debe celebrarse varias veces al año fundamentan su postura en diversos textos bíblicos que parecen sugerir que los cristianos efectivamente « partían el pan » durante sus reuniones semanales, las cuales posiblemente tenían lugar los domingos. De hecho, el capítulo 2 del libro de Hechos señala: « Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, y en la comunión, y en el partimiento del pan, y en las oraciones » (Hechos 2:42 — Reina Valera – 1909 – ‘Antigua’).
A partir de esta traducción, bien podría pensarse que la expresión « partir el pan » se refiere a la celebración del Memorial, cuando Jesucristo partió el pan para dárselo a sus discípulos: « Y tomando el pan, habiendo dado gracias, partió, y les dió, diciendo: Esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado: haced esto en memoria de mí » (Lucas 22:19 – Reina Valera – 1909 – ‘Antigua’).
Esta práctica de partir el pan durante la reunión cristiana semanal del primer día de la semana (el domingo) parece verse confirmada por un segundo pasaje del libro de los Hechos, capítulo 20: « Y el día primero de la semana, juntos los discípulos a partir el pan, Pablo les enseñaba, habiendo de partir al día siguiente: y alargó el discurso hasta la media noche » (Hechos 20:7 – Reina Valera – 1909 – ‘Antigua’).
El texto del capítulo 11 de 1 Corintios alude más directamente a la celebración de la conmemoración de la muerte de Cristo: «Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan; y habiendo dado gracias, lo partió y dijo: « Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Jesús, la noche que fué entregado, tomó pan; 24 Y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed: esto es mi cuerpo que por vosotros es partido: haced esto en memoria de mí. 25 Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre: haced esto todas las veces que bebiereis, en memoria de mí. 26 Porque todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que venga » (1 Corintios 11:23-26 – Reina Valera – 1909 – ‘Antigua’).
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El « Partir el pan » un término genérico, o general para referirse a compartir una comida
Examinaremos la expresión « partir el pan » para determinar si se refiere sistemáticamente a la Cena del Señor —o al memorial de la muerte de Cristo— o si es simplemente un término general para referirse a compartir una comida. Dependiendo del contexto bíblico, « partir el pan » puede significar compartir una comida, dado que el pan era el alimento básico de la época, acompañado de pescado, carne o verduras.
Por ejemplo, la expresión « partir el pan » aparece en el relato de la multiplicación de los panes: « Y Jesús les dijo: No tienen necesidad de irse: dadles vosotros de comer. 17 Y ellos dijeron: No tenemos aquí sino cinco panes y dos peces. 18 Y él les dijo: Traédmelos acá. 19 Y mandando á las gentes recostarse sobre la hierba, tomando los cinco panes y los dos peces, alzando los ojos al cielo, bendijo, y partió y dió los panes á los discípulos, y los discípulos á las gentes. 20 Y comieron todos, y se hartaron; y alzaron lo que sobró de los pedazos, doce cestas llenas. 21 Y los que comieron fueron como cinco mil hombres, sin las mujeres y los niños » (Mateo 14:16-21 – Reina Valera – 1909 – ‘Antigua’). Así pues, en este contexto, la expresión « partir el pan » significa compartir una comida.
Consideremos el final del relato del camino a Emaús, donde dos discípulos se encontraron con Jesucristo resucitado; esto es lo que se escribe respecto a la comida: « Y llegaron á la aldea á donde iban: y él hizo como que iba más lejos. 29 Mas ellos le detuvieron por fuerza, diciendo: Quédate con nosotros, porque se hace tarde, y el día ya ha declinado. Entró pues á estarse con ellos. 30 Y aconteció, que estando sentado con ellos á la mesa, tomando el pan, bendijo, y partió, y dióles. 31 Entonces fueron abiertos los ojos de ellos, y le conocieron; mas él se desapareció de los ojos de ellos » (Lucas 24:28-31 – Reina Valera – 1909 – ‘Antigua’). Una vez más, en este contexto, la expresión « partir el pan » se refiere a compartir una comida. Es evidente que, en esta ocasión, Jesucristo no celebró el Memorial de su muerte con los dos discípulos. Es el contexto el que determina el significado de esta expresión: si se refiere a compartir una comida o a celebrar el Memorial del sacrificio de Cristo.
Examinemos el texto de Hechos 2:42. La traducción de Reina Valera vierte la frase con bastante exactitud como el « partimiento del pan »: « Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, y en la comunión, y en el partimiento del pan, y en las oraciones » (Hechos 2:42 — Reina Valera – 1909 – ‘Antigua’). Para determinar si esto se refiere a la observancia del Memorial o a compartir comidas, es preciso atender al contexto histórico del pasaje.
El comienzo del capítulo 2 de Hechos muestra que una gran multitud había acudido a Jerusalén para celebrar el Pentecostés y que, en esa ocasión, tres mil personas se convirtieron al cristianismo (Hechos 2:41). Tras mencionar a estas tres mil personas, encontramos la información de Hechos 2:42 citada anteriormente; ¿observaron los apóstoles, en este contexto, la Conmemoración mediante el « partimiento del pan »? El contexto apunta a compartir comidas, una práctica que rápidamente se convirtió en un desafío logístico, dado que aquella gran asamblea permaneció en Jerusalén durante varios días. A continuación, se presenta lo que está escrito hasta el final del capítulo:
« Y toda persona tenía temor: y muchas maravillas y señales eran hechas por los apóstoles. 44 Y todos los que creían estaban juntos; y tenían todas las cosas comunes; 45 Y vendían las posesiones, y las haciendas, y repartíanlas á todos, como cada uno había menester. 46 Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y con sencillez de corazón, 47 Alabando á Dios, y teniendo gracia con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día á la iglesia los que habían de ser salvos » (Hechos 2:43-47 — Reina Valera – 1909 – ‘Antigua’).
Así, para hacer frente a los desafíos logísticos, los discípulos compartían todo en común, y el relato añade: « Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y con sencillez de corazón » (Hechos 2:46 — Reina Valera – 1909 – ‘Antigua’). Cabe señalar que la expresión «partir el pan» se asocia con comer juntos con alegría y sinceridad durante una comida.
« Y eran fieles en conservar la enseñanza de los apóstoles, en compartir lo que tenían, en reunirse para partir el pan y en la oración » – Dios Habla Hoy (DHH).
Continuando con el análisis del contexto histórico de Hechos 2:42, el capítulo 4 menciona otra conversión masiva de cinco mil personas, lo que generó un nuevo problema logístico relacionado con la distribución de alimentos; esta cuestión aparece en el relato al inicio del capítulo 6 de Hechos: « En aquellos días, creciendo el número de los discípulos, hubo murmuración de los Griegos contra los Hebreos, de que sus viudas eran menospreciadas en el ministerio cotidiano. 2 Así que, los doce convocaron la multitud de los discípulos, y dijeron: No es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios, y sirvamos á las mesas. 3 Buscad pues, hermanos, siete varones de vosotros de buen testimonio, llenos de Espíritu Santo y de sabiduría, los cuales pongamos en esta obra » (Hechos 6:1–3 — Reina Valera – 1909 – ‘Antigua’).
Así, un examen detenido del contexto histórico del libro de los Hechos —específicamente de los capítulos 2 al 6— demuestra ampliamente que la expresión « partir el pan » no se refiere a la celebración del Memorial, sino a compartir una comida o a distribuir alimentos. Encontramos una confirmación de este mismo uso genérico —que denota el hecho de compartir una comida— en el capítulo 27 de los Hechos: « Y habiendo dicho esto, tomando el pan, hizo gracias á Dios en presencia de todos, y partiendo, comenzó á comer » (Hechos 27:35 — Reina Valera – 1909 – ‘Antigua’). Es evidente que en esta ocasión (durante un naufragio en curso), el apóstol Pablo no partió el pan para celebrar el Memorial, sino para compartir una comida.
Examinemos el contexto del pasaje de Hechos 20:7: « Y el día primero de la semana, juntos los discípulos a partir el pan, Pablo les enseñaba, habiendo de partir al día siguiente: y alargó el discurso hasta la media noche » (Hechos 20:7 — Reina Valera – 1909 – ‘Antigua’). Dadas las explicaciones anteriores —que demuestran que la expresión « partir el pan » se refiere a compartir una comida—, todo indica que, en este relato, el apóstol Pablo había sido invitado a una comida (o « reunido para partir el pan ») y que, en esa ocasión, pronunció un discurso de despedida al finalizar. Esto significa que, en el caso de este pasaje, el evento no era una reunión formal, sino más bien una comida tras la cual el apóstol Pablo habló para pronunciar unas palabras de despedida.
Una vez al año
La Pascua es el modelo de los requisitos divinos para la celebración del memorial de la muerte de Cristo: « porque esas cosas son una sombra de las cosas por venir, pero la realidad pertenece al Cristo » (Colosenses 2:17). « Porque, puesto que la Ley tiene una sombra de las buenas cosas por venir, pero no la sustancia misma de las cosas » (Hebreos 10:1).
Así como Dios no exigía que la Pascua judía se celebrara cada día de reposo —es decir, cada sábado—, tampoco es necesario celebrar la conmemoración de la muerte de Cristo cada semana. He aquí lo que escribió el apóstol Pablo sobre el sacrificio de Cristo: « Limpiad pues la vieja levadura, para que seáis nueva masa, como sois sin levadura: porque nuestra pascua, que es Cristo, fué sacrificada por nosotros » (1 Corintios 5:7 — Reina Valera – 1909 – ‘Antigua’). La analogía —o correspondencia— entre la conmemoración de la muerte de Cristo y la antigua Pascua judía, que se celebraba una vez al año, es evidente.
Un último detalle se relaciona con la profecía de Ezequiel —específicamente los capítulos 40 al 48—, la cual contiene una descripción profética de la administración del Reino de Dios en la Tierra. Esto es lo que se lee en Ezequiel capítulo 45: « En el primer [mes], en el día catorce del mes, debe ocurrir para ustedes la pascua. Como fiesta de siete días, tortas no fermentadas son lo que deben comer » (Ezequiel 45:21). Naturalmente, en el paraíso terrenal ya no se celebrará la Pascua judía; en su lugar, la observancia será la conmemoración de la muerte de Jesucristo, el acontecimiento que hace posible la resurrección y la vida eterna en la Tierra. La cuestión es que el simbolismo profético de la Pascua judía apunta a la conmemoración de la muerte de Jesucristo, un suceso vinculado a la fecha del 14 de nisán mencionada en dicha profecía (1 Corintios 5:7).
Por consiguiente, resulta también oportuno aplicar otro pasaje de esta misma Primera Carta a los Corintios, que dice: « Esto empero, hermanos, he pasado por ejemplo en mí y en Apolos por amor de vosotros; para que en nosotros aprendáis á no saber más de lo que está escrito, hinchándoos por causa de otro el uno contra el otro » (1 Corintios 4:6 — Reina Valera – 1909 – ‘Antigua’).
En conclusión, la postura editorial de este sitio es afirmar que la Conmemoración de la muerte sacrificial de Cristo tiene lugar una vez al año, en el aniversario del 14 de Nisán (una fecha del calendario bíblico judío). Lo que un discípulo de Cristo decida en su corazón, que lo haga con fe o convicción: « Todo lo que no es de fe, es pecado » (Romanos 14:23b — Reina Valera – 1909 – ‘Antigua’).
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La Conmemoración de la Muerte de Jesucristo (Lucas 22:19)
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