
El libro de los Salmos fue escrito principalmente por el rey David, pero también por otros escritores. Fue completado en el siglo V Antes Era Común.
El libro de los Salmos es una colección de poesía cantada. El estilo es muy figurativo, lo que permite una mejor memorización de la idea poética. Por ejemplo, el Salmo 1 compara a un ser humano que lee la Biblia con un árbol junto a un río que nunca se quedará sin agua: “Y ciertamente llegará a ser como un árbol plantado al lado de corrientes de agua, que da su propio fruto en su estación y cuyo follaje no se marchita, y todo lo que haga tendrá éxito” (Salmo 1:3). Después de esta imagen fácil de recordar, el salmista hace una aplicación sencilla de la misma: “Todo lo que haga tendrá éxito”. Durante este paseo meditativo a través de aquellos poemas cantados, habrá muchas ilustraciones que son fáciles de memorizar, para luego ver su valor práctico en nuestras vidas.
Hay otra forma de memorizar y comprender bien una idea, a través del paralelismo sinónimo. En este caso, la misma idea se repite de forma distinta. Por ejemplo, el Salmo 1: “Feliz es el hombre que no ha andado en el consejo de los inicuos, y en el camino de los pecadores no se ha parado, y en el asiento de los burladores no se ha sentado” (Salmo 1:1). La idea sencilla es que el hombre que no camina en el consejo de los inicuos será feliz. La primera expresión “Feliz el hombre” no se repite. Sin embargo, la razón por la que es feliz se explica mediante una primera idea, luego se aclara mediante otras dos expresiones paralelas que permiten comprender la primera expresión que sigue siendo abstracta. Así, el lector atento de los Salmos comprenderá que el no andar en el consejo de los impíos, significa no tener la misma conducta que ellos, al no seguir su camino o senda y no asociarse con ellos sentándose en un asiento junto a ellos.
Existe el paralelismo antitético: “Porque los malhechores mismos serán cortados, pero los que esperan en Jehová son los que poseerán la tierra” (Salmo 37:9). Tesis: “Los malhechores mismos serán cortados”. Antítesis: “Los que esperan en Jehová son los que poseerán la tierra”.
El paralelismo sintético consiste en añadir otras ideas a la misma repetición, con el fin de amplificarla. Por ejemplo el Salmo 19:
“La ley de Jehová es perfecta, hace volver el alma.
El recordatorio de Jehová es fidedigno, hace sabio al inexperto.
Las órdenes de Jehová son rectas, hacen regocijar el corazón;
el mandamiento de Jehová es limpio, hace brillar los ojos.
El temor de Jehová es puro, subsiste para siempre.
Las decisiones judiciales de Jehová son verdaderas; han resultado del todo justas” (Salmo 19:7–9).
La primera expresión “La ley de Jehová” se explica de cinco maneras diferentes: El recordatorio de Jehová, Las órdenes de Jehová, El mandamiento de Jehová, El temor de Jehová, Las decisiones judiciales de Jehová. Luego está escrito que la ley de Jehová es “perfecta”, aunque fácil de entender, este calificativo necesita ser especificado y esto es lo que hizo el salmista cinco veces: fidedigno, recto, limpio (repetido dos veces) y verdadero.
Volviendo a la primera idea, el salmista explica por qué la ley de Jehová es perfecta: “hace volver el alma”. Aunque esta expresión es fácil de entender, sigue siendo muy abstracta y necesita ser aclarada y esto es lo que hace el salmista: hacer volver el alma significa hacer sabio al hombre inexperto, alegrar el corazón, hacer brillar los ojos, subsiste (o no cambia) y es justa. La síntesis es el acto de completar una primera idea con una segunda que la explica: “La ley de Jehová es perfecta, (¿por qué?) hace volver el alma”. El paralelismo sintético especifica o explica una idea, amplificándola con otros calificadores u otros pensamientos.
Existen otras variaciones de estas tres formas de paralelismos mencionadas anteriormente:
El paralelismo emblemático que no es ni más ni menos que una comparación metafórica: “Tan lejos como está el naciente del poniente, así de lejos ha puesto de nosotros nuestras transgresiones” (Salmo 103:12).
El paralelismo escalonado es una repetición de una expresión, amplificándola con otros calificadores:
“Atribuyan a Jehová, oh hijos de fuertes,
atribuyan a Jehová gloria y fuerza.
Atribuyan a Jehová la gloria de su nombre.
Inclínense ante Jehová en adorno santo” (Salmo 29:1, 2).
El paralelismo invertido:
1) “Los ídolos de las naciones son plata y oro,
2) la obra de las manos del hombre terrestre.
3) Boca tienen, pero no pueden hablar nada;
4) ojos tienen, pero no pueden ver nada;
5) oídos tienen, pero no pueden prestar oído a nada.
6) Además, no existe espíritu en su boca.
7) Quienes los hacen llegarán a ser lo mismo que ellos,
8) todos los que en ellos confían” (Salmos 135:15–18).
¿En qué consiste el paralelismo invertido en el Salmo 135?
La idea (1) corresponde a la idea (8):
1) Los ídolos de las naciones son plata y oro. 8) Todos los que en ellos confían.
La idea (2) corresponde a la idea (7):
2) La obra de las manos del hombre terrestre. 7) Quienes los hacen llegarán a ser lo mismo que ellos.
La idea (3) corresponde a la idea (6):
3) Boca tienen, pero no pueden hablar nada. 6) Además, no existe espíritu en su boca.
La idea (4) corresponde a la idea (5):
4) Ojos tienen, pero no pueden ver nada. 5) Oídos tienen, pero no pueden prestar oído a nada.
Es posible que este Salmo (y otros) se cantara con dos (o más) grupos de cantantes, uno cantando una estrofa, mientras el otro respondía con la estrofa correspondiente. El canto y la música en el templo estaban a cargo de personas que eran expertas o especializadas en este arte (1 Crónicas 25:1,2,7,8; 2 Crónicas 34:12b “Y los levitas, cada uno de los cuales era perito en tocar los instrumentos de canto”; Esdras 2:65; Nehemías 7:67).
Una forma simplificada de paralelismo invertido con palabras es la siguiente:
“Efraín mismo no estará celoso de Judá, ni Judá mostrará hostilidad hacia Efraín” (Isaías 11:13).
A los Salmos con paralelismos se añaden los Salmos acrósticos o alfabéticos que permiten una buena memorización (Salmos 9, 10, 25, 34, 37, 111, 112, 119, 145).
Los Salmos tienen contenido profético. Jesucristo mostró la dimensión profética de los Salmos: “En seguida les dijo: “Estas son mis palabras que les hablé mientras todavía estaba con ustedes, que todas las cosas escritas en la ley de Moisés y en los Profetas y en los Salmos acerca de mí tenían que cumplirse” (Lucas 24:44). En el camino de Emaús, Jesucristo mostró que en los salmos hay profecías mesiánicas.
Los Salmos ayudan a enriquecer nuestras oraciones a Jehová Dios, el Padre Celestial: “Que mi oración esté preparada como incienso delante de ti; el levantar las palmas de mis manos, como la ofrenda de grano al atardecer” (Salmo 141:2).
Los Salmos nos permiten ver que los salmistas tenían sentimientos similares a los nuestros: “Elías era hombre de sentimientos semejantes a los nuestros, y, no obstante, en oración oró que no lloviera; y no llovió sobre la tierra por tres años y seis meses” (Santiago 5:17). Ciertamente el profeta Elías no escribió los Salmos, sin embargo, el discípulo Santiago explica bien que aquellos escritores y profetas del pasado tenían los mismos sentimientos que nosotros. Estos sentimientos comunes a los humanos se expresan en los Salmos. Por ejemplo, leyendo el Salmo 73, vemos cómo Asaf se vio afectado por la impunidad de los malvados. El Salmo 51 expresa muy bien los sentimientos de culpa cuando un humano ha cometido un pecado grave. Esta meditación sobre el libro de los Salmos será muy rica espiritualmente; su objetivo es animarnos a leerlos o releerlos para fortalecer nuestra fe.
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SALMO 1 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
Comentario: La lectura de la Biblia es mucho más importante que los comentarios. Si es posible, deberíamos hacer un esfuerzo por leer la Biblia todos los días y meditar en ella. Leer la Biblia es para la nutrición, lo que es la meditación es para una digestión espiritual. Por supuesto, debemos pedirle a Dios esta comprensión de sus pensamientos escritos (Mateo 11:25; Santiago 1:5). Los comentarios bíblicos deben ser simples letreros en términos de comprensión del texto. Depende de cada uno de nosotros aceptar o rechazar aquellas indicaciones. Dios nos creó con la capacidad de pensar por nosotros mismos y somos libres de elegir lo que nos parece verdadero. Y si así fuera, Jesucristo dijo que se vería: “De todos modos, la sabiduría queda probada justa por sus obras” (Mateo 11:19). Haciendo esto, como está escrito en este Salmo, seremos como un árbol junto a corrientes de aguas, regado constantemente, que da su fruto a su debido tiempo, y esto, sin importar las pruebas que tengamos en la vida.
SALMO 2 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
Tú eres mi hijo, yo, hoy, yo he llegado a ser tu padre (Salmos 2:7)
Comentario del Salmo 2: Este es el primer salmo profético acerca de Cristo siendo ungido como Rey. Esta unción de Cristo, por su Padre Celestial Jehová Dios, tuvo lugar por decreto, en su bautismo en la tierra. En aquella ocasión el Padre Celestial dijo esto acerca de su Hijo: “Este es mi Hijo, el amado, a quien he aprobado” (Mateo 3:17, comparar con Salmo 2:7). Sin embargo, fue mucho más tarde que Cristo Rey heredaría el gobierno de un Reino Celestial. Además, el Salmo 110 menciona que después de la ascensión de Cristo al cielo, se sentó a la diestra del Padre Celestial espando aquel Reino. El Salmo 2 describe el momento en que su Padre Celestial le entrega el gobierno del Reino Celestial, en medio de sus enemigos tanto celestiales (Satanás el diablo y los demonios) como terrestres (todas las naciones actuales que no desean de aquel gobierno celestial).
Según la profecía del capítulo 4 de Daniel, parecería que Jesucristo recibió este Reino en 1914, cuando Satanás el diablo y los demonios fueron expulsados del cielo y de la tierra (Apocalipsis 12:7–9). Por eso, según el Salmo 2, el mundo en su conjunto ha demostrado claramente que no se someterá a este rey, provocando, bajo el gobierno del diablo, grandes desgracias en la tierra, hasta nuestros días. (Apocalipsis 12:12 ). Según el Salmo 2:9, Jesucristo, el Rey Guerrero, quebrantará a las naciones en la Gran Tribulación (Daniel 12:1; Mateo 24:21; Apocalipsis 14:18–20; 19:11–21).
SALMO 3 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
Como lo indica el título de este Salmo 3, David estaba en grave aprieto y oró a Jehová, el Padre Celestial, que lo salvara. Jesucristo, en la profecía de los últimos días (Mateo 24 y 25, Marcos 13 y Lucas 21), dijo que sus discípulos y los pueblos vivirían tiempos muy difíciles. En relación a aquellas situaciones difíciles que estamos viviendo, Jesucristo dio una recomendación sobre la oración: “Sigan orando” (Mateo 24,20). Jesucristo dijo claramente en Mateo capítulo 6:9,10 que las oraciones deben ser dirigidas únicamente a su Padre Celestial (como leemos en el Salmo 3) y no a Jesucristo, ni a la virgen María ni tampoco a otros santos.
SALMO 4 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
El salmista pide a Dios que responda su oración (versículo 1). Dios le contesta con una pregunta retórica (que invita a la reflexión) (versículo 2). Jehová Dios, el Padre Celestial, siempre sabrá distinguir al justo (versículo 3). El versículo 4, muestra que podemos expresar nuestros sentimientos en nuestras oraciones de una manera franca y sincera, como Job (capítulo 3) cuando estaba afligido, así como el profeta Habacuc (1:2–4) y el salmista Asaf (Salmos 73). Los versículos 5 al 8 expresan fe y confianza en que Dios cumplirá las expectativas del salmista; solo tenemos que ser pacientes durante las pruebas de la vida.
SALMO 5 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
El Padre Celestial entiende hasta los sentimientos que no se expresan con palabras: “De igual manera el espíritu también acude con ayuda para nuestra debilidad; porque el [problema de] lo que debemos pedir en oración como necesitamos hacerlo no lo sabemos, pero el espíritu mismo aboga por nosotros con gemidos no expresados” (Romanos 8:26).
SALMO 6 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
En el conjunto de la Biblia, la muerte se describe como lo opuesto a la vida y no como un paso a otra vida (Salmo 146:3,4). Jesucristo describió la muerte de su amigo Lázaro como un sueño: “Dijo estas cosas, y después de esto les dijo: “Nuestro amigo Lázaro está descansando, pero yo me voy allá para despertarlo del sueño”. Por lo tanto los discípulos le dijeron: “Señor, si está descansando, recobrará la salud”. Sin embargo, Jesús había hablado de la muerte de aquel. Pero ellos se imaginaban que él estaba hablando de descansar en el sueño. Entonces, por lo tanto, Jesús les dijo francamente: “Lázaro ha muerto”” (Juan 11:11–14). Sin embargo, la Biblia en su conjunto y Jesucristo en particular enseñaron la esperanza de la resurrección: “No se maravillen de esto, porque viene la hora en que todos los que están en las tumbas conmemorativas oirán su voz y saldrán, los que hicieron cosas buenas a una resurrección de vida, los que practicaron cosas viles a una resurrección de juicio” (Juan 5:28,29; lea también el relato de la resurrección de Lázaro en el capítulo 11).
SALMO 7 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
El corazón y los riñones simbolizan la personalidad secreta de cada ser humano, ya sea buena o mala. Dios juzgará no sólo nuestras acciones, sino especialmente nuestros motivos: “De manera que cada uno de nosotros rendirá cuenta de sí mismo a Dios” (Romanos 14:12).
Jesucristo demostró claramente que si un ser humano tiene buenos motivos en sus acciones, es espiritualmente puro. Por ejemplo, respecto a sus 11 apóstoles les dijo: “Y ustedes están limpios, pero no todos”. Conocía, en efecto, al hombre que lo traicionaba. Por esto dijo: “No todos ustedes están limpios”” (Juan 13:10,11). El duodécimo apóstol, Judas Iscariote, quien traicionó a Cristo, no estaba espiritualmente limpio. En otra ocasión, Jesucristo enseñó que lo que hace a una persona espiritualmente impura son sus malos motivos: “Luego llamó a la multitud y les dijo: “Con eso, llamó a sí a la muchedumbre y les dijo: “Escuchen y capten el sentido: 11 No lo que entra por la boca contamina al hombre; pero lo que procede de la boca, eso es lo que contamina al hombre”” (Mateo 15:10,11). Luego explicó a sus discípulos en privado lo que había dicho a la multitud: “Entonces se acercaron los discípulos y le dijeron: “¿Sabes que los fariseos tropezaron al oír lo que dijiste?”. En respuesta, él dijo: “Toda planta que mi Padre celestial no ha plantado será desarraigada. Déjenlos. Guías ciegos es lo que son. Por eso, si un ciego guía a un ciego, ambos caerán en un hoyo”. En forma de respuesta, Pedro le dijo: “Acláranos la ilustración”. A lo cual él dijo: “¿También ustedes están aún sin entendimiento? ¿No se dan cuenta de que todo lo que entra en la boca va pasando de allí a los intestinos, y se expele en la cloaca? Sin embargo, las cosas que proceden de la boca salen del corazón, y esas cosas contaminan al hombre. Por ejemplo, del corazón salen razonamientos inicuos, asesinatos, adulterios, fornicaciones, hurtos, testimonios falsos, blasfemias. Estas son las cosas que contaminan al hombre; mas el tomar una comida con las manos sin lavar no contamina al hombre”” (Mateo 15:12–20).
SALMO 8 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
“Cuando los sacerdotes principales y los escribas vieron las cosas maravillosas que hizo, y a los muchachos que estaban clamando en el templo y diciendo: “¡Salva, rogamos, al Hijo de David!”, se indignaron, y le dijeron: “¿Oyes lo que estos están diciendo?”. Jesús les dijo: “Sí. ¿Nunca leyeron esto: ‘De la boca de los pequeñuelos y de los lactantes has proporcionado alabanza’?”” (Mateo 21:15,16).
Dios y su Hijo quieren que los adultos tengan la misma mente que los niños cuando les dan gloria, haciéndolo con entusiasmo, modestia y humildad: “En aquella hora se acercaron los discípulos a Jesús y dijeron: “¿Quién, realmente, es mayor en el reino de los cielos?”. De modo que, llamando a sí a un niñito, lo puso en medio de ellos y dijo: “Verdaderamente les digo: A menos que ustedes se vuelvan y lleguen a ser como niñitos, de ninguna manera entrarán en el reino de los cielos. Por eso, cualquiera que se humille como este niñito, es el mayor en el reino de los cielos; y cualquiera que reciba a un niñito como este sobre la base de mi nombre, a mí [también] me recibe. Pero cualquiera que haga tropezar a uno de estos pequeños que ponen fe en mí, más provechoso le es que le cuelguen alrededor del cuello una piedra de molino como la que el asno hace girar y que lo hundan en alta mar” (Mateo 18:1–6).
SALMO 9 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
Se han hundido las naciones en el hoyo que han hecho en la red que escondieron, su propio pie ha quedado prendido (Salmos 9:15)
Hay otros versículos similares al Salmo 9:15, que muestran que al final los malvados cosecharán los frutos de sus malos caminos. Para ver esto, debemos ser pacientes. Debemos estar esperando a Dios, estar en el tiempo de Dios, un tiempo que toma su tiempo…
“Un hoyo ha excavado, y procedió a cavarlo;
pero caerá en el agujero que él se puso a hacer” (Salmo 7:15).
“Venga sobre él la ruina sin que él lo sepa,
y préndalo su propia red que escondió;
con ruina caiga él en ella” (Salmo 35:8).
SALMO 10 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
Pues el inicuo se ha alabado a sí mismo por el anhelo egoísta de su alma, y el que saca ganancia indebida se ha bendecido a sí mismo (Salmos 10:3)
Este Salmo explica cómo el inicuo oprime al pueblo afligido. Él piensa que Dios no existe:
“El inicuo, conforme a su altanería, no hace investigación;
todas sus ideas son: “No hay Dios”” (Salmos 10:4).
El inicuo se siente fuerte y piensa que él y su descendencia podrán actuar durante mucho tiempo:
“Ha dicho en su corazón: “No se me hará tambalear;
por generación tras generación seré uno que no se halle en calamidad”” (Salmos 10:6).
El inicuo piensa que si existe un Dios, no ve sus acciones:
“Ha dicho en su corazón: “Dios ha olvidado.
Ha ocultado su rostro.
Ciertamente nunca lo verá”” (Salmos 10:11).
El salmista suplica a Dios que actúe para que los humanos malvados entiendan que tendrán que rendir cuentas por sus malas acciones:
“Levántate, sí, oh Jehová. Oh Dios, alza tu mano.
No olvides a los afligidos.
¿Por qué será que el inicuo le ha faltado al respeto a Dios?
Ha dicho en su corazón: “No requerirás rendición de cuentas”” (Salmos 10:12,13).
La conclusión de este salmo muestra la confianza del salmista en que Dios librará a los afligidos de las garras de los humanos malvados:
Pero tú oirás la petición de los mansos, oh Jehová.
“El deseo de los mansos ciertamente oirás, oh Jehová.
Prepararás el corazón de ellos.
Prestarás atención con tu oído,
para juzgar al huérfano de padre y al aplastado,
para que el hombre mortal, que es de la tierra, ya no haga temblar” (Salmos 10:17, 18).
Debemos ser pacientes mientras esperamos el momento en que Dios llamará a los inicuos a rendir cuentas.
SALMO 11 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
Él hará llover sobre los inicuos trampas, fuego y azufre y un viento abrasador, como la porción de la copa de ellos (Salmos 11:6)
Dios ha fijado un tiempo en el que ajustará cuentas con toda la humanidad, especialmente con aquellos que actúan con maldad. Como está escrito en este Salmo, Dios hará desaparecer a los humanos que se comportan mal. Esto sucederá en el tiempo de la gran tribulación mencionada por Jesucristo en Mateo 24:21 (Lea Mateo 24 y 25, Marcos 13 y Lucas 21).
El apóstol Pedro lo ilustró bien en una de sus dos cartas: “Porque ustedes saben esto primero, que en los últimos días vendrán burlones con su burla, procediendo según sus propios deseos 4 y diciendo: “¿Dónde está esa prometida presencia de él? Pues, desde el día en que nuestros antepasados se durmieron [en la muerte], todas las cosas continúan exactamente como desde el principio de la creación”.
5 Porque, conforme al deseo de ellos, este hecho se les escapa, que hubo cielos desde lo antiguo, y una tierra mantenida compactamente fuera de agua y en medio de agua por la palabra de Dios; 6 y por aquellos [medios] el mundo de aquel tiempo sufrió destrucción cuando fue anegado en agua. 7 Pero por la misma palabra los cielos y la tierra que existen ahora están guardados para fuego y están en reserva para el día del juicio y de la destrucción de los hombres impíos.
8 Sin embargo, no vayan a dejar que este hecho en particular se les escape, amados, que un día es para con Jehová como mil años, y mil años como un día. 9 Jehová no es lento respecto a su promesa, como algunas personas consideran la lentitud, pero es paciente para con ustedes porque no desea que ninguno sea destruido; más bien, desea que todos alcancen el arrepentimiento. 10 Sin embargo, el día de Jehová vendrá como ladrón, y en este los cielos pasarán con un ruido de silbido, pero los elementos, estando intensamente calientes, serán disueltos, y la tierra y las obras [que hay] en ella serán descubiertas.
11 Puesto que todas estas cosas así han de ser disueltas, ¡qué clase de personas deben ser ustedes en actos santos de conducta y hechos de devoción piadosa, 12 esperando y teniendo muy presente la presencia del día de Jehová, por el cual [los] cielos, estando encendidos, serán disueltos, y [los] elementos, estando intensamente calientes, se derretirán! 13 Pero hay nuevos cielos y una nueva tierra que esperamos según su promesa, y en estos la justicia habrá de morar” (2 Pedro 3:3–13).
Según el contexto de esta carta, los “cielos nuevos” representan el reino de Dios, un gobierno celestial (Mateo 6:9 “venga tu reino”) y la “nueva tierra”, una humanidad justa ante Dios y el Rey Jesucristo. (Apocalipsis 21:1–4).
SALMO 12 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
Siguen hablándose falsedad el uno al otro con labio meloso siguen hablando aun con corazón doble (Salmos 12:2)
Es importante comprender el punto de vista de Dios sobre el robo y la mentira. Cuando Adán y Eva pecaron con el impulso de la tentación del diablo, hubo la mentira de aquel y el robo del fruto que pertenecía a Dios, por parte de Adán y Eva (Génesis capítulo 3). Respecto a este relato bíblico, Jesucristo asoció la mentira del diablo con el homicidio o asesinato: “Ustedes proceden de su padre el Diablo, y quieren hacer los deseos de su padre. Ese era homicida cuando principió, y no permaneció firme en la verdad, porque la verdad no está en él. Cuando habla la mentira, habla según su propia disposición, porque es mentiroso y el padre de la mentira” (Juan 8:44). A través de esta mentira del diablo, el pecado entró en el mundo por la desobediencia del primer hombre, Adán. El resultado fue que la muerte se extendió espiritual y genéticamente a toda su descendencia (Romanos 5:12; 6:23). Ante esta situación que parecía desesperada para toda la humanidad, fue necesario que Jehová Dios, el Padre, consintiera en la muerte en sacrificio de su amado Hijo, Jesucristo (Yehoshuah Mashiah), para salvar a la humanidad (Juan 3:16,36).
Desde aquella perspectiva, entendemos mejor las palabras de Jesucristo cuando relaciona la mentira con el homicidio o asesinato, en el caso del diablo, pero también para los hijos terrestres de Satanás, quienes constantemente buscaban matarlo (Juan 5 :18; 7:1). A veces, algunos dicen que hay “pequeñas” y “grandes” mentiras. El problema es que la “necesidad” de una mentira, y la escala de seriedad de las mentiras, a menudo son establecidas por los mismos mentirosos. Sin embargo, para volver a la idea importante, es necesario conocer el punto de vista de Dios sobre este tema a través de los relatos bíblicos. Una simple declaración de Cristo muestra que establecer humanamente tal escala de gravedad es un error: “La persona fiel en lo mínimo es fiel también en lo mucho, y la persona injusta en lo mínimo es injusta también en lo mucho” (Lucas 16:10). Esto puede ilustrarse con el ejemplo de Ananías y Safira, su esposa, quienes vendieron sus propiedades para dar el dinero a la congregación cristiana en los días de los apóstoles. Sin embargo, el registro nos informa que retuvieron parte del dinero de la venta para sí mismos, mientras llevaban a los apóstoles, dejando entender que lo habían dado todo. El resultado es que Dios les dio muerte por decir tal mentira (Hechos 5:1–11). La observación bíblica es simple: mentir puede tener consecuencias desastrosas no solo para las víctimas, sino también para los mismos mentirosos.
SALMO 13 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
¿Hasta cuándo, oh Jehová, me olvidarás? ¿Para siempre? ¿Hasta cuándo ocultarás tu rostro de mí? (Salmos 13:1)
¿Por qué Dios permite el sufrimiento y la maldad?
Dios ha permitido la iniquidad con el fin de responder al desafío de Satanás el diablo sobre la legítima de la soberanía de Dios (Génesis 3:1–6). Dios ha permitido ha permitido la iniquidad con el fin de responder a la acusación del diablo sobre la integridad de los seres humanos (Job 1: 7–12; 2: 1–6). No es Dios quien causa el sufrimiento, solo lo permite (Santiago 1:13). El sufrimiento es el resultado de cuatro factores principales: Satanás el diablo pueden ser el causante del sufrimiento (pero no siempre) (Job 1: 7–12; 2: 1–6). El sufrimiento es el resultado de nuestra condición general de pecador descendiente de Adán, lo que resulta en la vejez, la enfermedad y la muerte (Romanos 5:12; 6:23). El sufrimiento puede ser el resultado de malas decisiones humanas (de nuestra parte o de otra(s) persona(s)) debido a nuestra condición pecaminosa heredada de Adán (Deuteronomio 32:5; Romanos 7:19). El sufrimiento puede ser el resultado de “tiempo y el suceso imprevisto”, lo que hace que la persona está en el lugar equivocado en el momento equivocado (Eclesiastés 9:11). Destino no es una enseñanza bíblica, que no estamos “destinos” a hacer bien o hacer el mal, pero más bien, sobre la base de libre albedrío dado por Dios, decidimos en hacer lo “bueno” o lo “malo” (Deuteronomio 30:15).
SALMO 14 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
Han obrado ruinosamente, han obrado detestablemente en su trato, no hay quien haga el bien (Salmos 14:1)
Según el contexto del Salmo 14, son aquellos que no creen en Dios quienes actúan de esta manera. Hoy en día, muchos muestran su ateísmo y su desprecio por las normas divinas basadas en principios benévolos. De ahí la descripción del versículo 4, que muestra que no dudan en oprimir a la gente.
El apóstol Pablo también describió la mala conducta que proviene de la incredulidad: “Porque las cualidades invisibles de él se ven claramente desde la creación del mundo en adelante, porque se perciben por las cosas hechas, hasta su poder sempiterno y Divinidad, de modo que ellos son inexcusables; porque, aunque conocieron a Dios, no lo glorificaron como a Dios ni le dieron gracias, sino que se hicieron casquivanos en sus razonamientos, y se les oscureció su fatuo corazón. Aunque afirmaban que eran sabios, se hicieron necios y tornaron la gloria del Dios incorruptible en algo semejante a la imagen del hombre corruptible, y de aves y cuadrúpedos y cosas que se arrastran” (Romanos 1:20–23).
Por supuesto, no todos los que no creen en Dios actúan de esta manera. De la misma manera, aquellos que dicen creer en Dios a veces pueden comportarse peor que los incrédulos, matando en nombre de la religión y siendo hipócritas (Lea Mateo 15:1–20).
SALMO 15 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
¿Quién residirá en tu santa montaña? (Salmos 15:1)
Este Salmo 15 es muy hermoso y contrasta con los Salmos 10 y 14, que describen a humanos espiritualmente caídos, que no respetan los principios de Dios.
Las dos preguntas del inicio son sinónimas, significan lo mismo, aunque se expresan de forma distinta. La tienda de Dios es el tabernáculo donde los sacerdotes realizaban el servicio sagrado a Dios. Esta tienda de Dios se menciona simbólicamente en el libro de Apocalipsis: “Con eso, oí una voz fuerte desde el trono decir: “¡Mira! La tienda de Dios está con la humanidad, y él residirá con ellos, y ellos serán sus pueblos. Y Dios mismo estará con ellos” (Apocalipsis 21:3). Esta tienda sagrada, el Tabernáculo, fue reemplazada por el Templo construido por el Rey Salomón en el Monte Santo mencionado en el Salmo 15, el Monte Sión.
Los que en el futuro “habitarán” en este lugar santo son humanos, redimidos de la tierra para vivir con Cristo. Se los describe como estando con Cristo en el monte Sión celestial en el libro de Apocalipsis: “Y vi, y, ¡miren!, el Cordero de pie sobre el monte Sión, y con él ciento cuarenta y cuatro mil que tienen escritos en sus frentes el nombre de él y el nombre de su Padre” (Apocalipsis 14:1).
También habrá humanos en la tierra que servirán a Dios en el servicio sagrado, los de la Gran Muchedumbre que habrán pasado por la Gran Tribulación, mencionada en el libro de Apocalipsis: “Después de estas cosas vi, y, ¡miren!, una gran muchedumbre, que ningún hombre podía contar, de todas las naciones y tribus y pueblos y lenguas, de pie delante del trono y delante del Cordero, vestidos de largas ropas blancas; y había ramas de palmera en sus manos. Y siguen clamando con voz fuerte, y dicen: “La salvación [se la debemos] a nuestro Dios, que está sentado en el trono, y al Cordero”” (Apocalipsis 7:9–17).
La continuación del Salmo 15 muestra que Dios elegirá a los seres humanos, hombres y mujeres, según los mencionados criterios de integridad, sencillos pero esenciales. Para ello, Él sabe leer los corazones: “Tú, oh Jehová, que conoces los corazones de todos” (Hechos 1:24).
SALMO 16 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
Porque no dejarás mi alma en el sepulcro (Salmos 16:10)
El versículo 10, “Porque no dejarás mi alma en el sepulcro”, alude proféticamente a la resurrección de Cristo.
De hecho, el apóstol Pedro, en su discurso después del derramamiento del Espíritu Santo en el Pentecostés, utilizó este texto de los Salmos para explicar que la resurrección de Cristo había sido profetizada en los Salmos:
“Varones de Israel, oigan estas palabras: A Jesús el Nazareno, varón públicamente mostrado por Dios a ustedes mediante obras poderosas y portentos presagiosos y señales que Dios hizo mediante él en medio de ustedes, así como ustedes mismos lo saben, 23 a este [hombre], como uno entregado por el consejo determinado y presciencia de Dios, ustedes lo fijaron en un madero por mano de desaforados, y lo eliminaron. 24 Pero Dios lo resucitó desatando los dolores de la muerte, porque no era posible que él continuara retenido por ella. 25 Porque David dice tocante a él: ‘Tenía a Jehová constantemente ante mis ojos; porque está a mi diestra para que yo nunca sea sacudido. 26 A causa de esto se alegró mi corazón y se regocijó mucho mi lengua. Además, hasta mi carne residirá en esperanza; 27 porque no dejarás mi alma en el Hades, ni permitirás que el que te es leal vea corrupción. 28 Me has dado a conocer los caminos de la vida, me llenarás de alegría con tu rostro’.
29 ”Varones, hermanos, es permisible hablarles con franqueza de expresión respecto al cabeza de familia David, que falleció y también fue sepultado, y su tumba está entre nosotros hasta este día. 30 Por lo tanto, porque era profeta y sabía que Dios le había jurado con juramento que sentaría a uno del fruto de sus lomos sobre su trono, 31 vio de antemano y habló respecto a la resurrección del Cristo, que ni fue abandonado en el Hades ni su carne vio corrupción. 32 A este Jesús lo resucitó Dios, del cual hecho todos nosotros somos testigos. 33 Por eso, debido a que fue ensalzado a la diestra de Dios y recibió del Padre el espíritu santo prometido, él ha derramado esto que ustedes ven y oyen. 34 De hecho, David no ascendió a los cielos, sino que él mismo dice: ‘Jehová dijo a mi Señor: “Siéntate a mi diestra, 35 hasta que coloque a tus enemigos como banquillo para tus pies”’. 36 Por lo tanto, sepa con certeza toda la casa de Israel que Dios lo hizo Señor y también Cristo, a este Jesús a quien ustedes fijaron en un madero” (Hechos 2:22–36).
La resurrección de Cristo es la garantía de la futura resurrección de los muertos (Juan 5:28,29).
SALMO 17 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
¿Qué lección sacar de la Oración Modelo (Mateo 6:9,10)?
¿Es apropiado repetir esta oración de forma mecánica, sin pensarla? Sobre la base de las declaraciones de Jesucristo, es obvio que no. Podemos volver a leer lo que dijo sobre el no repetir mecánicamente, sin pensar, las mismas palabras en nuestras oraciones: “Mas al orar, no digas las mismas cosas repetidas veces” (Mateo 6: 7). Debemos orar a Dios con amor, como cuando un hijo y una hija se dirigen a su padre, a quien aman profunda y sinceramente. Debemos preocuparnos por su nombre, ser santificado, lo que incluye el deseo de defender la fama de su Nombre. Debemos expresarle nuestro sincero deseo de que su justo propósito se realice en la tierra (Mateo 6: 9,10).
Entendemos que Jesucristo deja en claro que nuestras oraciones, en general, deben ser un acto de adoración dirigido a Dios, expresándole alabanzas y profunda gratitud por las muchas expresiones de amor que nos manifiesta. El libro de los Salmos da muchos ejemplos de alabanzas que podemos dirigir a Jehová Dios, como un incienso espiritual agradable para Él (Salmo 141:2). Jehová Dios es muy sensible al hecho de que lo amamos y que lo hagamos saber por nuestras palabras y nuestra conducta: “(Dios) que ejerce bondad amorosa para con la milésima generación en el caso de los que me aman y guardan mis mandamientos” (Éxodo 20:6). A través de nuestras oraciones y comportamiento, respondamos a su amor que Dios tiene para con nosotros. El Salmo 145 es muy rico en alabanzas dirigidas a Dios: “Que mi oración esté preparada como incienso delante de ti; el levantar las palmas de mis manos, como la ofrenda de grano al atardecer” (Salmos 145:1).
Entonces podemos orar a Dios, refiriéndonos más específicamente a nuestras necesidades personales, como el hecho de que Dios nos ayude espiritual y materialmente. Podemos expresar a Dios nuestros sentimientos más íntimos, o expresarle nuestras alegrías en acción de gracias (El libro bíblico de los Salmos es una preciosa colección poética de sentimientos expresados a Dios). Jesucristo, en la última parte de la oración, nos anima a pedirle a Dios que nos ayude a luchar contra nuestras debilidades, que el diablo está explotando para tentarnos y así socavar nuestra integridad (Mateo 6: 11–13 Romanos 7: 21–25).
SALMO 18 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
Con el que se mantiene limpio te mostrarás limpio; y con el torcido te mostrarás tortuoso (Salmos 18:26)
Dios siempre logrará atrapar a los malvados en su propio juego. Haciendo que los malvados caigan en la trampa que ellos mismos cavaron…
El reinado del Rey David fue la imagen profética del reinado del Rey Jesucristo. Este salmo alude proféticamente al reinado victorioso de Cristo, quien será victorioso sobre sus enemigos, tanto en el ámbito espiritual como en el terrenal (léase especialmente los versículos 31 al 50).
En el libro de Apocalipsis, el Rey Jesucristo es descrito como un guerrero que completa su victoria sobre sus enemigos:
“Y vi, y, ¡miren!, un caballo blanco; y el que iba sentado sobre él tenía un arco; y le fue dada una corona, y salió venciendo y para completar su victoria” (Apocalipsis 6:2).
SALMO 19 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
No hay habla, y no hay palabras, no está oyéndose ninguna voz de parte de ellos (Salmo 19:3)
Este salmo muestra que las cualidades divinas se ven en la creación que las proclama silenciosamente porque “no hay habla” (oxímoron). La gloria de la creación de Dios se revela a través del sol durante todo el día en esta tienda, el cielo, que Dios ha levantado y que camina “como un novio cuando sale de su cámara nupcial”. La divinidad de la creación es el testimonio de la existencia de Dios: “Porque las [cualidades] invisibles de él se ven claramente desde la creación del mundo en adelante, porque se perciben por las cosas hechas, hasta su poder sempiterno y Divinidad, de modo que ellos son inexcusables” (Romanos 1:20).
La continuación del Salmo 19 explica cómo “La ley de Jehová es perfecta, hace volver el alma”. Aplicar los principios divinos en nuestras vidas trae beneficios inmediatos y a largo plazo.
SALMO 20 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
Que te dé conforme a tu corazón, y todo tu consejo te lo cumpla (Salmos 20:4)
Este salmo nos permite comprender mejor la razón por la cual Jesucristo nos recomienda orar. La oración es la principal manera de estar en contacto directo con nuestro Padre Celestial, y así obtener su protección (Mateo 6:5–14).
Este salmo muestra que Dios es sensible a las oraciones de los humanos que le ofrecen un sacrificio de todo corazón, “Que recuerde todas tus ofrendas de regalo, y acepte tu ofrenda quemada como si fuera grasa”, porque ese amor que le demuestran a Dios que puede costarles, es precioso a sus ojos y a los ojos de su Hijo.
Jesucristo mostró que debemos perseverar en la oración y en nuestras peticiones a Dios:
“Entonces pasó a decirles una ilustración respecto a lo necesario que les era orar siempre y no desistir, 2 diciendo: “En cierta ciudad había cierto juez que no le tenía temor a Dios ni tenía respeto a hombre. 3 Pues bien, había en aquella ciudad una viuda, y ella seguía yendo a él, y decía: ‘Ve que se me rinda justicia de mi adversario en juicio’. 4 Pues, por algún tiempo él no quiso, pero después dijo dentro de sí: ‘Aunque no temo a Dios ni respeto a hombre, 5 de todos modos, porque esta viuda me causa molestia de continuo, veré que se le rinda justicia, para que no siga viniendo y aporreándome hasta acabar conmigo’”. 6 Entonces dijo el Señor: “¡Oigan lo que dijo el juez, aunque era injusto! 7 De seguro, entonces, ¿no hará Dios que se haga justicia a sus escogidos que claman a él día y noche, aun cuando es sufrido para con ellos? 8 Les digo: Él hará que se les haga justicia rápidamente. Sin embargo, cuando llegue el Hijo del hombre, ¿verdaderamente hallará la fe sobre la tierra?”” (Lucas 18:1–8).
SALMO 21 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
Los constituirás como horno de fuego al tiempo señalado para tu atención (Salmos 21:9)
Este salmo alude proféticamente a la Realeza de Cristo, representada por la del Rey David. Cuando el reino milenial de Cristo se establezca en la tierra, se hará con violencia y ruido porque las naciones no quieren ni querrán concederle autoridad (Salmos 2; Apocalipsis capítulo 20). Por consiguiente, el Rey Jesucristo hará guerra contra aquellos que se opongan a su Realeza durante la gran tribulación: “Tus flechas son agudas — debajo de ti siguen cayendo pueblos — en el corazón de los enemigos del rey” (Salmos 45:5; Daniel 12:1; Apocalipsis capítulo 19).
SALMO 22 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has dejado? (Salmos 22:1)
Este salmo describe proféticamente las circunstancias que rodearon la muerte de Cristo:
Salmos 22:1: “Desde la hora sexta en adelante cayó sobre toda la tierra una oscuridad, hasta la hora nona. 46 Cerca de la hora nona Jesús clamó con voz fuerte, y dijo: “É·li, É·li, ¿lá·ma sa·baj·thá·ni?”, esto es: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?”” (Mateo 27:45, 46).
Salmos 22:7: “De modo que los que pasaban hablaban injuriosamente de él, meneando la cabeza” (Mateo 27:39).
Salmos 22:8: “Ha puesto en Dios su confianza; líbrelo Él ahora si le quiere, puesto que dijo: ‘Soy Hijo de Dios’”. 44 Así mismo, hasta los salteadores que estaban fijados en maderos junto con él se pusieron a vituperarlo” (Mateo 27:43).
Salmos 22:14: “Mas él, entrando en agonía, continuó orando más encarecidamente; y su sudor se hizo como gotas de sangre que caían al suelo” (Lucas 22:44).
Salmos 22:16: “Cuando lo hubieron fijado en el madero, repartieron sus prendas de vestir exteriores echando suertes” (Mateo 27:35).
Salmos 22:18: “Y lo fijaron en el madero y repartieron sus prendas de vestir exteriores echando suertes sobre ellas para decidir quién se llevaba qué” (Marcos 15:24).
SALMO 23 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
Aunque ande en el valle de sombra profunda, no temo nada malo, porque tú estás conmigo (Salmos 23:4)
Este es el salmo de la confianza en Dios el Padre Celestial. Como el Gran Pastor, Él siempre estará ahí para ayudarnos en las diferentes etapas de nuestra vida, siempre y cuando confiemos en Él: “Confía en Jehová con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propio entendimiento. En todos tus caminos tómalo en cuenta, y él mismo hará derechas tus sendas” (Proverbios 3:5,6).
Él estará allí especialmente en aquellos momentos de nuestra vida en los que nos sentimos como si estuviéramos “caminando en el valle de sombra profunda” a causa de problemas más o menos graves que nos preocupan. En este caso, debemos hacer como el salmista, confiando en Dios y en su Hijo Jesucristo.
Jesucristo, el Hijo a quien Él designó como el Pastor Excelente (Juan capítulo 10:1–16).
Él es quien guiará a la humanidad hacia el futuro paraíso terrenal (Apocalipsis 7:9–17).
SALMO 24 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
¿Quién es este glorioso Rey? (Salmos 24:8)
Este Rey glorioso es Jehová (YeHoWaH (indicación vocálica masorética)). Como está escrito en el resto de estos Salmos: “Jehová fuerte y poderoso, Jehová poderoso en batalla”. Él es un Dios Todopoderoso que no vacila en hacer la guerra contra aquellos que desafían su reinado. Por ejemplo, respecto a la serpiente original, Satanás el diablo, que se posicionó como rival en el Edén, Dios decretó su destrucción. (Génesis 3:15) En cuanto a las naciones (como gobiernos) que se niegan a someterse a Su Hijo, serán quebrantadas con su vara de hierro: “Las quebrarás con cetro de hierro, como si fueran vaso de alfarero las harás añicos” (Salmos 2:9).
¿Por qué debemos aceptar el reinado de Dios Todopoderoso? El Salmo 24 responde: “A Jehová pertenecen la tierra y lo que la llena, la tierra productiva y los que moran en ella. Porque sobre los mares él mismo la ha fijado sólidamente, y sobre los ríos la mantiene firmemente establecida” (Salmo 24:1, 2). Le debemos nuestra vida, Él es la fuente de la vida y Él es quien nos mantiene vivos…
SALMO 25 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
Integridad y rectitud mismas me salvaguarden, pues en ti he esperado (Salmos 25:21)
En la parte del texto hebreo de la Biblia, el Antiguo Testamento, la palabra que más se acercaría a la palabra griega para “madurez” o perfección, es la palabra “integridad”, traducida del hebreo “tummâh” (Concordancia de Strong ( H8538)), que también significa “inocencia” en el sentido de ausencia de culpa. Aquella palabra hebrea proviene de otra raíz “tôm” (Concordancia de Strong (H8537)), que puede significar: completo, integridad, perfecto, perfección, rectitud, recto: “¡Hasta que expire no quitaré de mí mi integridad!” (Job 27:5). Así, siguiendo el ejemplo del fiel siervo de Dios, Job, un ser humano, hombre o mujer, puede alcanzar la plenitud, la perfección, la integridad, a los ojos de Dios y de Cristo, y esto, a pesar de nuestro estado genética y espiritualmente pecaminoso heredado de Adán (Romanos 5:12).
Una manera de mantener un estado de integridad ante Dios y su Hijo Jesucristo es saber cuál es la voluntad de Dios para nosotros:
“Hazme conocer tus propios caminos, oh Jehová; enséñame tus propias sendas. Hazme andar en tu verdad y enséñame, porque tú eres mi Dios de salvación” (Salmos 25:4,5).
Podemos conocer la voluntad de Dios leyendo y meditando los textos bíblicos que leemos.
Es conveniente tomar en cuenta nuestro estado pecaminoso y pedir perdón por nuestros pecados y esforzarnos por mejorar nuestra conducta tanto hacia Dios y su Hijo Jesucristo, como hacia nuestro prójimo:
“De los pecados de mi juventud y de mis sublevaciones, oh, no te acuerdes. Conforme a tu bondad amorosa acuérdate, sí, tú mismo, de mí, por causa de tu bondad, oh Jehová” (Salmos 25:7).
Bien dijo Jesucristo que lo más importante es hacer la voluntad de tu Padre Celestial: “No todo el que me dice: ‘Señor, Señor’, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos” (Mateo 7:21).
SALMO 26 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
Examíname, oh Jehová, y ponme a prueba, refina mis riñones y mi corazón (Salmos 26:2)
Los riñones y el corazón simbólicos representan la parte interior de las personas, la personalidad del ser humano, los pensamientos que germinan en su corazón y sus intenciones más profundas arraigadas en los riñones. Dios puede hacer que aquellos elementos, pensamientos e intenciones ocultos salgan visiblemente a través de las acciones de las personas.
Las situaciones dolorosas en la vida no son causadas por Dios, sino que están permitidas. A través de aquellos acontecimientos desfavorables, el hombre puede revelar lo mejor de sí mismo, y así sus buenas intenciones serán visibles ante Dios y los hombres. Por supuesto, lo cierto es lo opuesto. Las pruebas de la vida pueden sacar lo peor de un hombre.
Actualmente, en el momento difícil que vive la humanidad, las obras e intenciones de las personas están siendo reveladas a Dios y a su Hijo Jesucristo. Los corazones y riñones simbólicos de los humanos están siendo examinados por Dios. Se está cumpliendo una profecía del Apocalipsis: “También me dice: “No selles las palabras de la profecía de este rollo, porque el tiempo señalado está cerca. El que está haciendo injusticia, haga injusticia todavía; y el sucio sea ensuciado todavía; pero el justo haga justicia todavía, y el santo sea hecho santo todavía”” (Apocalipsis 22:10,11).
SALMO 27 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
En caso de que mi propio padre y mi propia madre de veras me dejaran, aun Jehová mismo me acogería (Salmo 27:10)
El versículo 10 del Salmo 27 se entiende a menudo en términos del abandono voluntario de los padres. Sin embargo, esto no es necesariamente cierto, ya que en algún momento de nuestras vidas, nuestros padres partirán (o se han ido) hacia la morada de los muertos. En el momento de la muerte, los padres abandonan a sus hijos. En esta difícil situación, de ausencia de seres queridos que ya han fallecido, Dios el Padre Celestial nos dice que estará con nosotros para consolarnos de diferentes maneras:
“No se inquieten por cosa alguna, sino que en todo, por oración y ruego junto con acción de gracias, dense a conocer sus peticiones a Dios; y la paz de Dios que supera a todo pensamiento guardará sus corazones y sus facultades mentales mediante Cristo Jesús” (Filipenses 4:6,7).
Además, Dios y su Hijo Jesucristo nos informan de la esperanza de la resurrección: “Tengo esperanza en cuanto a Dios, esperanza que estos mismos también abrigan, de que va a haber resurrección así de justos como de injustos” (Hechos 24:15).
SALMO 28 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
Los que están hablando paz con sus compañeros, pero en cuyo corazón está lo que es malo (Salmos 28:3)
Vivimos en una época en que las personas, y especialmente algunos líderes, recurren al engaño y practican la inversión acusatoria. En Isaías 5:20 está escrito: “¡Ay de los que dicen que lo bueno es malo y que lo malo es bueno, de los que presentan la oscuridad como si fuera luz y la luz como si fuera oscuridad, de los que hacen pasar lo amargo por dulce y lo dulce por amargo!”. Este texto describe con mucha precisión las perversas y demoníacas inversiones de valores de aquellos ingenieros de la mentira y la manipulación homicida (Juan 8:44).
En la crisis sanitaria mundial, se le mintió al pueblo. Aquellos pastores apacentadores de sí mismos, han prohibido a los médicos tratar a los ancianos con moléculas baratas (leer Ezequiel capítulo 34). Después aquellos mismos pastores apacentadores de sí mismos, han pedido a los niños de arriesgar su propia salud, hasta su propia vida, por no arriesgar la vida de los adultos. Aquellos mismos pastores apacentadores de sí mismos, han pedido a los niños de arriesgar su propia salud, incluso su vida, por los adultos cuando debería ser, al contrario, es decir, que son los adultos los que deberían estar dispuestos a arriesgar su vida por los niños, que representan el futuro de la humanidad…
El Salmo 28 nos muestra que debemos pedir ayuda a Dios a través de la oración para que Él nos libere de estas situaciones difíciles. Si perseveramos en la oración, tomando las decisiones correctas para nosotros y nuestra familia, Dios nos hará libres a través de Su Hijo Jesucristo:
“Dales conforme a su actuar
y conforme a la maldad de sus prácticas.
Conforme a la obra de sus manos de veras dales.
Págales su propio obrar.
Porque no tienen aprecio a las actividades de Jehová,
ni a la obra de sus manos.
Él los demolerá y no los edificará.
Bendito sea Jehová, porque ha oído la voz de mis ruegos” (Salmos 28:4–6).
SALMO 29 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
El glorioso Dios mismo ha tronado (Salmos 29:3)
En el libro de Proverbios está escrito: “El temor de Jehová es el principio del conocimiento” (Proverbios 1:7). El Salmo 29 muestra las diferentes razones que nos deben enseñar el temor de Dios. Las manifestaciones del Poder Divino en la creación muestran Su Gloria, es decir, Su Autoridad. El poder del agua, del fuego, del viento y el sonido del trueno precedido por relámpagos, demuestran una pequeña parte de Su Omnipotencia. Debemos temer a Dios con reverencia, con profundo respeto por Su Nombre y Su Persona.
SALMO 30 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
Al atardecer puede alojarse el llanto, pero a la mañana hay un clamor gozoso (Salmos 30:5)
Dios permite que tengamos pruebas. Pueden ser más o menos graves. A veces, algunos se sienten como si estuvieran a las puertas de la morada de los muertos, viviendo en países que experimentan guerra, insurrección y hambruna: “Oh Jehová, has hecho subir mi alma de la tumba mismo, me has mantenido vivo, para que no baje al hoyo” (Salmos 30:3).
Otros, con razón o sin ella, tienen la impresión de que Dios les oculta su rostro, es decir, que estarían en una situación de desaprobación ante Él: “Ocultaste tu rostro; quedé perturbado” (Salmos 30:7).
Sin embargo, Jehová Dios nunca está lejos de aquellos que tienen una fe sincera en Él. Usa las pruebas para hacernos mejores hombres y mujeres, con empatía, compasión, ayudando y amando a los demás. Al hacerlo, nos beneficiaremos de su bondad amorosa de manera duradera: “Porque estar bajo su cólera es por un momento, estar bajo su buena voluntad es por toda la vida. Al atardecer puede alojarse el llanto, pero a la mañana hay un clamor gozoso” (Salmos 30:5).
SALMO 31 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
Porque tú eres mi peñasco y mi fortaleza, y por causa de tu nombre me guiarás y me conducirás (Salmos 31:3)
¿Por qué el salmista utiliza la expresión “por causa de tu nombre”? La definición de la palabra hebrea “shem”, traducida por “nombre” es “una denominación, una señal o un memorial de individualidad, implica honra, autoridad, carácter (o personaje)”(Strong’s Corcondance (H8034)).
Por ejemplo, cuando Moisés le preguntó a Dios: “¿Cuál es su nombre?” Él conocía Su Nombre como tal, YHWH (YeHoWaH), pero su pregunta estaba basada en el “renombre” o “fama” del Nombre Divino (Éxodo 3:13). Dada la respuesta de Jehová (con su contexto bíblico) y la definición de “shem” (nombre), entendemos que se trata del Nombre con su memorial de acciones pasadas, que constituían su fama o reputación: “Ante esto, Dios dijo a Moisés: “YO RESULTARÉ SER LO QUE RESULTARÉ SER”. Y añadió: “Esto es lo que has de decir a los hijos de Israel: ‘YO RESULTARÉ SER me ha enviado a ustedes’”. Entonces Dios dijo otra vez a Moisés: “Esto es lo que habrás de decir a los hijos de Israel: ‘Jehová el Dios de sus antepasados, el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob, me ha enviado a ustedes’. Este es mi nombre hasta tiempo indefinido, y este es la memoria de mí a generación tras generación” (Éxodo 3:14,15).
La última parte de la respuesta de Jehová hace posible comprender el significado de lo que implica la pregunta de Moisés: “este es la memoria de mí a generación tras generación”. La pregunta “¿cuál es su nombre?”, debe entenderse de la siguiente manera, “¿Cuál es su fama?”, “¿Cuál es su memorial de acciones pasadas relacionado a su nombre?”. La respuesta de Dios, “Resultaré ser lo que resultaré ser”, tiene que ponerse en perspectiva con la idea que los israelitas y probablemente Moisés (criado en la corte del faraón), se hacían de un dios de Egipto: a cada dios su nombre y su poder milagroso. El “Resultaré ser lo que resultaré ser”, también sugiere que Moisés quería saber qué decir sobre el poder milagroso asociado al Nombre de Jehová.
Por lo tanto, cuando Jehová Dios habla de su nombre en términos de “memorial”, se entiende que el significado de la pregunta de Moisés sobre su nombre es este: ¿Qué les diré a los israelitas sobre el poder milagroso de tu nombre y sus obras extraordinarias? La pregunta de Moisés, sobre el Nombre Divino, está relacionada a la capacidad de acción del Dios Verdadero, que reside en el poder espiritual de su Nombre. Sin embargo, la respuesta de Jehová es muy matizada: en Egipto, cada dios tenía un nombre asociado a un poder de acción (tal vez milagroso, mágico) muy preciso. Por lo tanto, en su respuesta, “Resultaré ser lo que resultaré ser”, Jehová no quiere que el entendimiento humano encierre el nombre de Jehová en una sola capacidad extraordinaria para hacer milagros. En el relato de Éxodo 4: 1–9, está escrito que Jehová hizo cuatro milagros, mostrando su capacidad de creación al convertir el bastón de Moisés en una serpiente, y volviendo a convertirlo, otra vez, en un bastón. O haciendo que la mano de Moisés tuviera la lepra (destrucción) y su curación (recreación). A través de estas dos series de dos milagros, Jehová Dios manifestaba parte de su omnipotencia y, por lo tanto, solo sus acciones extraordinarias revelarían el sentido de su nombre. “Resultaré ser lo que resultaré ser”, por su propia acción emprendida en el mismo momento, daría el significado espiritual de su Nombre.
Así, la expresión “por causa de tu nombre” alude al hecho de que Dios actúa siempre según la gloria de su Nombre, de su autoridad y de su renombre. En el Padrenuestro, Jesucristo mostró claramente la importancia del significado espiritual del Nombre Divino: “Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre” (Mateo 6:9)… Santificar el Nombre Divino es revelar su gloria y autoridad, y Jesús era el depositario de este Nombre como autoridad: “Cuando estaba con ellos yo los vigilaba por causa de tu propio nombre que me has dado. (…) Y yo les he dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer” (Juan 17:11,12,26).
SALMO 32 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
Feliz es aquel cuya sublevación le es perdonada, cuyo pecado le es cubierto (Salmos 32:1)
En la Oración Modelo, Jesucristo mostró que debemos pedir perdón a nuestro Padre Celestial por los pecados que cometemos cada día: “Perdónanos nuestras deudas, como nosotros también hemos perdonado a nuestros deudores” (Mateo 6:12).
El Salmo 32 muestra que el perdón de Dios es una bendición que nos permite tener la paz mental. Dios perdona los pecados de los que tienen un corazón recto: “Feliz es el hombre en cuya cuenta Jehová no imputa error, y en cuyo espíritu no hay engaño” (versículo 2). El no confesar a Dios los pecados graves obrará sobre la conciencia hasta el punto de quitar la paz interior: “Cuando me quedé callado, se me gastaron los huesos por mi gemir todo el día. Porque día y noche tu mano estaba pesada sobre mí. La humedad de mi vida se ha cambiado como en el calor seco del verano” (versículos 3 y 4). La confesión de los pecados a Dios tiene un efecto liberador: “Por fin te confesé mi pecado, y no encubrí mi error. Dije: “Haré confesión acerca de mis transgresiones a Jehová”. Y tú mismo perdonaste el error de mis pecados” (versículo 5).
A veces los pecados cometidos son extremadamente graves y tienen un efecto desastroso para uno mismo y para los demás. Muchos hombres y mujeres han cometido errores irreversibles, como matar a muchos humanos (en el contexto de un conflicto) o participar en abortos. Muchos de ellos piensan que es imposible que Dios los perdone. Añadido a esto un sentimiento profundo de remordimiento e de indignidad. Con respecto a la inmensa misericordia de Jehová, está escrito: “Vengan, pues, y enderecemos los asuntos entre nosotros — dice Jehová — . Aunque los pecados de ustedes resulten ser como escarlata, se les hará blancos justamente como la nieve; aunque sean rojos como tela de carmesí, llegarán a ser aun como la lana” (Isaías 1:18). Este versículo está especialmente dirigido a aquellos hombres y mujeres que se arrepienten sinceramente ante Dios, pidiendo perdón: Dios perdona al arrepentido sincero sobre la base del valor expiatorio de la sangre de Jesucristo: “Hijitos míos, les escribo estas cosas para que no cometan un pecado. Y no obstante, si alguno comete un pecado, tenemos un ayudante para con el Padre, a Jesucristo, uno que es justo. Y él es un sacrificio propiciatorio por nuestros pecados, pero no solo por los nuestros, sino también por los de todo el mundo” (1 Juan 2:1,2). Además, Jehová Dios resucitará a los millones de muertos que han sido víctimas de los muchos genocidios (Juan 5:28,29). Lo que es irreversible para el hombre no lo es para Dios (Mateo 19:26 “Para los hombres esto es imposible, pero para Dios todas las cosas son posibles”).
Es posible que incluso si la misericordia de Dios se aplica al arrepentido sincero, un sentimiento de remordimiento e indignidad continuará hostigándolo. Sin embargo, hay que saber que Dios es mayor que los corazones: “En esto conoceremos que nos originamos de la verdad, y aseguraremos nuestro corazón delante de él respecto a cualquier cosa en que nos condene nuestro corazón, porque Dios es mayor que nuestro corazón y conoce todas las cosas. Amados, si [nuestro] corazón no [nos] condena, tenemos franqueza de expresión para con Dios; y cualquier cosa que le pedimos la recibimos de él, porque estamos observando sus mandamientos y estamos haciendo las cosas que son gratas a sus ojos” (1 Juan 3:19–22).
SALMO 33 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
Porque él mismo dijo, y llegó a ser, él mismo mandó, y así procedió a presentarse (Salmos 33:9)
El Salmo 33 glorifica la Palabra de Dios. A menudo se dice que el pasado ya no existe y el futuro no existe, mientras que sólo existe el presente. Sin embargo, si esta observación sencilla es cierta, la Palabra de Dios tiene la capacidad de anteceder a la realidad tangible, es decir, de hacer existir el futuro a través de la certeza del cumplimiento de las promesas.
Por ejemplo, en el pasado, la Palabra precedió a la realidad de la creación:
“Por la palabra de Jehová los cielos mismos fueron hechos,
y por el espíritu de su boca todo el ejército de ellos” (versículos 6 y 7).
La Palabra de Dios hace tangible el acontecimiento anunciado a través de la certeza de su cumplimiento, en un futuro que normalmente, por definición, no existe:
“Porque él mismo dijo, y llegó a ser;
él mismo mandó, y así procedió a presentarse” (versículo 9).
La acción de la Palabra de Dios es siempre correcta y fiel:
“Porque la palabra de Jehová es recta,
y toda su obra es en fidelidad” (versículo 4).
Es una fe en la Palabra de Dios y en esta realidad futura que no se ve: “Por fe percibimos que los sistemas de cosas fueron puestos en orden por la palabra de Dios, de modo que lo que se contempla ha llegado a ser de cosas que no aparecen” (Hebreos 11:3).
Debemos tener una confianza absoluta en la Palabra de Dios y glorificarla: “Al oír esto los de las naciones, empezaron a regocijarse y a glorificar la palabra de Jehová, y todos los que estaban correctamente dispuestos para vida eterna se hicieron creyentes” (Hechos 13:48).
SALMO 34 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
El ángel de Jehová está acampando todo en derredor de los que le temen, y los libra (Salmos 34:7)
Hay una profecía mesiánica que se cumplió en la muerte de Cristo:
“Él está guardando todos los huesos de aquél; ni siquiera uno de ellos ha sido quebrado” (Salmo 34:20).
El apóstol Juan registró cómo se cumplió aquella profecía: “Entonces los judíos, puesto que era la Preparación, a fin de que los cuerpos no permanecieran en los maderos de tormento en el sábado (porque era grande el día de aquel sábado), solicitaron de Pilato que se les quebraran las piernas y fueran quitados los [cuerpos]. 32 Vinieron, pues, los soldados y quebraron las piernas del primer [hombre], y las del otro que había sido fijado en un madero con él. 33 Pero al venir a Jesús, como vieron que ya estaba muerto, no le quebraron las piernas. 34 No obstante, uno de los soldados le punzó el costado con una lanza, y al instante salió sangre y agua. 35 Y el que [lo] ha visto ha dado testimonio, y su testimonio es verdadero, y ese hombre sabe que dice cosas verdaderas, para que ustedes también crean. 36 De hecho, estas cosas sucedieron para que se cumpliera la escritura: “Ni un hueso de él será quebrantado”” (Juan 19:31–36).
El ángel de Jehová está acampando todo en derredor de los que le temen, y los libra (Salmos 34:7). El tema general del Salmo 34 es que Jehová Dios libera a quienes se refugian en Él. El versículo 7 no significa necesariamente que todos los siervos de Dios tendrían un ángel guardián que los preservaría de las desgracias porque en ese caso no tendrían ninguna prueba seria en sus vidas. Este texto muestra que de una manera u otra el ángel de Dios liberará a los siervos de Dios de sus pruebas. Esto, por supuesto, plantea la importante cuestión de si Dios protegería o no a los humanos en general (para un examen más detallado de la existencia del mal en la Tierra, haga clic en el siguiente enlace: ¿Por qué?: http://www.yomeliah.com/436031438).
SALMO 35 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
Guerrea contra los que guerrean contra mí (Salmos 35:1)
En el Salmo 35, Dios es descrito como un Dios guerrero. Asimismo, su Hijo Jesucristo, en el libro del Apocalipsis, es descrito como un Rey guerrero que luchará con sus ángeles contra los enemigos de los pueblos y particularmente del pueblo de Dios. El libro del Apocalipsis describe la destrucción de los malvados, enemigos de la humanidad en su conclusión: “¡Mira! Vengo pronto, y el galardón que doy está conmigo, para dar a cada uno según sea su obra. Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último, el principio y el fin. Felices son los que lavan sus ropas largas, para que sea suya la autoridad [de ir] a los árboles de la vida, y para que consigan entrada en la ciudad por sus puertas. Afuera están los perros y los que practican espiritismo y los fornicadores y los asesinos y los idólatras y todo aquel a quien le gusta la mentira y se ocupa en ella” (Apocalipsis 22:12–15).
El reinado de Dios a través de la guerra y su omnipotencia están simbolizados en la Biblia por la cara del toro y sus cuernos. La cara de toro: corresponde a la cara del querubín. En Ezequiel (1:10), estas cuatro criaturas con cuatro caras, están designadas por la de un hombre, un león, un toro y un águila. Mientras que en Ezequiel 10:14, la cara del toro es designada por la de un querubín. ¿Cuál es la función de un querubín? La primera mención de los querubines se encuentra en Génesis (Biblia): “De modo que expulsó al hombre, y al este del jardín de Edén apostó los querubines y la hoja llameante de una espada que continuamente daba vueltas para guardar el camino al árbol de la vida” (Génesis 3:24). Entendemos que los querubines son poderosos guardianes con una espada. Si el león es la representación de la soberanía real de Jehová, el toro es una expresión de la soberanía de Jehová por su omnipotencia. Jehová Dios, si es necesario, impone su soberanía mediante la guerra, la espada del querubín o el poder terrible de los cuernos simbólicos del toro. Los cuernos son el símbolo de la soberanía todopoderosa de Jehová defendida si es necesario con lucha y guerra. Los dos querubines sobre el arca del pacto, muestra que los querubines son los guardianes de la santidad de Jehová, por la lucha o la guerra (si es necesario) (Éxodo 25: 17–22). El hecho de que en el altar de Jehová había cuatro cuernos, uno a cada esquina, muestra que el cuerno del toro simboliza la santidad de las criaturas de Jehová, por la fuerza o la guerra (si es necesario) (Levítico 4: 7,18). Por lo tanto, es lógico pensar que el toro, en el contexto de los sacrificios, ya sean expiatorios o de ofrendas quemadas, es la representación del ser humano justo y puro (Éxodo 29:11).
SALMO 36 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
Porque contigo está la fuente de la vida, por luz de ti podemos ver luz (Salmos 36:9)
Jehová Dios, el Padre Celestial, es la fuente de la vida. Él y su Hijo Jesucristo son la fuente de la luz de nuestra esperanza de vida eterna. Su Hijo Jesucristo es quien nos permitirá obtener la vida eterna, gracias a su sacrificio: “Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que ejerce fe en él no sea destruido, sino que tenga vida eterna. (…) El que ejerce fe en el Hijo tiene vida eterna; el que desobedece al Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios permanece sobre él. (…) Esto significa vida eterna, el que estén adquiriendo conocimiento de ti, el único Dios verdadero, y de aquel a quien tú enviaste, Jesucristo” (Juan 3:16,36; 17:3).
La resurrección de Jesucristo es la garantía de la futura resurrección de los muertos, ya sea en el cielo o en la tierra. Es precisamente el apóstol Pablo quien lo escribe en 1 Corintios capítulo 15, dedicado especialmente a este tema de la resurrección. Mientras que algunas personas en la congregación dijeron que no habría resurrección, el apóstol Pablo escribió esto en respuesta:
“Ahora bien, si de Cristo se está predicando que él ha sido levantado de entre los muertos, ¿cómo dicen algunos entre ustedes que no hay resurrección de los muertos? Realmente, si no hay resurrección de los muertos, tampoco ha sido levantado Cristo. Pero si Cristo no ha sido levantado, nuestra predicación ciertamente es en vano, y nuestra fe es en vano. Además, también se nos halla falsos testigos de Dios, porque hemos dado testimonio contra Dios de que él levantó al Cristo, pero a quien no levantó si los muertos verdaderamente no han de ser levantados. Porque si los muertos no han de ser levantados, tampoco ha sido levantado Cristo. Además, si Cristo no ha sido levantado, la fe de ustedes es inútil; todavía están en sus pecados. De hecho, también, los que se durmieron [en la muerte] en unión con Cristo perecieron. Si solo en esta vida hemos esperado en Cristo, de todos los hombres somos los más dignos de lástima” (1 Corintios 15:12–19; el lector que lo desee puede leer todo el capítulo 15, sobre las diferentes resurrecciones).
SALMO 37 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
Ciertamente hará salir tu justicia como la luz misma, y tu derecho como el mediodía (Salmos 37:6)
Este es un Salmo muy reconfortante, que nos muestra que Dios hará prosperar nuestro camino si confiamos en Él: “Haz rodar sobre Jehová tu camino, y fíate de él, y él mismo obrará” (Salmos 37:5). Muestra un aspecto poco mencionado en las iglesias cristianas, la esperanza de vida eterna en un paraíso terrenal, un paraíso restaurado: “Los que esperan en Jehová son los que poseerán la tierra. (…) Los justos mismos poseerán la tierra, y residirán para siempre sobre ella” (Salmos 37:9,29). Jesucristo habló de esta esperanza terrena, de una vida eterna en la tierra: “Felices son los de genio apacible, puesto que ellos heredarán la tierra” (Mateo 5:5). Así, una gran parte de los resucitados volverán a la vida en un paraíso en la tierra (Juan 5:28,29). Otro punto importante mencionado en este Salmo, es la desaparición definitiva de los malvados, especialmente durante la gran tribulación (Mateo 24:21,22): “No te muestres acalorado a causa de los malhechores. No envidies a los que hacen injusticia. Porque, como hierba, rápidamente se marchitarán, y como hierba verde nueva se desvanecerán” (Salmos 37:1,2).
SALMO 38 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
No hay paz en mis huesos debido a mi pecado (Salmos 38:3)
Este Salmo ilustra poéticamente los efectos psicológicos y físicos de una conciencia culpable:
“No hay parte sana en mi carne a causa de tu denunciación.
No hay paz en mis huesos debido a mi pecado.
Porque mis propios errores han pasado sobre mi cabeza;
como una carga pesada son demasiado pesados para mí.
Mis heridas se han hecho hediondas, han supurado,
a causa de mi tontedad.
Me he desconcertado, me he inclinado hasta grado extremo;
todo el día he andado triste.
Porque mis lomos mismos se han llenado de ardor,
y no hay parte sana en mi carne.
Me he entumecido y he quedado aplastado hasta grado extremo;
he rugido por causa del gemido de mi corazón” (Salmos 38:3–8).
La preocupación del salmista era recuperar una relación correcta con Dios:
“No me dejes, oh Jehová.
Oh Dios mío, no te mantengas lejos de mí” (Salmos 38:21).
Estos son los efectos de la conciencia que legisla, que nos juzga y aprueba o nos condena y nos quita la paz mental: “Porque siempre que los de las naciones que no tienen ley hacen por naturaleza las cosas de la ley, estos, aunque no tienen ley, son una ley para sí mismos. 15 Son los mismísimos que demuestran que la sustancia de la ley está escrita en sus corazones, mientras su conciencia da testimonio con ellos y, entre sus propios pensamientos, están siendo acusados o hasta excusados. 16 Esto será en el día que Dios, mediante Cristo Jesús, juzgue las cosas secretas de la humanidad, conforme a las buenas nuevas que yo declaro” (Romanos 2:14–16). El Salmo 38 y este texto bíblico muestran que la conciencia está ligada a nuestra relación con Dios y su Hijo Jesucristo, pues son ellos quienes nos juzgarán: “De manera que cada uno de nosotros rendirá cuenta de sí mismo a Dios” (Romanos 14:12).
SALMO 39 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
Pondré un bozal, sí, como guardia para mi propia boca (Salmos 39:1)
Este Salmo nos muestra la importancia de controlar la lengua, especialmente cuando se trata de ataques “ad hominem”, ataques contra nuestra persona. Debemos permanecer en silencio incluso cuando experimentamos un dolor emocional intenso:
“Yo dije: “Ciertamente guardaré mis caminos
para no pecar con la lengua.
Pondré un bozal, sí, como guardia para mi propia boca,
mientras esté alguien inicuo enfrente de mí”.
2 Me volví mudo con silencio;
me quedé callado de lo que es bueno,
y el estar yo con dolor fue puesto en extrañamiento.
3 Mi corazón se acaloró dentro de mí;
durante mi suspirar el fuego siguió ardiendo”” (Salmos 39:1–3).
Debemos tener fe en que, a su debido tiempo, Dios actue a nuestro favor. Solo nos queda tener paciencia y esperar su acción a nuestro favor:
“Y ahora, ¿qué he esperado, oh Jehová?
Mi expectación está vuelta hacia ti” (Salmos 39:7).
Jesucristo y Juan Bautista fueron el blanco de ataques ad hominem, contra su persona y su reputación. Demostró que cuando se ejercita la paciencia, la verdad y la sabiduría siempre triunfan sobre las mentiras:
“¿A quién compararé esta generación? Es semejante a los niñitos sentados en las plazas de mercado, que dan voces a sus compañeros de juego, y dicen: ‘Les tocamos la flauta, pero no danzaron; plañimos, pero no se golpearon en desconsuelo’. Correspondientemente, Juan vino sin comer ni beber, pero dicen: ‘Tiene demonio’; el Hijo del hombre sí vino comiendo y bebiendo, y no obstante dicen: ‘¡Miren! Un hombre glotón y dado a beber vino, amigo de recaudadores de impuestos y pecadores’. De todos modos, la sabiduría queda probada justa por sus obras” (Mateo 11:16–19).
Hoy, el recuerdo de las buenas obras de Jesucristo y de Juan Bautista están escritos en la historia de la humanidad, mientras que sus calumniadores han desaparecido como “una exhalación”:
“De seguro todo hombre terrestre, aunque firmemente plantado, no es nada salvo una exhalación” (Salmos 39:5).
SALMO 40 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
En sacrificio y ofrenda no te deleitaste (Salmos 40:6)
“En sacrificio y ofrenda no te deleitaste”: Jesucristo mostró que la misericordia y el sentido común no deben sacrificarse por la aplicación literal de la Ley. Por ejemplo, en el día de reposo, sus discípulos comenzaron a arrancar espigas de trigo porque tenían hambre. Los fariseos aprovecharon la oportunidad para señalar que estaban quebrantando el sábado al “arrancar” espigas de trigo para comer inmediatamente. He aquí la respuesta de Cristo, usando uno de los pensamientos del Salmo 40: “En aquel tiempo Jesús pasó por los sembrados de grano en día de sábado. A sus discípulos les dio hambre, y comenzaron a arrancar las espigas y a comer. Al ver esto, los fariseos le dijeron: “¡Mira! Tus discípulos están haciendo lo que no es lícito hacer en sábado”. Él les dijo: “¿No han leído ustedes lo que hizo David cuando él y los hombres que iban con él tuvieron hambre? ¿Que entró en la casa de Dios y comieron los panes de la presentación, algo que a él no le era lícito comer, ni a los que iban con él, sino solamente a los sacerdotes? ¿O no han leído en la Ley que los sábados los sacerdotes en el templo tratan el sábado como no sagrado y continúan inculpables? Pues yo les digo que algo mayor que el templo está aquí. Sin embargo, si hubieran entendido qué significa esto: ‘Quiero misericordia, y no sacrificio’, no habrían condenado a los inculpables. Porque Señor del sábado es el Hijo del hombre”” (Mateo 12:1–8).
El apóstol Pablo explicó el significado del Salmo 40:6–9, mostrando que los sacrificios de la Ley tenían un valor profético y ahora eran reemplazados por el sacrificio de Cristo:
“Porque, puesto que la Ley tiene una sombra de las buenas cosas por venir, pero no la sustancia misma de las cosas, nunca pueden [los hombres] con los mismos sacrificios que ofrecen continuamente de año en año perfeccionar a los que se acercan. De otro modo, ¿no habrían dejado de ofrecerse los [sacrificios], por cuanto los que rendían servicio sagrado, habiendo sido limpiados una vez para siempre, no tendrían ya ninguna conciencia de pecados? Al contrario, por estos sacrificios se hace recordar los pecados de año en año, porque no es posible que la sangre de toros y de machos cabríos quite los pecados.
Por eso, cuando entra en el mundo, él dice: “‘Sacrificio y ofrenda no quisiste, pero me preparaste un cuerpo. No aprobaste holocaustos ni [ofrenda por] el pecado’. Entonces dije yo: ‘¡Mira! He venido (en el rollo del libro está escrito de mí) para hacer tu voluntad, oh Dios’”. Después de primero decir: “No quisiste ni aprobaste sacrificios ni ofrendas ni holocaustos ni [ofrenda por] el pecado” — [sacrificios] que se ofrecen según la Ley — entonces realmente dice: “¡Mira! He venido para hacer tu voluntad”. Elimina lo primero para establecer lo segundo. Por dicha “voluntad” hemos sido santificados mediante el ofrecimiento del cuerpo de Jesucristo una vez para siempre” (Hebreos 10:1–10).
SALMO 41 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
También el hombre que estaba en paz conmigo, en quien yo confiaba, que estaba comiendo mi pan, ha engrandecido contra mí su talón (Salmos 41:9).
El rey David tenía un consejero especial llamado Ahitofel. Era un hombre de gran sabiduría y el rey David confiaba en él. Sin embargo, cuando Absalón, el hijo del rey David, conspiró contra él, Ahitofel traicionó la confianza del rey. Finalmente, cuando Ahitofel se dio cuenta de que Dios había frustrado su consejo, se fue a su casa y se ahorcó (2 Samuel capítulos 15–17). El Salmo 41:9 alude a esta traición. Sin embargo, este versículo no sólo tiene valor histórico, sino también profético porque menciona la traición de Judas Iscariote, uno de los apóstoles de Jesucristo:
“No hablo de todos ustedes; yo conozco a los que he escogido. Mas es para que se cumpla la Escritura: ‘El que comía de mi pan ha alzado contra mí su talón’. (…) Después de decir estas cosas, Jesús se perturbó en espíritu, y dio testimonio y dijo: “Muy verdaderamente les digo: Uno de ustedes me traicionará”. 22 Los discípulos empezaron a mirarse unos a otros, perplejos por no saber de quién [lo] decía. 23 Ante el seno de Jesús estaba reclinado uno de sus discípulos, y Jesús lo amaba. 24 Por lo tanto, Simón Pedro le hizo seña con la cabeza a este y le dijo: “Di quién es de quien [lo] dice”. 25 De modo que este se recostó sobre el pecho de Jesús y le dijo: “Señor, ¿quién es?”. 26 Por tanto Jesús contestó: “Es aquel a quien daré el bocado que mojo”. Y así que, habiendo mojado el bocado, lo tomó y se lo dio a Judas, hijo de Simón Iscariote” (Juan 13:18,21–26).
“Feliz es cualquiera que obra con consideración para con el de condición humilde; en el día de calamidad Jehová le proveerá escape” (Salmo 41:1).
El Salmo 41 muestra que Dios da gran importancia a la ayuda que podemos dar a nuestro prójimo. El salmo 41 muestra que Dios bendecirá a los hombres y mujeres que demuestren compasión a través de acciones:
“Jehová mismo lo guardará y lo conservará vivo.
Será pronunciado feliz en la tierra;
e imposible es que lo entregues al alma de sus enemigos.
Jehová mismo lo sustentará sobre un diván de enfermedad;
ciertamente cambiarás toda su cama durante su enfermedad” (Salmo 41:2,3). Jesucristo, el Hijo de Dios, mostró que usará este estándar de juicio:
“Entonces dirá el rey a los de su derecha: ‘Vengan, ustedes que han sido bendecidos por mi Padre, hereden el reino preparado para ustedes desde la fundación del mundo. Porque me dio hambre, y ustedes me dieron de comer; me dio sed, y me dieron de beber. Fui extraño, y me recibieron hospitalariamente; desnudo estuve, y me vistieron. Enfermé, y me cuidaron. Estuve en prisión, y vinieron a mí’. Entonces los justos le contestarán con las palabras: ‘Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed, y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos extraño y te recibimos hospitalariamente, o desnudo, y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo, o en prisión, y fuimos a ti?’. Y en respuesta el rey les dirá: ‘En verdad les digo: Al grado que lo hicieron a uno de los más pequeños de estos hermanos míos, a mí me lo hicieron’” (Mateo 25:31–46).
SALMO 42 y 43 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
Oh Dios mío, dentro de mí está desesperada mi alma misma. Por eso me acuerdo de ti, desde la tierra del Jordán y los picos del Hermón, desde la montaña pequeña (Salmos 42:6)
Esta parte del libro de los Salmos menciona a los hijos de Coré. Era primo de Moisés y Aarón, un levita miembro de la prestigiosa familia Coatita (de la cual Moisés y Aarón eran miembros). Es conocido (en la historia bíblica) por haber organizado una sedición contra Moisés y Aarón. Por su carisma, llevó consigo a cientos y luego a miles de personas a seguirlo. Finalmente, Dios puso fin a esta rebelión que atacaba particularmente al sacerdocio de Aarón (lea la historia en Números capítulo 16). Coré tuvo tres hijos: Asir y Elqaná y Abiasaf (Éxodo 6:24).
Los tres hijos de Coré tuvieron el valor de no unirse a la rebelión de su padre. Según el libro de los Salmos, ellos y sus descendientes estaban entre los levitas que se especializaban en la composición de canciones, el canto y la música. Fue el rey David quien estableció a sus descendientes en esta prestigiosa posición (1 Crónicas 6:31–37). Además, Dios les permitió tener ciertos cánticos poéticos que forman parte del libro bíblico de los Salmos (Salmos 42–49,84,85,87,88).
Por supuesto, los hijos de Coré no fueron contemporáneos del rey David. La expresión “hijos de Coré” puede referirse directamente a los tres hijos, y en este caso significaría que aquellos Salmos habrían sido recopilados posteriormente en los cantos del Tabernáculo y luego del Templo. De lo contrario, la expresión “hijos de Coré” podría significar descendientes de los hijos de Coré.
Esta información ayuda a comprender mejor las alusiones mencionadas en estos dos salmos (42 y 43, especialmente el versículo 42:6). Dios recordó el valor de los tres hijos de Coré al mencionarlos por su fidelidad: “Porque Dios no es injusto para olvidar la obra de ustedes y el amor que mostraron para con su nombre, por el hecho de que han servido a los santos y continúan sirviendo” (Hebreos 6:10).
SALMO 44 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
Porque tú nos salvaste de nuestros adversarios, y a los que nos odiaban intensamente los avergonzaste (Salmo 44:7)
Este Salmo se refiere a la conquista de la Tierra Prometida. El relato histórico de aquellas batallas se puede leer en el libro bíblico de Josué. Como se puede leer tanto en este Salmo y en este libro, fue Dios quien actuó en relación con el pueblo que había elegido:
“Porque no por su propia espada tomaron en posesión la tierra,
y no fue su propio brazo lo que les trajo salvación.
Pues fue tu diestra y tu brazo y la luz de tu rostro,
porque te complaciste en ellos” (Salmos 44:3).
Como ejemplo, podemos leer el relato de la caída de Jericó, que fue un verdadero milagro causado por Dios (leer Josué capítulo 6).
Sin embargo, cuando los israelitas no respetaron la voluntad de Dios, perdieron su aprobación, y Él los hizo retroceder ante sus enemigos:
“Pero ahora [nos] has desechado y sigues humillándonos,
y no sales con nuestros ejércitos” (Salmos 44:9).
Y efectivamente, durante la caída de Jericó, ocurrió algo que no estaba conforme a la voluntad de Dios, lo que provocó que los israelitas huyeran ante la ciudad de Hai (leer el relato de Josué capítulos 7 y 8.).
También podemos leer esta alternancia entre la aprobación de Dios y sus bendiciones, y la desaprobación de Dios y sus maldiciones, a lo largo del libro de Jueces.
Este Salmo 44 nos enseña que sólo Dios puede asegurarnos bendiciones a largo plazo, a pesar de las dificultades que encontremos, siempre y cuando nos esforcemos por hacer su voluntad de la mejor manera posible:
“Levántate, sí, en nuestro auxilio
y redímenos por causa de tu bondad amorosa” (Salmos 44:26).
SALMO 45 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
Eres realmente más hermoso que los hijos de los hombres.
Gracia encantadora se ha derramado sobre tus labios.
Por eso Dios te ha bendecido hasta tiempo indefinido (Salmos 45:2)
El tema de este Salmo está centrado proféticamente en Jesucristo como Rey y su boda. El relato profético de las bodas del Cordero también se encuentra en el libro del Apocalipsis (19:1–10). Dios Padre es quien organiza este matrimonio:
“Dios es tu trono hasta tiempo indefinido, aun para siempre;
el cetro de tu gobernación real es un cetro de rectitud” (Salmos 45:6).
“Y oí lo que era como la voz de una gran muchedumbre y como un sonido de muchas aguas y como un sonido de fuertes truenos. Decían: “Alaben a Jah, porque Jehová nuestro Dios, el Todopoderoso, ha empezado a reinar. Regocijémonos y llenémonos de gran gozo, y démosle la gloria, porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado. Sí, a ella se le ha concedido estar vestida de lino fino, brillante y limpio, porque el lino fino representa los actos justos de los santos”” (Apocalipsis 19:6–8).
La magnificencia de la novia celestial de Cristo está descrita proféticamente en el Salmo 45 y Apocalipsis, ella es llamada la Nueva Jerusalén:
“La regia consorte ha tomado su puesto a tu diestra en oro de Ofir” (Salmos 45:9).
“Vi también la santa ciudad, la Nueva Jerusalén, que descendía del cielo desde Dios y preparada como una novia adornada para su esposo” (Apocalipsis 21:2).
De esta unión nacerán los hijos del Reino en la tierra que representarán su autoridad:
“En lugar de tus antepasados llegará a haber tus hijos,
a quienes nombrarás príncipes en toda la tierra” (Salmos 45:16).
SALMO 46 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
Hace cesar las guerras hasta la extremidad de la tierra.
Quiebra el arco y verdaderamente corta en pedazos la lanza;
quema los carruajes en el fuego (Salmos 46:9)
El comienzo del Salmo muestra que sólo Jehová Dios, el Padre Celestial, es un refugio en tiempos de gran agitación:
“Dios es para nosotros refugio y fuerza,
una ayuda que puede hallarse prontamente durante angustias” (Salmos 46:1–4).
Jesucristo, el Hijo de Dios, predijo un tiempo de gran aflicción antes del fin, antes de la gran tribulación, en Mateo (capítulo 24), Marcos (capítulo 13) y Lucas (capítulo 21). Él nos exhortó a estar preparados para su regreso que significará el fin de todos estos problemas: “Mas sepan una cosa, que si el amo de casa hubiera sabido en qué vigilia habría de venir el ladrón, se habría quedado despierto y no habría permitido que forzaran su casa. Por este motivo, ustedes también demuestren estar listos, porque a una hora que no piensan que es, viene el Hijo del hombre” (Mateo 24:43,44).
También está escrito en este Salmo:
“Hay un río cuyas corrientes regocijan la ciudad de Dios,
el santísimo y magnífico tabernáculo del Altísimo” (Salmos 46:4).
Este mismo tabernáculo de Dios es mencionado en el libro del Apocalipsis, anunciando el fin de las desgracias en la tierra:
“Con eso, oí una voz fuerte desde el trono decir: “¡Mira! La tienda de Dios está con la humanidad, y él residirá con ellos, y ellos serán sus pueblos. Y Dios mismo estará con ellos. Y limpiará toda lágrima de sus ojos, y la muerte no será más, ni existirá ya más lamento ni clamor ni dolor. Las cosas anteriores han pasado”” (Apocalipsis 21:3,4).
Pero antes de eso, Dios tendrá que eliminar definitivamente las organizaciones malignas y quienes las apoyan:
“Vengan, contemplen las actividades de Jehová,
como ha establecido acontecimientos pasmosos en la tierra.
Hace cesar las guerras hasta la extremidad de la tierra.
Quiebra el arco y verdaderamente corta en pedazos la lanza;
quema los carruajes en el fuego” (Salmos 46:8,9).
Jehová Dios, a través de su Hijo, el Rey Jesucristo, destruirá la lanza y los carros de guerra, los complejos militares-industriales y las finanzas globales que trabajan de la mano para organizar guerras, hambrunas, epidemias para poder reducir la población mundial a través de la primera guerra mundial, la segunda guerra mundial, la guerra fría y que quieren su tercera guerra mundial (a través del conflicto en Ucrania). Estos hijos del diablo y estos demonios terrenales desaparecerán por toda la eternidad, en el tiempo de la gran tribulación:
“Vi también a un ángel que estaba de pie en el sol, y clamó con voz fuerte y dijo a todas las aves que vuelan en medio del cielo: “Vengan acá, sean reunidas a la gran cena de Dios, 18 para que coman las carnes de reyes y las carnes de comandantes militares y las carnes de hombres fuertes y las carnes de caballos y de los que van sentados sobre ellos, y las carnes de todos, de libres así como de esclavos y de pequeños y grandes”.
19 Y vi a la bestia salvaje y a los reyes de la tierra y a sus ejércitos reunidos para hacer la guerra contra el que iba sentado en el caballo y contra su ejército. 20 Y la bestia salvaje fue prendida, y junto con ella el falso profeta que ejecutó delante de ella las señales con las cuales extravió a los que recibieron la marca de la bestia salvaje y a los que rinden adoración a su imagen. Estando todavía vivos, ambos fueron arrojados al lago de fuego que arde con azufre. 21 Pero los demás fueron muertos con la espada larga del que iba sentado en el caballo, la espada que salía de su boca. Y todas las aves se saciaron de las carnes de ellos” (Apocalipsis 19:17–21).
SALMO 47 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
Dios ha llegado a ser rey sobre las naciones.
Dios mismo ha tomado su asiento sobre su santo trono (Salmos 47:8)
La expresión del Salmo que da gloria al reinado de Dios el Padre Celestial se encuentra regularmente en el libro de Apocalipsis: “Digno eres tú, Jehová, nuestro Dios mismo, de recibir la gloria y la honra y el poder, porque tú creaste todas las cosas, y a causa de tu voluntad existieron y fueron creadas. (…) ¡Ahora han acontecido la salvación y el poder y el reino de nuestro Dios y la autoridad de su Cristo, porque ha sido arrojado hacia abajo el acusador de nuestros hermanos, que los acusa día y noche delante de nuestro Dios! (…) Y oí lo que era como la voz de una gran muchedumbre y como un sonido de muchas aguas y como un sonido de fuertes truenos. Decían: “Alaben a Jah, porque Jehová nuestro Dios, el Todopoderoso, ha empezado a reinar”” (Apocalipsis 4:11; 12:10; 19:6).
En Apocalipsis 12:10, el Reinado de Dios está asociado con la autoridad del Rey Jesucristo. Recibió esta autoridad después de su resurrección: “Y Jesús se acercó y les habló, diciendo: “Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y sobre la tierra”” (Mateo 28:18).
Según el libro de Apocalipsis capítulo 20, el Reinado de Cristo durará mil años: “Y vi tronos, y hubo quienes se sentaron en ellos, y se les dio poder para juzgar. Sí, vi las almas de los que fueron ejecutados con hacha por el testimonio que dieron de Jesús y por hablar acerca de Dios, y los que no habían adorado ni a la bestia salvaje ni a su imagen, y que no habían recibido la marca sobre la frente ni sobre la mano. Y llegaron a vivir, y reinaron con el Cristo por mil años” (Apocalipsis 20:4).
Cuando el Rey Jesucristo haya restaurado todas las cosas, devolverá esa autoridad a su Padre Celestial: “Pero cuando todas las cosas le hayan sido sujetadas, entonces el Hijo mismo también se sujetará a Aquel que le sujetó todas las cosas, para que Dios sea todas las cosas para con todos” (1 Corintios 15:28).
Así, como está escrito proféticamente en los Salmos 45 y 47, el Reinado de Cristo se basa en el Reinado de su Padre Celestial:
“Dios es tu trono hasta tiempo indefinido, aun para siempre;
el cetro de tu gobernación real es un cetro de rectitud” (Salmos 45:6).
SALMO 48 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
Bello por encumbramiento, el alborozo de toda la tierra,
es el monte Sión en los lados remotos del norte,
el pueblo del gran Rey (Salmos 48:2)
El monte Sión es el símbolo bíblico de la realeza davídica que en sí mismo representaba la realeza de Dios. Mientras estuvo en la tierra, Jesucristo entró en Jerusalén, donde se encuentra el monte Sión, como heredero de la realeza davídica, porque era descendiente directo por parte de su madre y su padre adoptivo (léase Mateo 1:1–16 y Lucas 3:23–36): “Pues bien, cuando se acercaron a Jerusalén y llegaron a Betfagué en el monte de los Olivos, entonces Jesús envió a dos discípulos, 2 diciéndoles: “Pónganse en camino a la aldea que está a su vista, y en seguida hallarán un asna atada, y un pollino con ella; desátenlos y tráiganmelos. 3 Y si alguien les dice algo, tienen que decir: ‘El Señor los necesita’. Con eso él los enviará inmediatamente”.
4 Esto verdaderamente se efectuó para que se cumpliera lo que se había hablado mediante el profeta, que dijo: 5 “Digan a la hija de Sión: ‘¡Mira! Tu Rey viene a ti, de genio apacible, y montado sobre un asno, sí, sobre un pollino, prole de una bestia de carga’”.
6 De modo que los discípulos se pusieron en camino e hicieron exactamente como les había ordenado Jesús. 7 Y trajeron el asna y su pollino, y pusieron sobre estos las prendas de vestir exteriores de ellos, y él se sentó sobre estas. 8 La mayor parte de la muchedumbre tendió sus prendas de vestir exteriores en el camino, mientras otros se pusieron a cortar ramas de los árboles y a tenderlas por el camino. 9 En cuanto a las muchedumbres, los que iban delante de él y los que seguían, clamaban: “¡Salva, rogamos, al Hijo de David! ¡Bendito es el que viene en el nombre de Jehová! ¡Sálvalo, rogamos, en las alturas!”” (Mateo 21:1–9).
Y luego Jesucristo heredó el reino en los cielos en el monte Sión celestial con los 144.000: “Y vi, y, ¡miren!, el Cordero de pie sobre el monte Sión, y con él ciento cuarenta y cuatro mil que tienen escritos en sus frentes el nombre de él y el nombre de su Padre” (Apocalipsis 14:1–5).
Por supuesto, según los Salmos 45 al 48, el Reinado de Cristo es la expresión del Reinado de su Padre Celestial, Jehová Dios:
“Porque este Dios es nuestro Dios hasta tiempo indefinido, aun para siempre. Él mismo nos guiará para siempre” (Salmos 48:14).
(El sionismo político se inspira en esta enseñanza bíblica. Sin embargo, es una ideología que usa medios violentos para imponerse, lo cual es contrario a la idea de Jesucristo (un judío en la tierra): “Entonces Jesús le dijo: “Vuelve tu espada a su lugar, porque todos los que toman la espada perecerán por la espada”” (Mateo 26:52)).
SALMO 49 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
Dios mismo redimirá mi alma de la mano del sepulcro, porque él me recibirá (Salmos 49:15)
El Salmo 49 enseña dos cosas importantes:
1 — Los humanos son incapaces de redimirse a sí mismos o a su vida humana por sí mismos:
“Ni uno de ellos puede de manera alguna redimir siquiera a un hermano, ni dar a Dios un rescate por él
(y el precio de redención del alma de ellos es tan precioso
que ha cesado hasta tiempo indefinido)” (Salmos 49:7,8).
2 — El salmista tenía fe en que Jehová Dios, el Padre Celestial, proveería ese rescate y podría resucitarlo. Tenía fe en la esperanza de la resurrección:
“Dios mismo redimirá mi alma de la mano del sepulcro, porque él me recibirá” (Salmo 49:15).
Jesucristo se señaló a sí mismo como el medio de redención de su Padre, o esa puerta de entrada a la esperanza de la resurrección:
“Marta le dijo: “Yo sé que se levantará en la resurrección en el último día”. Jesús le dijo: “Yo soy la resurrección y la vida. El que ejerce fe en mí, aunque muera, llegará a vivir”” (Juan 11:24,25).
Jesucristo pidió que su sacrificio fuera recordado cada año:
“Sigan haciendo esto en memoria de mí” (Lucas 22:19).
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SALMO 50 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
¿Qué derecho tienes tú de enumerar mis disposiciones reglamentarias,
y para que lleves mi pacto en tu boca? (Salmos 50:16)
En este Salmo, Dios aparece de manera aterradora, como un juez que llama a cuentas a su pueblo:
“Vendrá nuestro Dios y no le será posible guardar silencio.
Delante de él devora un fuego,
y todo en derredor de él el tiempo se ha puesto sumamente tempestuoso.
Él llama a los cielos de arriba y a la tierra
para ejecutar juicio sobre su pueblo” (Salmos 50:3,4).
Parece obvio que Dios está enojado con la actitud arrogante de su pueblo:
“Escucha, sí, oh pueblo mío, y ciertamente hablaré,
oh Israel, y ciertamente daré testimonio contra ti.
Yo soy Dios, tu Dios” (Salmos 50:7).
En primer lugar, Dios llama la atención sobre el hecho de que su pueblo no puede reclamar méritos ante Él a causa de sus sacrificios, porque las donaciones que hace son sólo una restitución de lo que ya le pertenece:
“Porque me pertenece todo animal silvestre del bosque,
las bestias sobre mil montañas” (Salmos 50:9–12).
Dios quiere que su pueblo haga sacrificios que valgan la pena, es decir, con buenos motivos, amor, misericordia, gratitud y confianza en Él:
“Ofrece acción de gracias como tu sacrificio a Dios,
y paga al Altísimo tus votos” (Salmos 50:14).
Jesucristo dio la misma reprensión a los fariseos cuyos corazones estaban desprovistos de amor por la gente a la que se suponía que debían enseñar: “Misericordia quiero, y no sacrificio; porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores” (Mateo 9:13).
Dios denuncia entonces la brecha entre el conocimiento de los malvados que conocen bien la Ley de Dios, pero que no la aplican:
“Pero al inicuo Dios tendrá que decir:
“¿Qué derecho tienes tú de enumerar mis disposiciones reglamentarias,
y para que lleves mi pacto en tu boca?
¡Si tú… tú has odiado la disciplina,
y sigues arrojando mis palabras detrás de ti!” (Salmos 50:16,17).
Esta es exactamente la reprensión que Jesucristo dio a los fariseos: “Por eso, todas las cosas que les digan, háganlas y obsérvenlas, pero no hagan conforme a los hechos de ellos, porque dicen y no hacen” (Mateo 23:3; leer todo el capítulo 23).
De la misma manera hoy en día, muchas congregaciones o asambleas cristianas dicen obedecer a Cristo y practican la idolatría de las estatuas o la idolatría de los humanos, incluso elevándolos a la posición de Cristo y Dios, su Padre, diciendo que obedecerlos es obedecer a Dios. Otras organizaciones que dicen ser cristianas se revuelcan en las finanzas mientras manejan miles de millones de dólares en activos, mientras que Jesucristo ni siquiera tenía un lugar donde recostar la cabeza: “Pero Jesús le dijo: “Las zorras tienen cuevas, y las aves del cielo tienen donde posarse, pero el Hijo del hombre no tiene dónde recostar la cabeza”” (Mateo 8:20).
Es tiempo, antes de que sea demasiado tarde, de que estas asambleas cristianas cambien su actitud y regresen al verdadero cristianismo como Cristo nos enseñó:
“Estas cosas has hecho, y yo he guardado silencio.
Te imaginaste que yo con seguridad llegaría a ser como tú.
Voy a censurarte, y ciertamente pondré en orden las cosas delante de tus ojos.
Entiendan esto, por favor, olvidadores de Dios,
para que yo no los despedace sin que haya libertador.
El que ofrece acción de gracias como su sacrificio es el que me glorifica;
y en cuanto al que guarda un camino fijo,
ciertamente le haré ver la salvación por Dios”” (Salmos 50:21–23).
SALMO 51 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
Muéstrame favor, oh Dios, conforme a tu bondad amorosa.
Conforme a la abundancia de tus misericordias, borra mis transgresiones (Salmos 51:1)
Como lo indica el título de este Salmo, el contexto es el pecado de adulterio del rey David con Betsabé, seguido por el asesinato de su marido, Urías. Todo este relato dramático se encuentra en el segundo libro de Samuel (capítulo 11 al 12:1–15).
Cuando David dice esto,
“Contra ti, contra ti solo, he pecado,
y lo que es malo a tus ojos he hecho,
a fin de que resultes justo cuando hables,
para que estés libre de culpa cuando juzgues” (versículo 4).
Estas palabras pueden resultar chocantes porque el rey David también pecó gravemente contra Urías al cometer adulterio con su esposa y conspirar para asesinarlo.
El hecho de que Dios registrara este relato de la conducta rebelde del rey David demuestra este hecho. Sin embargo, estas palabras deben verse en su contexto, es decir, que el matrimonio es una disposición de Dios, la prohibición del asesinato es una ley de Dios, por lo tanto, quebrantarlas mediante el adulterio y al mismo tiempo mediante el asesinato es un pecado contra Dios.
De manera más general, el Salmo 51 describe la condición pecaminosa de los seres humanos y su propensión a hacer el mal:
“¡Mira! Con error fui dado a luz con dolores de parto,
y en pecado me concibió mi madre” (Salmo 51:5).
El apóstol Pablo ilustró bien esta condición humana pecaminosa que nos empuja a hacer el mal. Sin embargo, mostró que a través del sacrificio de Cristo podemos alcanzar el perdón de Dios de nuestros pecados:
“Hallo, pues, esta ley en el caso mío: que cuando deseo hacer lo que es correcto, lo que es malo está presente conmigo. Verdaderamente me deleito en la ley de Dios conforme al hombre que soy por dentro, pero contemplo en mis miembros otra ley que guerrea contra la ley de mi mente y que me conduce cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros. ¡Hombre desdichado que soy! ¿Quién me librará del cuerpo que está padeciendo esta muerte? ¡Gracias a Dios mediante Jesucristo nuestro Señor! Así pues, con mi mente yo mismo soy esclavo a la ley de Dios, pero con mi carne a la ley del pecado” (Romanos 7:21–25).
Jesucristo pidió que su sacrificio fuera recordado cada año:
“Sigan haciendo esto en memoria de mí” (Lucas 22:19).
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SALMO 52 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
¿Por qué te jactas de lo que es malo, oh poderoso? (Salmos 52:1)
Como lo indica el título de este Salmo, el rey David se dirige específicamente a Doeg el edomita, quien fue responsable de la muerte de muchos sacerdotes, incluido Ahimelec, por ayudarlo a escapar del rey Saúl (lea 1 Samuel capítulos 21 y 22). Así como Doeg probablemente terminó pagando por su crimen después de la entronización del rey David, todos los asesinos que actualmente gozan de impunidad pagarán por sus crímenes: “Afuera están los perros y los que practican espiritismo y los fornicadores y los asesinos y los idólatras y todo aquel a quien le gusta la mentira y se ocupa en ella” (Apocalipsis 22:15). Jesucristo aludió a la valentía y el buen juicio de Ahimelec cuando ayudó al rey David y a sus hombres: “Ahora bien, un sábado sucedió que él iba pasando por los sembrados de grano, y sus discípulos arrancaban y comían las espigas, tras frotarlas con las manos. Por esto, algunos de los fariseos dijeron: “¿Por qué hacen ustedes lo que no es lícito en día de sábado?”. Pero Jesús, respondiendo, les dijo: “¿Nunca han leído ustedes lo que hizo David cuando él y los hombres que estaban con él tuvieron hambre? ¿Que entró en la casa de Dios y recibió los panes de la presentación y comió y dio parte a los hombres que estaban con él, lo que no es lícito a nadie comer, sino solo a los sacerdotes?”. Y pasó a decirles: “Señor del sábado es lo que el Hijo del hombre es”” (Lucas 6:1–5).
SALMO 53 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
Han obrado ruinosamente y han obrado detestablemente en injusticia (Salmos 53:1)
El Salmo 53 describe acertadamente la mentalidad de una generación perversa, que actúa como si Dios no existiera o no los hiciera responsables de sus acciones. El apóstol Pablo describió acertadamente la mentalidad de esta generación malvada en los últimos días: “Mas sabe esto, que en los últimos días se presentarán tiempos críticos, difíciles de manejar. Porque los hombres serán amadores de sí mismos, amadores del dinero, presumidos, altivos, blasfemos, desobedientes a los padres, desagradecidos, desleales, sin tener cariño natural, no dispuestos a ningún acuerdo, calumniadores, sin autodominio, feroces, sin amor del bien, traicioneros, testarudos, hinchados [de orgullo], amadores de placeres más bien que amadores de Dios, teniendo una forma de devoción piadosa, pero resultando falsos a su poder; y de estos apártate” (2 Timoteo 3:1–5). Los pastores políticos, comerciales y religiosos, los traficantes de armas y los organizadores de guerras para la supervivencia de sus malvadas organizaciones, que devoran al pueblo “como si comieran pan”, en la Franja de Gaza bajo un flujo continuo de bombas todos los días, en la guerra ruso-ucraniana donde los hermanos eslavos se matan entre sí, en Siria donde civiles inocentes, incluidos muchos cristianos, están siendo masacrados por fanáticos religiosos. Aquellos hijos del diablo no tienen ningún respeto por la vida de los civiles que sólo piden vivir en paz. Sin embargo, como está escrito en el Salmo 53, llegará el día en que Dios mismo esparcirá los huesos de todos aquellos que acampan contra el inocente…
Se acerca el día en que el Rey Jesucristo vendrá a rescatar al pueblo escogido de Dios de todas las naciones y tribus y pueblos y lenguas (Daniel 12:1; Apocalipsis 7:9–17).
SALMO 54 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
Porque de toda angustia él me libró (Salmos 54:7)
El título de este Salmo explica que David fue objeto de otra denuncia, esta vez colectiva, mientras huía para salvar su vida del rey Saúl.
Siguiendo con el tema de la denuncia, algunas dictaduras políticas la han utilizado para mantener al pueblo en sumisión forzada. Algunas dictaduras religiosas cristianas estadounidenses globalizadas utilizan el mismo método de ingeniería social para castigar la más mínima ofensa de opinión, basándose particularmente en Levítico 5:1:
“Ahora bien, en caso de que peque un alma por cuanto ha oído maldecir en público y es testigo, o lo ha visto o ha llegado a saber de ello, si no lo informa, entonces tiene que responder por su error” (Levítico 5:1). El contexto de este texto es claro: se trata de situaciones graves, como maldiciones u otras actitudes que pueden poner en riesgo la integridad y la vida de otras personas. Por ejemplo, Mardoqueo reveló un intento de conspiración contra el rey, según Ester 3:21–23. En una congregación y en la sociedad en general, obviamente es apropiado revelar actos criminales como abuso sexual, asesinato y robo. Pero por supuesto las “maldiciones” mencionadas en Levítico no incluyen meras ofensas de opinión. De todas formas, si alguien ha sido víctima de una actitud tan perversa por parte de estas dictaduras religiosas globalizadas, debe mantener la fe en que Dios, a su debido tiempo, sacará a la luz la verdad:
“Oigan la palabra de Jehová, ustedes los que están temblando ante su palabra: “Sus hermanos que los odian, que los excluyen por causa de mi nombre, dijeron: ‘¡Sea glorificado Jehová!’. Él también tiene que aparecer con regocijo de parte de ustedes, y ellos son los que quedarán avergonzados”” (Isaías 66:5).
“Porque de toda angustia él me libró,
y mi ojo ha puesto la vista sobre mis enemigos” (Salmos 54:7).
SALMO 55 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
Arroja tu carga sobre Jehová mismo,
y él mismo te sustentará.
Nunca permitirá que tambalee el justo (Salmos 55:22)
La lectura de este salmo ayudará espiritual y emocionalmente a quienes se encuentran en una situación muy preocupante. Describe las tormentas emocionales de alguien en apuros, y el salmista, al pedirle ayuda a Dios, muestra que uno debe depositar su confianza completa en Jehová Dios:
Los versículos 1–3 explican las razones de las preocupaciones del salmista. Pueden deberse a otras razones graves, como guerras, hambrunas, enfermedades u otros traumas relacionados con el tiempo y eventos imprevistos (lea Eclesiastés 9:11):
“Debido a la voz del enemigo, a causa de la premura del inicuo.
Porque siguen haciendo caer sobre mí lo que es perjudicial,
y en cólera me abrigan animosidad” (Salmos 55:3).
Los versículos 4–8 describen las angustias del salmista:
“Mi corazón mismo está con dolor fuerte dentro de mí,
y los terrores de la muerte misma han caído sobre mí.
Temor, sí, el temblor mismo entra en mí,
y me cubre estremecimiento” (Salmos 55:4, 5).
Los versículos 12–14 muestran que la peor oposición no proviene de enemigos abiertos, sino de antiguos compañeros que han actuado traidoramente:
“Sino que fuiste tú, un hombre mortal que era como mi igual,
uno que me era familiar y conocido mío,
porque disfrutábamos de dulce intimidad juntos” (Salmos 55:13, 14).
Este pasaje obviamente trae a la mente la traición de Judas Iscariote mencionada en el Evangelio de Lucas (22:21, 48).
Los versículos 16–23 nos animan a confiar en Dios en situaciones que parecen no tener una solución a corto plazo, al no ver una salida. El siguiente versículo nos anima a ser pacientes y confiar en Jehová Dios:
“Arroja tu carga sobre Jehová mismo,
y él mismo te sustentará.
Nunca permitirá que tambalee el justo” (Salmos 55:22).
SALMO 56 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
En Dios he cifrado mi confianza. No tendré miedo.
¿Qué puede hacerme el hombre terrestre? (Salmos 56:11)
Este Salmo trata del temor al hombre, como en este caso (David), aprendiendo a superarlo confiando en Dios. El título de este Salmo alude a una situación angustiosa que vivió David huyendo del rey Saúl, registrada en el primer libro de Samuel (21:10–15):
Este Salmo nos anima a depositar nuestra plena confianza en Dios y a vencer el temor al hombre que pueda haber dentro de nosotros. El miedo al hombre es la preocupación por obtener la aprobación de los demás o evitar su desaprobación. Cuando este miedo se lleva al extremo, puede anular nuestra conciencia de estar en armonía con nosotros mismos (al no mentirnos a nosotros mismos), o peor aún, colocar este miedo por encima del temor que naturalmente le debemos a Dios.
En el caso de David, estaba en juego la vida y la muerte. Sin embargo, al confiar en Dios, entendió cómo salir de esta situación, preservando la integridad de su relación con Dios (Samuel 21:10–15). Hoy en día, algunos seguidores de Cristo en el Medio Oriente se enfrentan a esta elección de vida o muerte cuando sicarios asesinos religiosos fanáticos les exigen que renuncien a su fe en Cristo. En Siria, los matan o los maltratan. En Occidente, los cristianos que desean respetar sus conciencias a veces se enfrentan a una elección difícil o más sutil cuando se enfrentan a las dictaduras religiosas estadounidenses globalizadas llamadas “cristianas” que exigen obediencia a sus “Talmuds”, colocándolos por encima de la obediencia que naturalmente debemos a Dios y a Cristo a través de la Biblia (Sola Scriptura). En este caso, la cuestión es la vida o la muerte social que espera a quienes se enfrentan a esta crisis de conciencia. Algunos aceptan ceder al miedo al hombre, desafiando su conciencia, alimentando una servidumbre voluntaria, para utilizar una expresión de Étienne de la Boétie, alimentando y siendo en parte responsables de esta dictadura religiosa globalizada. Otros cristianos occidentales, siguiendo el ejemplo de David en el Salmo 56, han decidido, como los cristianos de Siria, de Oriente Medio y de algunos países africanos, poner su confianza en Dios y en su Hijo Jesucristo, a costa de un enorme sacrificio, una muerte social de larga duración, a veces de muchos años, separados de sus amigos, de un hijo, de una hija, de un padre y de una madre… Además del sufrimiento emocional que les causa esta situación dolorosa, aplican este refrán bíblico que se encuentra en el Salmo 56:
“En unión con Dios alabaré su palabra.
En Dios he cifrado mi confianza; no tendré miedo.
¿Qué puede hacerme la carne?” (Salmos 56:4,11).
SALMO 57 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
Él enviará desde el cielo y me salvará.
Ciertamente confundirá al que está tirando a morderme (Salmos 57:3)
Este Salmo fue escrito durante la huida de David con sus hombres, del rey Saúl. Vivían en una cueva. Según el relato del primer libro de Samuel, David tuvo la oportunidad de matar al rey Saúl, pero no lo hizo (leer la narración en 1 Samuel 24:2–7).
El apóstol Pablo mostró la necesidad de no buscar venganza, sino confiar en Dios: “No devuelvan mal por mal a nadie. Provean cosas excelentes a vista de todos los hombres. Si es posible, en cuanto dependa de ustedes, sean pacíficos con todos los hombres. No se venguen, amados, sino cédanle lugar a la ira; porque está escrito: “Mía es la venganza; yo pagaré, dice Jehová”. Pero, “si tu enemigo tiene hambre, aliméntalo; si tiene sed, dale algo de beber; porque haciendo esto amontonarás brasas ardientes sobre su cabeza”. No te dejes vencer por el mal, sino sigue venciendo el mal con el bien” (Romanos 12:17–21).
Cuando una persona o grupo de personas actúa mal hacia nosotros, debemos dar un paso atrás como el rey David en la cueva en presencia del rey Saúl, absteniéndonos de tomar venganza pero permitiendo que Dios actúe conforme a su voluntad hacia nosotros: “Y Jehová tiene que llegar a ser juez, y tiene que juzgar entre yo y tú, y él verá y él conducirá la causa judicial para mí y me juzgará para librarme de tu mano” (1 Samuel 24:15; Mateo 5:39).
SALMO 58 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
¿En su silencio pueden ustedes realmente hablar acerca de justicia misma?
¿Pueden juzgar en rectitud misma, oh hijos de los hombres? (Salmos 58:1)
SALMO 58:
Jesucristo dijo esto en la introducción de su Sermón del Monte: “Felices son los que tienen hambre y sed de justicia, puesto que ellos serán saciados” (Mateo 5:6). En algunos textos bíblicos a continuación podemos leer cómo se expresa este hambre y sed de justicia y lo que podemos sentir personalmente. En el Salmo 58, leemos cómo aquellos que tienen hambre y sed de justicia serán saciados por los actos poderosos de Dios:
“¿Hasta cuándo, oh Jehová, tengo que gritar por ayuda, sin que tú oigas? ¿[Hasta cuándo] clamaré a ti por socorro contra la violencia, sin que tú salves? ¿Por qué me haces ver lo que es perjudicial, y sigues mirando simple penoso afán? ¿Y [por qué] hay expoliación y violencia enfrente de mí, y [por qué] ocurre la riña, y [por qué] se lleva la contienda? Por lo tanto, la ley se entumece, y la justicia nunca sale. Porque el inicuo cerca al justo, por esa razón la justicia sale torcida” (Habacuc 1:2–4).
“Y yo mismo regresé para poder ver todos los actos de opresión que se están haciendo bajo el sol, y, ¡mira!, las lágrimas de aquellos a quienes se oprimía, pero no tenían consolador; y de parte de sus opresores había poder, de modo que no tenían consolador. (…) Todo lo he visto yo durante mis días vanos. Existe el justo que perece en su justicia, y existe el inicuo que continúa largo tiempo en su maldad. (…) Todo esto he visto, y hubo un aplicar mi corazón a toda obra que se ha hecho bajo el sol, durante el tiempo que el hombre ha dominado al hombre para perjuicio suyo. (…) Hay una vanidad que se hace en la tierra: que hay justos que les suceden las cosas como si fuera por obra de los malvados, y hay malvados que les pasan cosas como si fuera por obra de los justos. Dije que esto también es vanidad. (…) He visto a siervos a caballo, pero a príncipes andando en la tierra justamente como siervos” (Eclesiastés 4:1; 7:15; 8: 9,14; 10:4).
“Oh Dios, quiébrales los dientes en la boca.
Rompe las quijadas mismas de leoncillos crinados, oh Jehová.
7 Disuélvanse como en aguas que van corriendo;
doble él [el arco para] sus flechas mientras ellos se desploman.
8 Como un caracol que se va derritiendo anda él;
como aborto de mujer, ciertamente no contemplarán el sol.
9 Antes que las ollas de ustedes sientan el cambrón [encendido],
tanto el verde vivo como el que arde, él se los llevará como un viento tempestuoso.
10 El justo se regocijará porque ha contemplado la venganza.
Sus pasos bañará en la sangre del inicuo.
11 Y la humanidad dirá: “De seguro hay fruto para el justo.
De seguro existe un Dios que está juzgando en la tierra”” (Salmos 58:6–11).
SALMO 59 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
David compuso este Salmo al comienzo de su huida del rey Saúl, que quería asesinarlo, según la narración del primer libro de Samuel (19:9–17).
“A causa del pecado de su boca, la palabra de sus labios;
y sean ellos atrapados en su orgullo,
aun por el maldecir y el engaño que ensayan” (Salmos 59:12):
Jesucristo enseñó que, en el juicio final, los seres humanos serán juzgados según lo que digan: “Porque de la abundancia del corazón habla la boca. El hombre bueno, de su buen tesoro envía cosas buenas; mientras que el hombre inicuo, de su tesoro inicuo envía cosas inicuas. Les digo que de todo dicho ocioso que hablen los hombres rendirán cuenta en el Día del Juicio; porque por tus palabras serás declarado justo, y por tus palabras serás condenado” (Mateo 12:34–37).
Jesucristo dijo que, en la mayoría de los casos, las palabras que salen de nuestra boca revelan el estado interior de nuestra personalidad (el corazón), sea bueno o malo. Además, mostró que es conveniente tener cuidado, pues con la lengua se puede pecar contra el Espíritu Santo, es decir, un pecado que condena a muerte sin posibilidad de resurrección: “Por este motivo les digo: Toda suerte de pecado y blasfemia será perdonada a los hombres, pero la blasfemia contra el espíritu no será perdonada. Por ejemplo, a cualquiera que hable una palabra contra el Hijo del hombre, le será perdonado; pero a cualquiera que hable contra el espíritu santo, no le será perdonado, no, ni en este sistema de cosas ni en el venidero” (Mateo 12:31,32).
SALMO 60 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
Danos auxilio, sí, de la angustia,
puesto que la salvación por el hombre terrestre es inútil (Salmos 60:11)
El contexto del Salmo 60 es una retrospectiva de las conquistas militares del rey David (versículos 6–9). El título del salmo menciona una hazaña militar, la captura de Edom (2 Samuel 8:13). Edom era una nación hermana de Israel, hoy desaparecida, y estaba situada en el extremo sur de la actual Palestina, entre el desierto del Négueb (al oeste) y el desierto de Arabia (al este). Era una nación de muy difícil acceso, cuyas montañas le proporcionaban una defensa natural, hasta el punto de llegar a la arrogancia. Esto es lo que leemos en la profecía de Jeremías acerca de su arrogancia:
“El estremecimiento que causaste te ha engañado, la presunción de tu corazón, oh tú que resides en los retiros del peñasco, que tienes la altura de la colina. Aunque edifiques en alto tu nido a manera de águila, de allí te haré bajar — es la expresión de Jehová — ” (Jeremías 49:16):
La conclusión de este Salmo nos muestra que sólo con la ayuda de Dios podemos alcanzar el éxito en nuestras acciones, incluso cuando parecen imposibles (como en el contexto del Salmo 60, la conquista militar de Edom):
“Danos auxilio, sí, de la angustia,
puesto que la salvación por el hombre terrestre es inútil.
Por Dios conseguiremos energía vital,
y él mismo pisoteará a nuestros adversarios” (Salmos 60:11,12).
SALMO 61 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
“Desde la extremidad de la tierra clamaré, aun a ti, cuando mi corazón se haga endeble” (Salmo 61:2):
El corazón, en sentido figurativo, se refiere a los sentimientos y motivos de una persona. Un corazón endeble significa estar cansado física, mental e incluso espiritualmente, lo que puede llevar al desánimo o a la depresión temporal y hasta crónica. El salmista escribió que es en aquellos momentos que pedirá ayuda a Dios, a través de la oración, para que Él pueda compensar su falta de energía física, mental y espiritual. El apóstol Pablo escribió esto sobre esta situación:
“Por lo tanto me complazco en debilidades, en insultos, en necesidades, en persecuciones y dificultades, por Cristo. Porque cuando soy débil, entonces soy poderoso” (2 Corintios 12:10). Un hombre (o mujer) debilitado se sentirá menos seguro y será más propenso a depender de la ayuda adicional de Dios para ser resiliente o tener resistencia en las pruebas.
Cuando escribió que es poderoso en tiempos de debilidad, está describiendo el efecto del Espíritu Santo de Dios al permitir que alguien sea resiliente y perseverante frente a la oposición, demostrando una especie de fuerza interior divina dada por Dios: “Para todas las cosas tengo la fuerza en virtud de aquel que me imparte poder” (Filipenses 4:13).
SALMO 62 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
Realmente hacia Dios mi alma está esperando en silencio.
De él procede mi salvación (Salmo 62)
Este Salmo explica sencillamente por qué, ante las dificultades creadas por adversarios, generalmente es aconsejable permanecer en silencio:
“¿Hasta cuándo rabiarán frenéticamente contra el hombre a quien quieren asesinar?
Todos ustedes son como una pared inclinada, un muro de piedra que está siendo empujado hacia dentro.
Realmente dan consejos para ilusionar a uno y apartarlo de su propia dignidad;
se complacen en una mentira.
Con la boca bendicen, pero en su interior invocan el mal” (Salmo 62:3,4).
Este Salmo explica por qué debemos permanecer en silencio. Al etiquetar a los oponentes como muros inclinados, poco confiables y recurrir a mentiras y engaños, es imposible tener una comunicación razonable con ellos para desactivar la situación. En estos casos es mucho más sabio permanecer en silencio para no perder nuestra dignidad. Debemos poner las cosas en manos de Dios:
“Realmente hacia Dios espera silenciosamente, oh alma mía,
porque de él viene mi esperanza.
Realmente él es mi roca y mi salvación, mi altura segura;
no se me hará tambalear” (Salmo 62:5,6).
SALMO 63 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
Cuando me he acordado de ti sobre mi canapé,
durante las vigilias de la noche medito en ti (Salmos 63:6)
Este salmo expresa el deleite de una buena relación con Dios. Está escrito que podemos aprovechar las vigilias de la noche, los momentos de insomnio, para meditar sobre nuestra relación con Dios. Durante la noche todo está en calma, el cuerpo y la mente están en descanso y esto permite una mayor claridad. Este tiempo nos permite recordar los principios divinos para tomar buenas decisiones para el día que comienza. Son como una ayuda de Dios, pero también la de su Hijo Jesucristo, como por ejemplo sus consejos en el Sermón del Monte (Mateo 5–7):
“Porque tú has resultado ser de auxilio para mí,
y en la sombra de tus alas clamo gozosamente.
Mi alma te ha seguido con apego;
tu diestra me tiene firmemente asido” (Salmo 63:7,8).
Seguir la guía de Dios y de Cristo, que en un momento de insomnio pueden recordarnos, es como un niño que toma la mano de un padre confiable y no la suelta. Por supuesto, a través de la meditación podemos orar a Dios para que nos ayude a tomar buenas decisiones, o a superar preocupaciones o dolores emocionales…
SALMO 64 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
Oye, oh Dios, mi voz en mi preocupación.
De lo pavoroso del enemigo quieras salvaguardar mi vida (Salmos 64:1)
Este salmo describe la sofisticación y el ingenio en la creación del mal, a través del marketing y la ingeniería social que hacen que las mentiras y los actos criminales sean invisibles a los ojos de la ley humana, tanto del poder político como de las organizaciones religiosas multimillonarias con sus ejércitos de abogados. Sin embargo, Jehová Dios, el Padre Celestial, y su Hijo Jesucristo los ven claramente (Romanos 14:12)… Algunos pueden impacientarse. Sin embargo, el apóstol Pedro explicó por qué debemos aprender a ser pacientes:
“Jehová no es lento respecto a su promesa, como algunas personas consideran la lentitud, pero es paciente para con ustedes porque no desea que ninguno sea destruido; más bien, desea que todos alcancen el arrepentimiento” (2 Pedro 3:9).
Así, entre aquellos que actualmente cometen malas acciones, algunos tienen la oportunidad de cambiar de actitud y arrepentirse de sus acciones, obteniendo así la vida eterna. Para quienes están en una situación de espera, es importante no desanimarse, sino seguir adelante, estando siempre vigilantes (2 Pedro 3:10).
SALMO 65 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
Los prados han quedado vestidos de rebaños,
y las mismísimas llanuras bajas están envueltas en grano.
Gritan en triunfo, sí, cantan (Salmos 65:13)
Es cierto que está escrito en la Biblia que un pequeño número de humanos vivirá en el cielo, con Cristo y los ángeles (Apocalipsis 5:9,10; 7:4–9; 14:1–5). También es cierto que la Biblia dice que habrá una restauración del paraíso terrestre que existía en el Edén, donde vivirán un gran número de humanos, hombres, mujeres y niños (Génesis 2). El Salmo 65 ofrece una hermosa y reconfortante descripción de esto. En este futuro paraíso terrenal vivirán los miembros de la gran muchedumbre mencionada en Apocalipsis 7:9–17, y los resucitados terrestres mencionados en Apocalipsis capítulo 20: “Y vi un nuevo cielo y una nueva tierra; porque el cielo anterior y la tierra anterior habían pasado, y el mar ya no existe. Vi también la santa ciudad, la Nueva Jerusalén, que descendía del cielo desde Dios y preparada como una novia adornada para su esposo. Con eso, oí una voz fuerte desde el trono decir: “¡Mira! La tienda de Dios está con la humanidad, y él residirá con ellos, y ellos serán sus pueblos. Y Dios mismo estará con ellos. Y limpiará toda lágrima de sus ojos, y la muerte no será más, ni existirá ya más lamento ni clamor ni dolor. Las cosas anteriores han pasado”” (Apocalipsis 21:1–4).
SALMOS 66 y 67 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
Porque tú nos has examinado, oh Dios;
nos has refinado como cuando se refina la plata (Salmos 66:10)
Dios puede refinar a un pueblo, así como puede refinar a una persona en particular, hombre o mujer, a quien Él considera como deseable. Por ejemplo, esto es lo que dice en Deuteronomio: “Y tienes que acordarte de todo el camino que Jehová tu Dios te hizo andar estos cuarenta años en el desierto, a fin de humillarte, de ponerte a prueba para saber lo que estaba en tu corazón, en cuanto a si guardarías sus mandamientos o no” (Deuteronomio 8:2).
El proceso de refinamiento realizado por Dios es una prueba que revela lo que hay en el corazón de cada persona. La narración histórica de los libros bíblicos de Éxodo y Números nos permite ver cómo algunas personas se comportaron bien y otras fueron infieles a Dios. En el caso del Faraón terco de Egipto, Dios se aseguró de que no se exaltara:
“Él está gobernando por su poderío hasta tiempo indefinido.
Sobre las naciones sus propios ojos atalayan.
En cuanto a los que son tercos, no se ensalcen en sí mismos” (Salmos 66:7).
En cuanto a aquellos a quienes Dios considera como deseables, los somete también a un proceso de refinamiento, un proceso de pruebas que enseña la humildad y la modestia y puede sacar a la superficie aspectos indeseables de la personalidad que deben ser eliminados si se quiere que sigan teniendo la aprobación divina:
“Si he dado consideración a algo perjudicial en mi corazón,
Jehová no me oirá.
Verdaderamente Dios ha oído;
ha prestado atención a la voz de mi oración.
Bendito sea Dios, que no ha apartado mi oración,
ni su bondad amorosa de mí” (Salmos 66:18–20).
Este texto muestra que Dios toma en cuenta las limitaciones asociadas a nuestra condición pecaminosa, lo que provoca que tengamos “cosas dañinas en nuestros corazones”. Él usa la paciencia y la misericordia para que seamos perfeccionados como vasos escogidos:
“Por tanto me dirás: “¿Por qué señala falta todavía? Pues, ¿quién ha resistido su voluntad expresa?”. Oh hombre, ¿quién, pues, eres tú, realmente, para que repliques contra Dios? ¿Acaso la cosa moldeada dirá al que la moldeó: “¿Por qué me hiciste de esta manera?”? ¿Qué? ¿No tiene el alfarero autoridad sobre el barro, para hacer de la misma masa un vaso para uso honroso, otro para uso deshonroso? Pues, si Dios, aunque tiene la voluntad de demostrar su ira y de dar a conocer su poder, toleró con mucha y gran paciencia vasos de ira hechos a propósito para la destrucción, a fin de dar a conocer las riquezas de su gloria sobre vasos de misericordia, que él preparó de antemano para gloria” (Romanos 9:19–23).
SALMO 68 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
Jehová mismo da el dicho: las mujeres que anuncian las buenas nuevas son un ejército grande (Salmos 68:11)
Este salmo celebra las victorias de Jehová Dios sobre los malvados y cómo cuida de los más vulnerables, las viudas y los huérfanos:
Las mujeres que anuncian las buenas nuevas son un ejército grande (Salmos 68:11): Algunas congregaciones cristianas aplican este texto a las discípulas de Cristo que predican las “buenas nuevas” (Mateo 24:14 “buenas nuevas”). El contexto del Salmo 68 describe victorias militares celebradas por mujeres que dirigieron canciones y danzas después del regreso de los soldados. El ejemplo más conocido para los lectores de la Biblia es el de Miriam, la hermana de Moisés, quien organizó danzas para celebrar la victoria de Jehová sobre el faraón de Egipto: “Y Míriam la profetisa, hermana de Aarón, procedió a tomar una pandereta en la mano; y todas las mujeres empezaron a salir con ella con panderetas y en danzas. Y Míriam siguió respondiendo a los hombres: “Canten a Jehová, porque se ha ensalzado soberanamente. Al caballo y a su jinete en el mar ha lanzado”” (Éxodo 15:20,21; los ejemplos de Débora (Jueces 5:1) y la hija de Jefté (Jueces 11:34)).
SALMO 69 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
He llegado a ser uno en desapego para mis hermanos, y un extranjero para los hijos de mi madre (Salmos 69:8)
A través de este salmo, el rey David expresó a Dios su sufrimiento y angustia por las situaciones peligrosas que estaba viviendo. En términos generales, este salmo describe el sufrimiento que Cristo soportó a lo largo de su ministerio terrestre, hasta su muerte:
En este salmo se describen algunos detalles de la vida de Cristo:
“He llegado a ser uno en desapego para mis hermanos,
y un extranjero para los hijos de mi madre” (Salmos 69:8): “Sus hermanos, de hecho, no ejercían fe en él” (Juan 7:5). “Pero cuando sus parientes oyeron esto, salieron para apoderarse de él, porque decían: “Ha perdido el juicio”” (Marcos 3:21). Jesús tenía cuatro hermanos: Santiago, José, Simón y Judas, y al menos dos hermanas (Mateo 13:55, 56). Durante su ministerio terrestre, ninguno de ellos ejercía fe en él; al contrario, pensaban que había perdido el juicio.
“Porque el puro celo por tu casa me ha consumido” (Salmos 69:9): “Sus discípulos recordaron que está escrito: “El celo por tu casa me consumirá”” (Juan 2:17; Marcos 11:15; Mateo 21:12).
“Antes bien, por alimento me dieron una planta venenosa, y para mi sed trataron de hacerme beber vinagre” (Salmos 69:21): “Le dieron a beber vino mezclado con hiel; pero, después de gustarlo, él rehusó beber. (…) E inmediatamente uno de ellos corrió y, tomando una esponja, la empapó en vino agrio y, poniéndola en una caña, se puso a darle de beber” (Mateo 27:34,48).
Los sufrimientos que Cristo soportó a lo largo de su ministerio terrestre se resumen en las palabras del apóstol Pablo: “En los días de su carne Cristo ofreció ruegos y también peticiones a Aquel que podía salvarlo de la muerte, con fuertes clamores y lágrimas, y fue oído favorablemente por su temor piadoso. Aunque era Hijo, aprendió la obediencia por las cosas que sufrió; y después de haber sido perfeccionado vino a ser responsable de la salvación eterna para todos los que le obedecen, porque ha sido llamado específicamente por Dios sumo sacerdote a la manera de Melquisedec” (Hebreos 5:7–10).
SALMOS 70 y 71 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
“No me deseches en el tiempo de la vejez, justamente cuando mi poder está fallando, no me dejes. (…) Y aun hasta la vejez y canicie, oh Dios, no me dejes” (Salmos 71:9,18). Dos veces el salmista pidió a Dios que no lo abandonara en la vejez, cuando el ser humano, en general, va perdiendo poco a poco su independencia. Esta situación claramente le angustiaba, como sigue angustiendo a millones de personas mayores que están solas. ¿Cómo puede Dios cuidar de las personas mayores que están solas? En la raíz de todo esto está toda la familia, los hijos o la comunidad donde vive la persona mayor. Sin embargo, Jesucristo, el Hijo de Dios, nos recordó el mandamiento de honrar al padre y a la madre, es decir, cuidarlos en la vejez y hacerles compañía (Lucas 18:20). El apóstol Pablo también recordó a los cristianos de Éfeso este mandamiento: “Honra a tu padre y a tu madre”; que es el primer mandato con promesa: “Para que te vaya bien y dures largo tiempo sobre la tierra” (Efesios 6:2,3).
Jesucristo demostró claramente que la práctica del cristianismo no debe impedir el cumplimiento de este mandamiento, denunciando con razón el comportamiento asqueroso de los fariseos al respecto: “Además, siguió diciéndoles: “Diestramente ponen ustedes a un lado el mandamiento de Dios para retener su tradición. Por ejemplo, Moisés dijo: ‘Honra a tu padre y a tu madre’, y: ‘El que injurie a padre o a madre termine en muerte’. Pero ustedes dicen: ‘Si un hombre le dice a su padre o a su madre: “Todo lo que tengo por lo cual pudieras sacar provecho de mí es corbán (es decir, una dádiva dedicada a Dios)”’…, ya no le dejan hacer ni una sola cosa por su padre o su madre, y así invalidan la palabra de Dios por la tradición suya que ustedes transmitieron. Y hacen muchas cosas parecidas a esto”” (Marcos 7:9–13). Algunas organizaciones religiosas (que operan como empresas comerciales) hacen lo mismo, reclutando a jóvenes para servir a Dios (en su opinión, pero en realidad sirviendo a sus propios intereses financieros) y al mismo tiempo privando a muchos familiares mayores de su único apoyo necesario durante su vejez.
Como Cristo lo subrayó tan claramente, lo que importa no es sólo la dimensión espiritual de la práctica del cristianismo, sino también su dimensión humanitaria basada en el amor al prójimo (Juan 13,34.35; Mateo 25,31–46).
SALMO 72 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
Oh Dios, da tus propias decisiones judiciales al rey, y tu justicia al hijo del rey (Salmos 72:1)
Este salmo describe las bendiciones futuras del Reino de Dios, mencionado por Jesucristo, particularmente en la oración modelo: “Venga tu reino. Efectúese tu voluntad, como en el cielo, también sobre la tierra” (Mateo 6:10).
Como se menciona al comienzo del salmo, el reinado del rey Salomón fue un ejemplo de un reinado justo, acompañado de muchas bendiciones para el pueblo de Israel, siempre que hicieran la voluntad de Jehová Dios, el Padre Celestial (1 Crónicas 22:12 y 29:19). Sin embargo, en el futuro paraíso terrestre, será el Rey Jesucristo, con los 144.000 reyes y sacerdotes celestiales, quienes ejercerán este reinado en la tierra, en cumplimiento de la oración mencionada en Mateo 6:9,10 (Apocalipsis 5:9,10; 7:4–8; 14:1–5). El Salmo 72 describe las bendiciones de Dios en la tierra que resultan de esta realeza. En el versículo 1 se menciona al hijo del rey (que era, en aquel tiempo, el futuro rey Salomón), es decir, el príncipe, y de hecho está escrito en la Biblia que habrá príncipes terrestres justos que representarán la realeza celestial de Cristo y los 144.000 reyes y sacerdotes: “¡Mira! Un rey reinará para justicia misma; y en cuanto a príncipes, gobernarán como príncipes para derecho mismo” (Isaías 32:1).
SALMO 73 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
En cuanto a mí, mis pies casi se habían desviado, casi se había hecho que mis pasos resbalaran (Salmos 73:2)
Asaf, el autor inspirado de este salmo, expresó su indignación por la maldad y la injusticia. Él honestamente explicó que casi se había desviado espiritualmente al envidiar a los malvados que parecían tener éxito en su comportamiento, mientras se burlaban de Dios. Asaf se sintió abrumado por una amargura destructiva ante esta situación absurda.
Después de esta observación, Asaf expresó su consternación:
“De seguro, en vano he limpiado mi corazón
y lavo mis manos en la inocencia misma.
Y llegué a ser plagado todo el día,
y la corrección mía es cada mañana” (Salmos 73:13,14).
Sin embargo, vemos que Asaf logró recomponerse, recuperar el sentido común, un discernimiento que le permitió comprender mejor la situación desde la perspectiva de Dios:
“De seguro en suelo resbaloso es donde los colocas.
Los has hecho caer en ruinas.
¡Oh, cómo se han hecho objeto de pasmo como en un momento!
¡[Cómo] se han acabado, han quedado terminados mediante repentinos terrores!” (Salmos 73:18,19).
El Salmo 73 puede ser de ayuda para quienes experimentan personalmente la injusticia. Jesucristo dijo que los que tienen hambre y sed de justicia serán saciados (Mateo 5:6). Este salmo muestra que mientras tanto, debemos refugiarnos en nuestra relación con Dios, confiando en que Él encontrará una solución a nuestra situación difícil:
“¿A quién tengo yo en los cielos?
Y además de ti, de veras no tengo otro deleite en la tierra.
Mi organismo y mi corazón han fallado.
Dios es la roca de mi corazón y la parte que me corresponde hasta tiempo indefinido.
Porque, ¡mira!, los mismísimos que se mantienen alejados de ti perecerán.
Ciertamente reducirás a silencio a todo el que, inmoralmente, te deja.
Pero en cuanto a mí, el acercarme a Dios es bueno para mí.
En el Señor Soberano Jehová he puesto mi refugio,
para declarar todas tus obras” (Salmo 73:26–28).
SALMO 74 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
¿Por qué, oh Dios, has desechado para siempre?¿Por qué sigue humeando tu cólera contra el rebaño de tu apacentamiento? (Salmos 74:1)
El Salmo 74 se refiere a la destrucción del templo de Salomón por los babilonios en el año 607 antes de la era común (o 20 años antes, para otros). La mención de Asaf es evidente (en este y otros salmos) como descendiente de los hijos de Asaf (al igual que los hijos de Coré desde el Salmo 42 en adelante), pues fue contemporáneo del rey David (varios siglos antes) (2 Crónicas 35:15).
“¿Por qué, oh Dios, has desechado para siempre?¿Por qué sigue humeando tu cólera contra el rebaño de tu apacentamiento?” (Salmos 74:1). Estas dos preguntas aluden al rechazo de Dios a su pueblo Israel porque esa nación había caído en apostasía al adorar a otros dioses y diosas. Este rechazo condujo a la destrucción de Jerusalén y su templo, y a la deportación de su población a Babilonia durante 70 años (versículos 3–8; compárese el relato histórico en 2 Reyes, capítulo 25).
Este salmo es una súplica a Dios para que no rechace a su pueblo permanentemente (versículos 2, 11). Recuerda los actos milagrosos de Dios para salvar a su pueblo, que contrastan con este rechazo (versículos 11–17). Este salmo muestra que esta situación no será permanente debido a la actitud escandalosa de los enemigos de su pueblo en estas circunstancias (versículos 18–23).
En general, este salmo muestra que la disciplina de Dios para corregir a su pueblo (incluso a nivel individual) puede ser particularmente dolorosa. Sin embargo, sigue siendo temporal para quienes la aceptan con el fin de mejorar su comportamiento:
“Al ocuparse en su contienda contra ese pecado, ustedes todavía no han resistido hasta la sangre, pero se han olvidado por completo de la exhortación que se dirige a ustedes como a hijos: “Hijo mío, no tengas en poco [la] disciplina de Jehová, ni desfallezcas cuando seas corregido por él; porque Jehová disciplina a quien ama; de hecho, azota a todo aquel a quien recibe como hijo”.
Para disciplina ustedes están aguantando. Dios está tratando con ustedes como con hijos. Pues, ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina? Pero si ustedes están sin la disciplina de la cual todos han llegado a ser participantes, son verdaderamente hijos ilegítimos, y no hijos. Además, solíamos tener padres que eran de nuestra carne para disciplinarnos, y les mostrábamos respeto. ¿No hemos de sujetarnos mucho más al Padre de nuestra vida espiritual, y vivir? Pues ellos por unos cuantos días nos disciplinaban según lo que les parecía bien, pero él lo hace para provecho nuestro de modo que participemos de su santidad. Es cierto que ninguna disciplina parece por el presente ser cosa de gozo, sino penosa; sin embargo, después, a los que han sido entrenados por ella, da fruto pacífico, a saber, justicia” (Hebreos 12:4–11).
SALMOS 75 y 76 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
Porque Dios es el juez. A este abate, y a aquel ensalza (Salmos 75:7)
“Y cortaré todos los cuernos de los inicuos.
Los cuernos del justo serán ensalzados” (Salmos 75:10).
Los cuernos, en este contexto, simbolizan la gloria, que se escucha a través de un sonido temible, y la majestad y autoridad asociadas a ella. Por ejemplo, en el monte Sinaí, la gloria de la presencia de Dios se escuchó a través del sonido de cuerno: “Y al tercer día, cuando amaneció, aconteció que empezó a haber truenos y relámpagos, y una nube densa sobre la montaña y un sonido muy fuerte de cuerno, de manera que toda la gente que estaba en el campamento empezó a temblar” (Éxodo 19:16). El poder de los malvados se percibe mediante una actitud arrogante que a nadie escapa, como el sonido imponente de la trompeta. Jesucristo advirtió contra tal actitud, que consiste en atraer deliberadamente la atención de los demás al jactarse de las propias obras de misericordia: “Cuídense mucho para que no practiquen su justicia delante de los hombres a fin de ser observados por ellos; de otra manera no tendrán galardón ante su Padre que está en los cielos. Por eso, cuando andes haciendo dádivas de misericordia, no toques trompeta delante de ti, así como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para que los hombres los glorifiquen. Les digo en verdad: Ellos ya disfrutan de su galardón completo. Mas tú, cuando hagas dádivas de misericordia, no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha, para que tus dádivas de misericordia sean en secreto; entonces tu Padre que mira en secreto te lo pagará” (Mateo 6:1–4).
Podemos observar lo que dice Jesucristo en relación con el sonido de la trompeta o cuerno, con el objetivo de atraer la atención hacia sí mismo y trabajar para la propia gloria mediante la jactancia. Así que, debemos dejar que Dios decida a quién exaltará y a quién humillará, porque Él es el único juez (por medio de Cristo (Mateo 25:21–46)):
“Porque Dios es el juez.
A este abate, y a aquel ensalza.
8 Porque hay una copa en la mano de Jehová,
y el vino está espumando, está lleno de mezcla.
Y de seguro él derramará de ella sus heces;
todos los inicuos de la tierra las escurrirán, las beberán” (Salmos 75:7,8).
SALMO 77 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
Meditaré en toda tu actividad, y en tus tratos sí me interesaré intensamente (Salmos 77:12)
El Salmo 77 es la expresión melancólica del salmista, quien espera con ansias la intervención de Dios y la realización de su esperanza. Sin perder la fe, expresa su perplejidad, causa de su melancolía, mediante una serie de preguntas retóricas:
“¿Seguirá desechando Jehová hasta tiempos indefinidos,
y ya no volverá a quedar complacido?
8 ¿Ha terminado para siempre su bondad amorosa?
¿Ha venido a quedar en nada [su] dicho por generación tras generación?
9 ¿Ha olvidado Dios ser favorable,
o ha encerrado con cólera sus misericordias? Sélah.
10 Y ¿seguiré yo diciendo: “Esto es lo que me traspasa de parte a parte:
el que cambie la diestra del Altísimo”?” (Salmos 77:7–10).
Sin embargo, al meditar en las poderosas obras pasadas de Jehová Dios, en sus momentos de tristeza y perplejidad, fortalece su fe y confianza:
“Me acordaré de las prácticas de Jah;
pues ciertamente me acordaré de tu maravilloso obrar de mucho tiempo atrás.
12 Y ciertamente meditaré en toda tu actividad,
y en tus tratos sí me interesaré intensamente” (Salmos 77:11, 12).
Después, describe poéticamente esta meditación sobre las acciones milagrosas de Dios al liberar a su pueblo durante el éxodo de Egipto (Salmos 77:13–20).
Este texto poético muestra que es normal, de vez en cuando, sentir tristeza y perplejidad en momentos en que esperamos que Dios, mediante sus acciones, nos libere de situaciones difíciles. Mientras tanto, debemos hacer como el salmista, recordando las acciones milagrosas de Dios y de Jesucristo mientras estaba en la Tierra. Al leer, por ejemplo, los cuatro Evangelios, podemos recordar sus milagros de sanaciones y resurrecciones, que fortalecerán nuestra fe en el futuro cumplimiento de la promesa de Dios: “Y limpiará toda lágrima de sus ojos, y la muerte no será más, ni existirá ya más lamento ni clamor ni dolor. Las cosas anteriores han pasado” (Apocalipsis 21:4).
SALMO 78 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
Presta oído, sí, oh pueblo mío, a mi ley, inclinen ustedes su oído a los dichos de mi boca (Salmos 78:1)
Este salmo ofrece un relato histórico del éxodo del pueblo de Israel de la tierra de Egipto, que culminó con el reinado del rey David. El Salmo 78 enfatiza particularmente la rebeldía y la falta de fe del pueblo de Israel hacia Dios, lo que lo entristeció y lo puso a prueba. Algunos puntos destacados del Salmo 78, con un breve comentario:
“Presta oído, sí, oh pueblo mío, a mi ley;
inclinen ustedes su oído a los dichos de mi boca.
2 En un dicho proverbial ciertamente abriré mi boca;
sí, haré que enigmas de mucho tiempo atrás salgan burbujeando,
3 los cuales hemos oído y sabemos,
y los cuales nuestros propios padres nos han contado;
4 los cuales no escondemos a sus hijos,
pues los contamos aun a la generación venidera,
las alabanzas de Jehová y su fuerza
y sus cosas maravillosas que él ha obrado” (Salmos 78:1–4).
La Biblia contiene muchos dichos y enigmas proverbiales. Algunos pasajes bíblicos requieren la ayuda de Dios para comprenderlos. Para ello, debemos pedirle discernimiento en oración. Jesucristo dijo que este entendimiento se da a los humildes: “Por eso Jesús dijo en aquel tiempo: “En aquella ocasión Jesús tomó la palabra y dijo: “Te alabo públicamente, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas de los sabios e intelectuales y las has revelado a los pequeñuelos”” (Mateo 11:25).
“Y no llegaran a ser como sus antepasados,
una generación terca y rebelde,
una generación que no había preparado su corazón
y cuyo espíritu no fue fidedigno para con Dios” (Salmos 78:8).
Un corazón preparado está dispuesto a obedecer a Dios; lo opuesto es un corazón terco: “Y ustedes tienen que circuncidar el prepucio de sus corazones y no endurecer más su cerviz” (Deuteronomio 10:16).
“Porque no pusieron fe en Dios,
y no confiaron en salvación por él” (Salmos 78:22).
La falta de fe es un pecado grave ante Dios que puede impedir para uno que la esperanza cristiana se haga realidad: “Además, sin fe es imposible ser[le] de buen agrado, porque el que se acerca a Dios tiene que creer que él existe y que llega a ser remunerador de los que le buscan solícitamente” (Hebreos 11:6).
“Y su corazón no era constante con él;
y no resultaban fieles en el pacto de él” (Salmos 78:37).
Un corazón que constante con Dios, es un corazón que cumple sus compromisos. Jesucristo dijo que deberíamos tener una sola palabra: “Simplemente signifique su palabra Sí, Sí, su No, No; porque lo que excede de esto proviene del inicuo” (Mateo 5:37).
“Y vez tras vez ponían a Dios a prueba,
y causaban dolor aun al Santo de Israel” (Salmos 78:41).
Poner a Dios a prueba es decepcionarlo con una actitud que persiste en practicar el pecado, mientras que al mismo tiempo Él es paciente con esa persona o grupo de personas: “Jehová no es lento respecto a su promesa, como algunas personas consideran la lentitud, pero es paciente para con ustedes porque no desea que ninguno sea destruido; más bien, desea que todos alcancen el arrepentimiento” (2 Pedro 3:9).
SALMO 79 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
¡Apresúrate! Que se presenten tus misericordias ante nosotros, porque hemos quedado grandemente empobrecidos (Salmos 79:8)
El Salmo 79 alude al contexto histórico del Salmo 74. Recordatorio: este salmo se refiere a la destrucción del templo de Salomón por los babilonios en el año 607 antes de la era común (o 20 años antes, para otros). Alude al rechazo de Dios a su pueblo Israel porque esa nación había caído en apostasía al adorar a otros dioses y diosas. Este rechazo condujo a la destrucción de Jerusalén y su templo, y a la deportación de su población a Babilonia durante 70 años (versículos 3–8; compárese el relato histórico en 2 Reyes, capítulo 25).
Sin embargo, el Salmo 79 es distinto en cuanto a la petición a Dios. Es un llamado a la venganza contra las naciones que, en ese momento, destruyeron a la nación que representaba al pueblo de Dios:
¿Es ilógico pensar que Dios vengará la sangre inocente derramada a lo largo de la historia, especialmente la de sus siervos? No. Sin embargo, es importante recordar que esta venganza no pertenece a los humanos, sino solo a Dios:
“No devuelvan mal por mal a nadie. Provean cosas excelentes a vista de todos los hombres. Si es posible, en cuanto dependa de ustedes, sean pacíficos con todos los hombres. No se venguen, amados, sino cédanle lugar a la ira; porque está escrito: “Mía es la venganza; yo pagaré, dice Jehová”. Pero, “si tu enemigo tiene hambre, aliméntalo; si tiene sed, dale algo de beber; porque haciendo esto amontonarás brasas ardientes sobre su cabeza”. No te dejes vencer por el mal, sino sigue venciendo el mal con el bien” (Romanos 12:17–21).
SALMO 80 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
Mira al hijo a quien tú has hecho fuerte para ti mismo (Salmos 80:15)
El Salmo 80 es un clamor de ayuda al Pastor de Israel, Aquel que se sienta sobre los querubines sobre el Arca del Pacto, en el Santísimo del Tabernáculo y, posteriormente, del Templo. Israel recibe su nombre de José y de sus dos hijos, Efraín y Manasés, siendo Benjamín su hermano por parte de su madre, Raquel. Benjamín fue la primera tribu real, a través de Saúl. Esta realeza fue transferida al rey David y su dinastía, de la tribu de Judá. En este salmo, Israel está simbolizado por una viña. Este salmo evoca la misma situación descrita poéticamente en los Salmos 74 y 79. El salmista ruega a Dios que los libre de esta dolorosa y angustiosa situación:
Jesucristo tomó esta ilustración, refiriéndose a sí mismo como la vid y a sus discípulos como sus sarmientos: “Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el cultivador. 2 Todo sarmiento en mí que no lleva fruto, él lo quita, y todo el que lleva fruto él lo limpia, para que lleve más fruto. 3 Ustedes ya están limpios a causa de la palabra que les he hablado. 4 Permanezcan en unión conmigo, y yo en unión con ustedes. Así como el sarmiento no puede llevar fruto por sí mismo a menos que permanezca en la vid, así mismo tampoco pueden ustedes, a menos que permanezcan en unión conmigo. 5 Yo soy la vid, ustedes son los sarmientos. El que permanece en unión conmigo, y yo en unión con él, este lleva mucho fruto; porque separados de mí ustedes no pueden hacer nada. 6 Si alguien no permanece en unión conmigo, es echado fuera como un sarmiento, y se seca; y a esos sarmientos los recogen y los arrojan al fuego, y se queman. 7 Si permanecen en unión conmigo y mis dichos permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y se efectuará para con ustedes. 8 Mi Padre es glorificado en esto, que ustedes sigan llevando mucho fruto y demuestren ser mis discípulos. 9 Así como me ha amado el Padre y yo los he amado a ustedes, permanezcan en mi amor. 10 Si observan mis mandamientos, permanecerán en mi amor, así como yo he observado los mandamientos del Padre y permanezco en su amor” (Juan 15:1–10).
De ahora en adelante, esta vid de Dios con sus ramas constituye el Israel de Dios, la congregación cristiana (Gálatas 6:16; Hechos 11:26). Esta congregación o iglesia está compuesta tanto por judíos en la carne como por personas de todas las naciones, con la circuncisión espiritual del corazón (que representa la obediencia a Dios y a Cristo [Deuteronomio 10:16]): “Porque no todos los que [provienen] de Israel son realmente “Israel”” (Lea Romanos capítulos 9 y 11:17–24; Juan 10:16).
SALMO 81 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
Oh, clamen ustedes gozosamente a Dios nuestra fuerza, griten en triunfo al Dios de Jacob (Salmos 81:1)
El Salmo 81 evoca poéticamente la Fiesta de las Cabañas (Tabernáculos) o de la Recolección, que se celebraba el 15 de Etanim (Tisri) del calendario hebreo (entre septiembre y octubre). La particularidad de esta fiesta es que era particularmente alegre; Dios quería que cada israelita se regocijara: “Jehová tu Dios te bendecirá en todo tu producto y en todo hecho de tu mano, y nada sino gozoso tendrás que llegar a estar” (Deuteronomio 16:15). El Salmo 81 es la expresión poética de esta alegría:
Esta alegría se expresará en el futuro paraíso terrestre. Según la profecía de Zacarías, durante esta Fiesta de los Tabernáculos y la Recolección, el Reinado de Jehová Dios se celebrará con alegría: “Y tiene que ocurrir que, en lo que respecta a todos los que queden de todas las naciones que vienen contra Jerusalén, ellos también tendrán que subir de año en año a inclinarse ante el Rey, Jehová de los ejércitos, y a celebrar la fiesta de las cabañas” (Zacarías 14:16). “La Ley tiene una sombra de las buenas cosas por venir” (Hebreos 10:1).
SALMO 82 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
Sean jueces para el de condición humilde y para el huérfano de padre.
Hagan justicia al afligido y al de escasos recursos (Salmo 82:3)
El Salmo 82 se refiere metafóricamente a los jueces humanos como dioses, y Dios les pide que juzguen con justicia:
Jesucristo citó un pasaje del Salmo 82 para explicar a su audiencia que su afirmación de ser el Hijo de Dios no era blasfema, pues este salmo se refiere a los humanos en el rol de jueces como dioses: “Jesús les contestó: “¿No está escrito en su Ley: ‘Yo dije: “Ustedes son dioses”’? Si él llamó ‘dioses’ a aquellos contra quienes vino la palabra de Dios, y sin embargo la Escritura no puede ser nulificada, ¿me dicen ustedes a mí, a quien el Padre santificó y despachó al mundo: ‘Blasfemas’, porque dije: Soy Hijo de Dios? Si no hago las obras de mi Padre, no me crean” (Juan 10:34–37).
Es obvio que Jesucristo es el Hijo de Dios y no Dios mismo. El apóstol Pedro dijo esto, y Jesús lo elogió por dar una respuesta tan acertada: “Él les dijo: “Pero ustedes, ¿quién dicen que soy?”. En contestación, Simón Pedro dijo: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios vivo”. En respuesta, Jesús le dijo: “Feliz eres, Simón hijo de Jonás, porque carne y sangre no te [lo] reveló, sino mi Padre que está en los cielos’” (Mateo 16:15–17).
SALMO 83 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
Para que la gente sepa que tú, cuyo nombre es Jehová, tú solo eres el Altísimo sobre toda la tierra (Salmos 83:18)
El Salmo 83 describe la malicia de las naciones que desafían a Dios, buscando destruir a su pueblo. Sin embargo, el resto del Salmo 83 muestra que Dios las hará desaparecer y, al hacerlo, revelará el significado de su Nombre, Jehová (YHWH), mediante su poderosa acción:
Este salmo muestra claramente que Dios tiene un Nombre que aparece 7000 veces en la forma del Tetragrámaton YHWH y se pronuncia Yehouah (más comúnmente conocido como “Jehová”). (Para obtener más información sobre el Nombre Divino, consulte la página de estudio sobre el Nombre Divino (haciendo clic en el enlace a continuación)): http://yomeliah.fr/meditacion-sobre-la-biblia/el-nombre-divino-yhwh-se-pronuncia-tal-como-se-escribe/).
El Nombre Divino YHWH (Yehuah) representa la gloria de Dios. Representa su renombre a través de las acciones extraordinarias que realiza, de modo que el significado de su nombre está determinado por la acción que lleva a cabo: « Resultaré ser lo que resultaré ser » (Éxodo 3:14). Su propósito gira en torno a su Nombre YHWH (Yehuah), como se evidencia en la oración que Jesucristo pronunció en Juan 17: « Además, yo ya no estoy en el mundo, pero ellos están en el mundo y yo voy a ti. Padre santo, vigílalos por causa de tu propio nombre que me has dado, para que sean uno así como lo somos nosotros. Cuando estaba con ellos yo los vigilaba por causa de tu propio nombre que me has dado; y los he guardado, y ninguno de ellos es destruido sino el hijo de destrucción, para que la escritura se cumpla » (Juan 17:11,12). Jesucristo actuaba « por causa de su propio nombre » (de su propio nombre). « Simeón ha contado cabalmente cómo Dios por primera vez dirigió su atención a las naciones para sacar de entre ellas un pueblo para su nombre » (Hechos 15:14). Este texto expresa una idea similar, mostrando que Dios tiene un pueblo « para su nombre »; por lo tanto, el significado de su Nombre gira en torno a su voluntad. Cabe mencionar, y esta idea se examinará más adelante, que Dios tiene un pueblo « para » su nombre, no un pueblo que « lleva » su nombre. El nombre Israel, que representaba al pueblo de Dios en los tiempos bíblicos, no contenía el Tetragrámaton, por lo que no llevaba el Nombre Divino, YHWH (Yehuah): http://yomeliah.fr/meditacion-sobre-la-biblia/el-nombre-divino-yhwh-pertenece-a-dios/.
SALMO 84 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
Porque un día en tus patios es mejor que mil [en otro lugar (Salmos 84:10)
En el Salmos 84, un levita descendiente de los hijos de Coré, expresa su gozo al servir en el tabernáculo, con un servicio sagrado, en el lugar de adoración de Yehuah (YHWH « Jehová »). Expresa su sincero amor por el Padre Celestial.
En el capítulo 21 del Apocalipsis, se describen los efectos consoladores de la presencia de la tienda de Dios entre la humanidad, tras la desaparición del actual sistema humano injusto (en la gran tribulación): « Y vi un nuevo cielo y una nueva tierra; porque el cielo anterior y la tierra anterior habían pasado, y el mar ya no existe. 2 Vi también la santa ciudad, la Nueva Jerusalén, que descendía del cielo desde Dios y preparada como una novia adornada para su esposo. 3 Con eso, oí una voz fuerte desde el trono decir: “¡Mira! La tienda de Dios está con la humanidad, y él residirá con ellos, y ellos serán sus pueblos. Y Dios mismo estará con ellos. 4 Y limpiará toda lágrima de sus ojos, y la muerte no será más, ni existirá ya más lamento ni clamor ni dolor. Las cosas anteriores han pasado” » (Apocalipsis 21:1-4).
La presencia de la tienda de Dios (o Tabernáculo) corresponderá al comienzo del reinado del Reino de Dios en la tierra a través de la Nueva Jerusalén, mencionada en el Padrenuestro en Mateo (6:9-10). La autoridad de este gobierno celestial será mediante los príncipes terrestres, los sacerdotes terrestres y los levitas del paraíso, quienes los asistirán, todo ello con el fin de administrar la futura resurrección terrestre durante el reinado de mil años de Cristo sobre toda la Tierra.
SALMO 85 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
« Has perdonado el error de tu pueblo;
has cubierto todo su pecado » (Salmos 85:2)
El Salmo 85 parece aludir al período del regreso de Israel (Jacob) del exilio en Babilonia; por lo tanto, los hijos de Coré mencionados al principio son claramente levitas descendientes de ellos.
« ¿Estarás enojado con nosotros hasta tiempo indefinido?
¿Prolongarás tu cólera a generación tras generación?
6 ¿No volverás tú mismo a avivarnos,
para que tu pueblo mismo se regocije en ti?
7 Muéstranos, oh Jehová, tu bondad amorosa,
y quieras darnos tu salvación » (Salmos 85:5-7).
Las preguntas retóricas son muy similares a las que se encuentran en la profecía de Zacarías, que alude a este mismo período histórico:
« De modo que el ángel de Jehová (YHWH) respondió y dijo: “Oh Jehová de los ejércitos, ¿hasta cuándo no mostrarás tú mismo misericordia a Jerusalén y a las ciudades de Judá, a las cuales has denunciado estos setenta años?” » (Zacarías 1:12).
En 1513 a. EC, Dios hizo un pacto con Israel, a través de Moisés, el mediador (Deuteronomio 4:23). De la lectura de los libros bíblicos históricos de los Jueces, hasta 2 Crónicas, es evidente que son las 10 tribus de Israel (después de la división), y las tribus de Benjamín y Judá, representadas por Jerusalén, no cumplieron con aquella promesa con Dios (Zacarías 1:2-6). Las diez tribus fueron enviadas al exilio en Asiria, mientras que las tribus de Judá y Benjamín a Babilonia. Setenta años después, en el 537 a. E.C., Israel (Jacob) regresó de este exilio babilónico, beneficiándose del favor de Dios mencionado en el Salmo 85 y de la profecía de Zacarías sobre los setenta años de denuncia de Dios contra su pueblo.
SALMO 86 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
« Inclina, oh Jehová, tu oído. Respóndeme,
porque estoy afligido y soy pobre » (Salmos 86:1)
El Salmo 86 expresa las súplicas del rey David pidiendo ayuda a Dios:
« Inclina, oh Jehová, tu oído. Respóndeme,
porque estoy afligido y soy pobre.
2 Oh, guarda mi alma, sí, porque soy leal.
Salva a tu siervo —tú eres mi Dios— que está confiando en ti » (versículos 1 y 2).
Le pide específicamente a Dios que lo instruya para poder superar la angustia causada por sus dificultades:
« Instrúyeme, oh Jehová, acerca de tu camino.
Andaré en tu verdad.
Unifica mi corazón para que tema tu nombre » (versículo 11).
Hoy, andar en la verdad de Dios significa seguir a Cristo, quien se designó a sí mismo como el camino y la verdad que conducen al Padre Celestial y a la vida eterna:
« Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie viene al Padre sino por mí » (Juan 14:6).
SALMO 87 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
« Su fundamento está en las santas montañas » (Salmos 87:1)
El Salmo 87 es acerca de las santas montañas de Dios:
« Su fundamento está en las santas montañas.
2 Jehová está más enamorado de las puertas de Sión
que de todos los tabernáculos de Jacob » (versículos 1, 2).
¿Qué representan las santas montañas de Dios? El versículo 2 responde a esta pregunta mencionando el monte Sión, donde se ubicaban el tabernáculo y, posteriormente, el templo de Jerusalén. El segundo monte es el monte Moriah. Así, la expresión « las santas montañas » es una forma poética de referirse a la ciudad de Jerusalén, situada sobre aquellos dos « montes » (Los cuatro carros que salen de entre las dos montañas de cobre (Zacarías 6:1-3)).
SALMO 88 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
« Porque suficiente ha tenido mi alma de calamidades,
y mi misma vida ha llegado a estar en contacto hasta con la sepultura » (Salmos 88:3)
El Salmo 88 es un lamento que describe las desgracias del salmista como enviadas por Dios en forma de una tormenta incesante:
« Porque suficiente ha tenido mi alma de calamidades,
y mi misma vida ha llegado a estar en contacto hasta con el Seol.
4 Se me ha contado entre los que van bajando al hoyo;
he llegado a ser como un hombre físicamente capacitado sin fuerza,
5 puesto en libertad entre los muertos mismos,
como los que han recibido muerte que yacen en la sepultura,
de quienes ya no te has acordado,
y que han sido cortados de tu propia mano ayudadora.
6 Me has puesto en un hoyo de las profundidades más bajas,
en lugares oscuros, en un abismo grande.
7 Sobre mí tu furia se ha arrojado,
y con todas tus olas rompientes me has afligido » (versículos 3-7).
Dada la naturaleza humana, cuanto más desgraciado es uno, menos amigos tiene. Sin embargo, el salmista describe este fenómeno como causado por Dios:
« Has alejado de mí a mis conocidos;
me has puesto como algo muy detestable a ellos.
Me hallo restringido y no puedo salir.
Has alejado de mí a amigo y compañero;
mis conocidos son un lugar oscuro » (versículos 8 y 18).
El salmista no acusa, sino que suplica a Dios que ponga fin a su sufrimiento, no en la muerte, sino mientras aún vive:
« Mi propio ojo ha languidecido a causa de mi aflicción.
Te he invocado, oh Jehová, todo el día;
a ti he extendido las palmas de mis manos.
10 Para los que están muertos, ¿harás una maravilla?
¿O se levantarán los mismísimos que están impotentes en la muerte,
te elogiarán? Sélah.
11 ¿Se declarará tu bondad amorosa en la sepultura misma,
tu fidelidad en [el lugar de] la destrucción? » (versículos 9-11).
Este salmo plantea la cuestión de la razón del sufrimiento. Sobre este tema, algunos creen que Dios lo causa, y otros que lo permite. Los primeros se guían por los sentimientos, al igual que el salmista, y los segundos por la razón. Sin embargo, la lógica de los sentimientos que subyace a la desgracia no es la de la razón, fuera de la tribulación, y este salmo lo atestigua, al igual que la lectura del libro bíblico de Job (Meditación en el libro de Job ; ¿Por qué Dios ha permitido el sufrimiento y la maldad?).
SALMO 89 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
« He hallado a David mi siervo
—con mi aceite santo lo he ungido— » (Salmos 89:20)
El Salmo 89 da gloria a Dios y a su dominio, representado en la tierra por el rey David y sus descendientes. Este salmo menciona el pacto davídico entre Dios y el rey David:
« He celebrado un pacto para con mi escogido;
he jurado a David mi siervo:
4 ‘Aun hasta tiempo indefinido estableceré firmemente tu descendencia,
y ciertamente edificaré tu trono hasta generación tras generación.
He hallado a David mi siervo
—con mi aceite santo lo he ungido—,
21 con quien mi propia mano será firme,
a quien mi propio brazo también fortalecerá.
22 Ningún enemigo le impondrá exacciones,
ni lo afligirá ningún hijo de la injusticia.
23 Y de delante de él trituré a sus adversarios,
y a los que lo odiaban intensamente seguí asestando golpes.
24 Y mi fidelidad y mi bondad amorosa están con él,
y en mi nombre su cuerno es ensalzado.
25 Y sobre el mar he puesto su mano
y sobre los ríos su diestra.
Una vez he jurado en mi santidad,
a David ciertamente no diré mentiras.
36 Su descendencia misma resultará ser aun hasta tiempo indefinido,
y su trono como el sol enfrente de mí.
37 Como la luna será firmemente establecido por tiempo indefinido,
y [como] testigo fiel en los cielos nublados” (versículos 3, 4, 20-25, 35-37).
Sin embargo, durante un tiempo este trono fue derrocado cuando los babilonios conquistaron y destruyeron Jerusalén en el año 607 a. E.C. Tras este suceso, surgió la pregunta sobre este pacto davídico:
“¿Dónde están tus anteriores actos de bondad amorosa, oh Jehová,
acerca de los cuales juraste a David en tu fidelidad?” (versículo 49).
Siglos después, un hombre de su descendencia se presentó como el sucesor permanente del rey David al entrar en Jerusalén como el rey ungido por el Padre Celestial; es el rey Jesucristo (Yeshúa el Mesías). Esto es lo que está escrito en la profecía de Zacarías:
Jesucristo fue ungido Rey por su Padre Celestial, Jehová Dios, en su bautismo en el año 29 EC. Antes del nacimiento del niño Jesús, el ángel Gabriel le dijo a María, su futura madre, que su hijo sería Rey: « Reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y de su reino no habrá fin » (Lucas 1:33).
SALMO 90 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
« Porque mil años son a tus ojos solo como el día de ayer cuando ha pasado, y como una vigilia durante la noche » (Salmos 90:4)
El Salmo 90 se refiere al Padre Celestial como un refugio. El salmista, Moisés, usa la metáfora del nacimiento para mostrar que Dios estaba presente desde el principio de la creación; Él es eterno, no está sujeto al tiempo:
« Oh Jehová, tú mismo has resultado ser una verdadera morada para nosotros
durante generación tras generación.
2 Antes que nacieran las montañas mismas,
o tú procedieras a producir como con dolores de parto la tierra y el terreno productivo,
aun de tiempo indefinido a tiempo indefinido tú eres Dios » (versículos 1 y 2).
Moisés, el redactor de Génesis, escribió en el primer versículo que Dios estaba antes y desde el principio: « En [el] principio Dios creó los cielos y la tierra » (Génesis 1:1).
A continuación, el salmista contrasta el tiempo de Dios, su percepción del tiempo, con la brevedad de la existencia humana:
« Tú haces que el hombre mortal vuelva a la materia triturada,
y dices: “Vuélvanse, hijos de los hombres”.
4 Porque mil años son a tus ojos solo como el día de ayer cuando ha pasado,
y como una vigilia durante la noche.
5 Los has llevado arrollando; ellos llegan a ser un simple sueño;
a la mañana [son] justamente como la hierba verde que cambia.
6 Por la mañana produce flores y tiene que cambiar;
al atardecer se marchita y ciertamente se seca » (versículos 3-6).
Por decreto divino, a causa del pecado, Dios hizo que la duración de la existencia humana fuera comparable a una brizna de hierba o una flor que brota por la mañana y desaparece muy pronto (Génesis 3:19; Romanos 5:12). Si para Dios mil años son como el ayer, ¿qué podemos decir de la duración promedio de la vida humana?
« Porque todos nuestros días han llegado a su declinación en tu furor;
hemos terminado nuestros años lo mismo que un susurro.
10 En sí mismos los días de nuestros años son setenta años;
y si debido a poderío especial son ochenta años,
sin embargo su insistencia está en penoso afán y cosas perjudiciales;
porque tiene que pasar rápidamente, y volamos » (versículos 9, 10).
Ante esta situación, el salmista hace una petición sabia:
« Muéstranos precisamente cómo contar nuestros días de tal manera
que hagamos entrar un corazón de sabiduría » (versículo 12) (Cómo Orar a Dios (Mateo 6:5-13)).
Esta es una petición hermosa que debemos hacer a Dios, y si nos esforzamos por usar nuestra breve vida al servicio de Dios y de su Hijo Jesucristo, el Salmo 90 nos ofrece esta conclusión reconfortante para nosotros:
« Aparezca tu actividad a tus propios siervos,
y tu esplendor sobre sus hijos.
17 Y resulte estar sobre nosotros la agradabilidad de Jehová nuestro Dios,
y de veras establece firmemente sobre nosotros la obra de nuestras manos.
Sí, la obra de nuestras manos, de veras establécela firmemente » (versículos 16, 17).
SALMO 91 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
« Cualquiera que more en el lugar secreto del Altísimo
se conseguirá alojamiento bajo la mismísima sombra del Todopoderoso » (Salmos 91:1)
El Salmo 91 es una descripción poética de la protección divina de los siervos de Dios:
« Cualquiera que more en el lugar secreto del Altísimo
se conseguirá alojamiento bajo la mismísima sombra del Todopoderoso.
2 Ciertamente diré a Jehová: “[Tú eres] mi refugio y mi plaza fuerte,
mi Dios, en quien de veras confiaré”.
3 Porque él mismo te librará de la trampa del pajarero,
de la peste que causa adversidades.
4 Con sus plumas remeras obstruirá el acceso a ti,
y debajo de sus alas te refugiarás.
Su apego a la verdad será un escudo grande y baluarte.
5 No tendrás miedo de nada pavoroso de noche,
ni de la flecha que vuela de día,
6 ni de la peste que anda en las tinieblas,
ni de la destrucción que despoja violentamente al mediodía » (versículos 1-6).
El tema de la protección de Dios fue brevemente debatido entre Jesucristo y Satanás durante las diversas tentaciones. El diablo citó un pasaje del Salmo 91:
« Porque él dará a sus propios ángeles un mandato acerca de ti,
para que te guarden en todos tus caminos.
12 Sobre sus manos te llevarán,
para que no des con tu pie contra piedra alguna » (versículos 11 y 12).
Naturalmente, el diablo cambió el significado:
« Entonces lo condujo a Jerusalén y lo apostó sobre el almenaje del templo y le dijo: “Si eres hijo de Dios, échate abajo desde aquí; 10 porque está escrito: ‘A sus ángeles dará encargo acerca de ti, que te conserven’, 11 y: ‘Te llevarán en sus manos, para que nunca des con tu pie contra una piedra’”. 12 Respondiendo, Jesús le dijo: “Dicho está: ‘No debes poner a prueba a Jehová tu Dios’”. 13 De modo que el Diablo, habiendo concluido toda la tentación, se retiró de él hasta otro tiempo conveniente » (Lucas 4:9-12).
El diablo le pidió a Jesucristo que hiciera algo absurdo simplemente para demostrar que era el Hijo de Dios, dando a entender que, según el Salmo 91, Dios lo protegería sin importar lo que hiciera. La respuesta de Cristo, basada en la Biblia, demostró que no debemos correr riesgos innecesarios que pudieran costarnos la vida, pues en ese caso, la protección de Dios no se aplicaría (Deuteronomio 6:16).
Poner Dios a prueba significa llevarlo al límite de su paciencia mediante la desobediencia (1 Corintios 10:9). Y correr riesgos innecesarios que pudieran costarnos la vida es una forma de desobediencia a Dios (¿Nos protege Dios? Si es así, ¿cómo? Si no, ¿por qué? ; ¿Por qué Dios ha permitido el sufrimiento y la maldad?).
SALMO 92 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
« Es bueno dar gracias a Jehová,
y celebrar con melodía tu nombre, oh Altísimo » (Salmos 92:1)
El Salmo 92 muestra que podemos dar gloria a Dios mediante el canto y la música:
« Es bueno dar gracias a Jehová,
y celebrar con melodía tu nombre, oh Altísimo;
2 informar por la mañana acerca de tu bondad amorosa,
y acerca de tu fidelidad durante las noches,
3 sobre un instrumento de diez cuerdas y sobre el laúd,
por música resonante en el arpa » (versículos 1-3).
El rey David era poeta y músico. Organizó grupos de levitas especializados en canto y música para dar gloria a Dios:
« David ahora dijo a los jefes de los levitas que apostaran a sus hermanos los cantores con los instrumentos de canto, instrumentos de cuerda y arpas y címbalos, para que tocaran fuertemente para hacer que se elevara un son de regocijo » (1 Crónicas 15:16; 2 Crónicas 35:15).
En ciertas circunstancias (no era sistemático), los cantos de alabanza podían ir acompañados de danzas: « Y Míriam la profetisa, hermana de Aarón, procedió a tomar una pandereta en la mano; y todas las mujeres empezaron a salir con ella con panderetas y en danzas » (Éxodo 15:20; 2 Samuel 6:14).
SALMO 93 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
« ¡Jehová mismo ha llegado a ser rey! » (Salmos 93:1)
El tema del Salmo 93 es la realeza de Dios:
« ¡Jehová mismo ha llegado a ser rey!
De eminencia está vestido;
Jehová está vestido… de fuerza se ha ceñido.
La tierra productiva también queda firmemente establecida de modo que no se le puede hacer tambalear.
2 Tu trono está firmemente establecido desde mucho tiempo atrás;
eres desde tiempo indefinido.
3 Los ríos han alzado, oh Jehová,
los ríos han alzado su sonido;
los ríos siguen alzando su golpeteo.
4 Por encima de los sonidos de vastas aguas, las majestuosas olas rompientes del mar,
Jehová es majestuoso en la altura.
5 Tus propios recordatorios han resultado muy fidedignos.
La santidad es propia de tu misma casa, oh Jehová, por largura de días » (Salmos 93).
Actualmente, es el Rey Jesucristo quien representa la realeza de Dios, su Padre:
« Estos combatirán contra el Cordero, pero, porque es Señor de señores y Rey de reyes, el Cordero los vencerá. También, los llamados y escogidos y fieles que con él están lo harán » (Apocalipsis 17:14).
Sin embargo, Jesucristo devolverá esta autoridad real a su Padre:
« Porque Dios “sujetó todas las cosas debajo de sus pies”. Mas cuando dice que ‘todas las cosas han sido sujetadas’, es evidente que esto es con la excepción de aquel que le sujetó todas las cosas. 28 Pero cuando todas las cosas le hayan sido sujetadas, entonces el Hijo mismo también se sujetará a Aquel que le sujetó todas las cosas, para que Dios sea todas las cosas para con todos » (1 Corintios 15:27,28).
SALMO 94 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
« Álzate, oh Juez de la tierra.
Haz volver una retribución sobre los altivos » (Salmos 94:2)
El Salmo 94 anuncia proféticamente que el juicio y la venganza de Dios se ejecutarán contra los impíos y los soberbios:
« ¡Oh Dios de actos de venganza, Jehová,
oh Dios de actos de venganza, resplandece!
2 Álzate, oh Juez de la tierra.
Haz volver una retribución sobre los altivos » (versículos 1,2).
Mientras tanto, la impresión general es que los impíos actúan con impunidad, y quienes sufren su opresión se preguntan cuándo Dios ejecutará su venganza:
« ¿Hasta cuándo los inicuos, oh Jehová,
hasta cuándo los inicuos mismos van a alborozarse? » (versículo 3).
Actualmente, los impíos se regocijan; actúan con total impunidad; se dicen a sí mismos: « ¡Dios no existe! ». « No ve, no oye, no hace nada », y así siguen tramando la desgracia de los oprimidos:
« Siguen borboteando, siguen hablando desenfrenados;
todos los practicantes de lo que es perjudicial siguen vanagloriándose.
5 A tu pueblo, oh Jehová, siguen aplastando,
y a tu herencia siguen afligiendo.
6 A la viuda y al residente forastero matan,
y a los huérfanos de padre asesinan.
7 Y siguen diciendo: “Jah no ve;
y el Dios de Jacob no [lo] entiende”. (…)
¿Acaso el trono que causa adversidades estará aliado contigo
mientras está forjando penoso afán mediante decreto?
21 Hacen ataques agudos contra el alma del justo
y pronuncian inicua aun la sangre del inocente » (versículos 4-7, 20, 21).
Sin embargo, Dios hace entrar en razón a los impíos que actúan con arrogancia, creyendo que él es indiferente a sus acciones, diciéndoles que son como una exhalación a sus ojos y que llegará el día en que pagarán por sus malas obras:
« Entiendan, ustedes los que son irrazonables entre el pueblo;
y en cuanto a ustedes los estúpidos, ¿cuándo tendrán perspicacia?
9 Aquel que plantó el oído, ¿no puede oír?
O Aquel que formó el ojo, ¿no puede mirar?
10 Aquel que corrige a las naciones, ¿no puede censurar,
aun Aquel que enseña conocimiento a los hombres?
11 Jehová está conociendo los pensamientos de los hombres, que ellos son como una exhalación” (versículos 8-11).
Mientras esperan el juicio y la venganza de Dios contra los impíos, corrige a los justos, enseñándoles la paciencia y la perseverancia mientras esperan su salvación:
“Feliz es el hombre físicamente capacitado a quien tú corriges, oh Jah,
y a quien tú enseñas con tu propia ley,
13 para darle tranquilidad de los días de calamidad,
hasta que al inicuo se le excave un hoyo.
14 Porque Jehová no desamparará a su pueblo,
ni dejará a su propia herencia.
15 Porque la decisión judicial volverá aun a la justicia,
y la seguirán todos los rectos de corazón” (versículos 12-15).
(¿Nos protege Dios? Si es así, ¿cómo? Si no, ¿por qué? ; ¿Por qué Dios ha permitido el sufrimiento y la maldad?)
SALMO 95 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
« Ciertamente no entrarán en mi lugar de descanso » (Salmos 95:11)
Salmo 95 y la entrada en el descanso de Dios:
« Porque él es nuestro Dios, y nosotros somos el pueblo de su apacentamiento y las ovejas de su mano.
Hoy, si ustedes escuchan la propia voz de él,
8 no endurezcan su corazón como en Meribá,
como en el día de Masah en el desierto,
9 cuando sus antepasados me pusieron a prueba;
me examinaron, también vieron mi actividad.
10 Por cuarenta años seguí teniéndole asco a [aquella] generación,
y procedí a decir:
“Son un pueblo de corazón propenso a descaminarse,
y ellos mismos no han llegado a conocer mis caminos”;
11 respecto de quienes juré en mi cólera:
“Ciertamente no entrarán en mi lugar de descanso” » (versículos 7-11).
Entrar en el descanso de Dios significa tener su aprobación y la paz interior que Jesucristo mencionó: « La paz les dejo, mi paz les doy. No se la doy a ustedes como el mundo la da. No se les perturbe el corazón ni se les encoja de temor » (Juan 14:27).
Tras citar las palabras del Salmo 95, el apóstol Pablo, inspirado por Dios, comentó:
« Cuidado, hermanos, por temor de que alguna vez se desarrolle en alguno de ustedes un corazón inicuo y falto de fe al alejarse del Dios vivo; 13 pero sigan exhortándose los unos a los otros cada día, mientras pueda llamársele “Hoy”, por temor de que alguno de ustedes se deje endurecer por el poder engañoso del pecado. 14 Porque realmente llegamos a ser participantes del Cristo sólo si mantenemos fuertemente asida la confianza que tuvimos al principio con firmeza hasta el fin, 15 entretanto que se dice: “Hoy, si ustedes escuchan la propia voz de él, no endurezcan sus corazones como en la ocasión de causar amarga cólera”.
16 Pues, ¿quiénes fueron los que oyeron y, no obstante, provocaron a amarga cólera? De hecho, ¿no lo hicieron todos los que salieron de Egipto bajo Moisés? 17 Además, ¿de quiénes quedó asqueado [Dios] durante cuarenta años? ¿No fue de los que pecaron, cuyos cadáveres cayeron en el desierto? 18 Pero ¿a quiénes juró él que no entrarían en su descanso, sino a los que habían actuado desobedientemente? 19 Así vemos que ellos no pudieron entrar debido a falta de fe » (Hebreos 3:7-14; capítulo 4).
SALMOS 96 y 97 (leerlos en su Biblia o en una Biblia en Línea)
« Porque ha venido a juzgar la tierra.
Juzgará la tierra productiva con justicia,
y a los pueblos con su fidelidad » (Salmos 96:13)
El Salmo 96 se dirige a los pueblos de toda la tierra y designa a Dios como aquel que juzgará a las naciones con justicia:
« Canten a Jehová una canción nueva.
Canten a Jehová, [oh gentes de] toda la tierra.
2 Canten a Jehová, bendigan su nombre.
De día en día anuncien las buenas nuevas de salvación por él.
3 Declaren entre las naciones su gloria,
entre todos los pueblos sus maravillosas obras.
4 Porque Jehová es grande y ha de ser alabado en gran manera.
Es inspirador de temor más que todos los [demás] dioses.
5 Porque todos los dioses de los pueblos son dioses que nada valen;
pero en cuanto a Jehová, él ha hecho los mismísimos cielos.
6 Dignidad y esplendor están ante él;
fuerza y hermosura están en su santuario.
7 Atribuyan a Jehová, oh familias de los pueblos,
atribuyan a Jehová gloria y fuerza.
8 Atribuyan a Jehová la gloria que pertenece a su nombre;
lleven un regalo y entren en sus patios.
9 Inclínense ante Jehová en adorno santo;
estén con dolores fuertes a causa de él, [oh gentes de] toda la tierra » (versículos 1-9).
Los primeros nueve versículos son una invitación a las naciones a inclinarse ante el Padre Celestial.
« Porque ha venido;
porque ha venido a juzgar la tierra.
Juzgará la tierra productiva con justicia,
y a los pueblos con su fidelidad » (versículo 13).
Dios juzgará a todas las naciones con fidelidad y justicia, por medio de su Hijo Jesucristo. El Salmo 96 contiene una enseñanza muy importante en relación con todas las naciones que existen actualmente en la tierra. Fue bien resumido por el apóstol Pedro en el bautismo de Cornelio y su familia (que no eran judíos):
« Ante aquello, Pedro abrió la boca y dijo: “Ante aquello, Pedro abrió la boca y dijo: “Con certeza percibo que Dios no es parcial, sino que, en toda nación, el que le teme y obra justicia le es acepto » » (Hechos 10:34,35).
El libro del Apocalipsis, que describe la gran muchedumbre que saldrá de la gran tribulación, de todas naciones, tribus, pueblos y lenguas, confirma esta enseñanza: Dios y su Hijo Jesucristo no hacen distinciones raciales, nacionales y tribales:
« Después de estas cosas vi, y, ¡miren!, una gran muchedumbre, que ningún hombre podía contar, de todas las naciones y tribus y pueblos y lenguas, de pie delante del trono y delante del Cordero, vestidos de largas ropas blancas; y había ramas de palmera en sus manos. (…) Estos son los que salen de la gran tribulación, y han lavado sus ropas largas y las han emblanquecido en la sangre del Cordero » (Apocalipsis 7:9-17 (El Apocalipsis y la gran muchedumbre que sale de la Gran Tribulación)).
El Salmo 97, que sigue al Salmo 96, describe la manifestación de la realeza de Dios a través de las fuerzas de su creación para ejecutar sus juicios contra sus adversarios:
« ¡Jehová mismo ha llegado a ser rey! Esté gozosa la tierra.
Regocíjense las muchas islas.
2 Nubes y densas tinieblas están todo en derredor de él;
justicia y juicio son el lugar establecido de su trono.
3 Delante de él un fuego mismo va,
y consume a sus adversarios todo en derredor.
4 Sus relámpagos alumbraron la tierra productiva;
la tierra vio, y llegó a estar con fuertes dolores.
5 Las montañas mismas procedieron a derretirse lo mismo que cera a causa de Jehová,
a causa del Señor de toda la tierra.
6 Los cielos han anunciado su justicia,
y todos los pueblos han visto su gloria » (versículos 1-6).
Este salmo concluye con una hermosa exhortación:
« Oh amadores de Jehová, odien lo que es malo.
Él está guardando las almas de los que le son leales;
de la mano de los inicuos los libra.
11 Luz misma ha relumbrado para el justo,
y regocijo aun para los rectos de corazón.
12 Regocíjense en Jehová, oh justos,
y den gracias a su santa mención conmemorativa » (versículos 10-12).
SALMOS 98 y 99 (leerlos en su Biblia o en una Biblia en Línea)
« Truene el mar y lo que lo llena,
la tierra productiva y los que moran en ella.
Batan las manos los ríos mismos;
las montañas mismas clamen gozosamente todas junta » (Salmos 98:7,8)
El Salmo 98 muestra que la magnificencia de la creación de Dios es garantía de su omnipotencia y que Él es la fuente de salvación para las naciones, y de hecho, fuente de gozo para ellas, como se expresa en los dos Salmos (98 y 99):
« Canten a Jehová una canción nueva,
porque maravillosas son las cosas que él ha obrado.
Su diestra, aun su santo brazo, le ha ganado salvación.
2 Jehová ha dado a conocer su salvación;
a los ojos de las naciones ha revelado su justicia.
3 Se ha acordado de su bondad amorosa y de su fidelidad para con la casa de Israel.
Todos los cabos de la tierra han visto la salvación por nuestro Dios.
4 Griten en triunfo a Jehová, [oh gentes de] toda la tierra.
Estén alegres, y clamen gozosamente, y produzcan melodía » (98:1–4).
El siguiente pasaje describe poéticamente el sonido del mar como un rugido y el de los ríos como el aplauso de las manos:
« Truene el mar y lo que lo llena,
la tierra productiva y los que moran en ella.
8 Batan las manos los ríos mismos;
las montañas mismas clamen gozosamente todas juntas
9 delante de Jehová, porque ha venido a juzgar a la tierra.
Juzgará a la tierra productiva con justicia,
y a los pueblos con rectitud » (98:7–9).
Una descripción poética similar, esta vez a nivel visual, se encuentra en el Salmo 97:5, que describe el derretimiento de las montañas, lo cual puede representar inmensos deslizamientos de tierra resultantes de inundaciones o erupciones volcánicas que transforman por completo el paisaje:
“Las montañas mismas procedieron a derretirse lo mismo que cera a causa de Jehová,
a causa del Señor de toda la tierra” (97:5).
El Salmo 99:1, 2 describe la presencia y la santidad del reinado de Dios a través del antiguo arca del pacto (Está sentado sobre los querubines), que se encontraba en el tabernáculo (en el Lugar Santísimo del Templo-Santuario) y posteriormente en el templo de Salomón, construido en el monte Sion en Jerusalén:
“Jehová mismo ha llegado a ser rey. Agítense los pueblos.
Está sentado sobre los querubines. Retiemble la tierra.
2 Jehová es grande en Sión,
y es alto sobre todos los pueblos.
3 Elogien ellos tu nombre.
Grande e inspirador de temor, santo es este” (99:1–3).
El Salmo 99 menciona a tres figuras que desempeñaron un papel fundamental en la historia sagrada de Israel. Moisés y Aarón fueron los dos hermanos que establecieron los cimientos del sistema sacerdotal de la nación (los libros del Éxodo al Deuteronomio). Samuel ungió a los dos primeros reyes de la historia de Israel (los libros de 1 y 2 Samuel):
« Moisés y Aarón estuvieron entre sus sacerdotes,
y Samuel estuvo entre los que invocaban su nombre.
Estuvieron clamando a Jehová, y él mismo siguió respondiéndoles.
7 En la columna de nube continuó hablándoles.
Ellos guardaron sus recordatorios y la disposición reglamentaria que él les dio.
8 Oh Jehová Dios nuestro, tú mismo les respondiste.
Un Dios que otorga perdón resultaste ser para ellos,
y que ejecuta venganza contra sus escandalosos hechos.
9 Ensalcen ustedes a Jehová nuestro Dios,
e inclínense ante su montaña santa.
Porque Jehová nuestro Dios es santo » (99:6–9).
SALMO 100 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
« Somos su pueblo, y las ovejas de su apacentamiento » (Salmos 100:3)
¿Quién representaba el pueblo de Dios en el Salmo 100? En el momento en que se escribió este salmo, se refería a la nación de Israel:
« Griten en triunfo a Jehová, [oh gentes de] toda la tierra.
2 Sirvan a Jehová con regocijo.
Entren delante de él con un clamor gozoso.
3 Sepan que Jehová es Dios.
Es él quien nos ha hecho, y no nosotros mismos.
[Somos] su pueblo, y las ovejas de su apacentamiento.
4 Entren en sus puertas con acción de gracias,
en sus patios con alabanza.
Denle gracias, bendigan su nombre.
5 Porque Jehová es bueno;
su bondad amorosa es hasta tiempo indefinido,
y su fidelidad hasta generación tras generación » (Salmos 100).
¿Quién representa actualmente al pueblo de Dios? Jesucristo respondió indirectamente a esta pregunta cuando mencionó el período de la Gran Tribulación: « De hecho, a menos que se acortaran aquellos días, ninguna carne se salvaría; mas por causa de los escogidos aquellos días serán acortados » (Mateo 24:22). El pueblo de Dios está compuesto por hombres y mujeres escogidos por Dios y Jesucristo. Este pueblo, escogido por Dios y Jesucristo, constituirá la gran muchedumbre que atravesará la gran tribulación, de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas (Apocalipsis 7:9-17 (El Apocalipsis y la gran muchedumbre que sale de la Gran Tribulación)).
SALMO 101 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
« De veras actuaré con discreción en un camino exento de falta » (Salmos 101:2)
En el Salmo 101, el rey David, el salmista, escribe que desea actuar con integridad:
« Acerca de bondad amorosa y juicio ciertamente cantaré.
A ti, oh Jehová, ciertamente produciré melodía.
2 De veras actuaré con discreción en un camino exento de falta.
¿Cuándo vendrás a mí?
Andaré en la integridad de mi corazón dentro de mi casa » (versículos 1 y 2).
Es importante aclarar el significado preciso de la palabra « integridad ». La transliteración de la palabra hebrea es « tāmîm », que significa: « entero (literal, figurativamente o moralmente); también (como sustantivo) integridad, verdad: sin defecto, completo, pleno, perfecto, sinceramente, sano, sin mancha, inmaculado, recto, íntegro » (Concordancia Strong H8549).
Más específicamente, así se manifiesta en la conducta de una persona recta, según este Salmo:
« No pondré enfrente de mis ojos ninguna cosa que no sirva para nada.
El obrar de los que apostatan he odiado;
no se me pega.
4 Un corazón torcido se aparta de mí;
nada malo sé.
5 A cualquiera que calumnia a su compañero en secreto,
a ese reduzco a silencio.
A cualquiera de ojos altivos y de corazón arrogante,
a ese no puedo aguantar.
6 Mis ojos están sobre los fieles de la tierra,
para que moren conmigo.
El que anda en un camino exento de falta,
ese es el que me servirá de ministro.
7 No morará dentro de mi casa ningún obrador de artimañas.
En cuanto a cualquiera que habla falsedades, no estará firmemente establecido enfrente de mis ojos.
8 Cada mañana reduzco a silencio a todos los inicuos de la tierra,
para cortar de la ciudad de Jehová a todos los practicantes de lo que es perjudicial » (versículos 3-8).
El Salmo 15 también describe la conducta de una persona íntegra. Desde la perspectiva de Dios y de su hijo Jesucristo, la integridad o « perfección » es totalmente alcanzable para aquellos que tienen la ley del pecado en su interior y desean actuar con integridad (Romanos 5:12): « Ustedes, en efecto, tienen que ser perfectos, como su Padre celestial es perfecto » (Mateo 5:43-48 (Alcanzando la madurez espiritual (Hebreos 6:1))).
SALMO 102 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
« No ocultes de mí tu rostro el día en que me halle en grave aprieto » (Salmos 102:2)
El Salmo 102 se titula: « Una oración del afligido en caso de que se ponga endeble y derrame su preocupación delante de Jehová mismo ».
El salmista expresa su desesperación ante Dios:
« Oh Jehová, de veras oye mi oración;
y llegue a ti mi propio clamor por ayuda.
2 No ocultes de mí tu rostro el día en que me halle en grave aprieto.
Inclina a mí tu oído; en el día que llame, apresúrate, respóndeme » (versículos 1, 2).
La expresión « no ocultes de mí tu rostro » parece indicar que quizás el salmista siente indignidad o culpa, lo que podría llevar a Dios a « ocultar su rostro » o no escuchar su oración.
« Todo el día mis enemigos me han vituperado.
Los que me ponen en ridículo han jurado hasta por mí » (versículo 8).
También siente un abandono y una hostilidad por parte de quienes lo rodean. Este salmo es similar a los salmos 51 y 88. El apóstol Pablo explicó que a veces quien ora a Dios puede encontrarse en una situación en la que no encuentra las palabras para explicarle su situación:
« De igual manera el espíritu también acude con ayuda para nuestra debilidad; porque el [problema de] lo que debemos pedir en oración como necesitamos hacerlo no lo sabemos, pero el espíritu mismo aboga por nosotros con gemidos no expresados. 27 Sin embargo, el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del espíritu, porque este aboga en conformidad con Dios por los santos » (Romanos 8:26-27).
Podemos tener la certeza de que Dios nos comprenderá, aunque no encontremos las palabras adecuadas. No obstante, leer los Salmos como el 102 u otros puede hace que exprese con precisión lo que hemos sentido sin poder ponerlo en palabras. Así, el mensaje de los Salmos testifica que Dios nos ha entendido en nuestros gemidos no expresados…
SALMO 103 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
« Tan lejos como está el naciente del poniente,
así de lejos ha puesto de nosotros nuestras transgresiones » (Salmos 103:12)
El tema del Salmo 103 es la misericordia divina, que ofrece la esperanza de la vida eterna:
« Bendice a Jehová, oh alma mía;
aun cuanto hay en mí, su santo nombre.
2 Bendice a Jehová, oh alma mía,
y no olvides todos sus hechos,
3 aquel que está perdonando todo tu error,
que está sanando todas tus dolencias,
4 que está reclamando tu vida del hoyo mismo,
que te está coronando con bondad amorosa y misericordias,
5 que está satisfaciendo tu vida entera con lo que es bueno;
tu juventud sigue renovándose tal como la de un águil » (versículos 1-5).
La idea de la vida eterna, la sanación de las enfermedades y la resurrección, vinculadas al perdón de Dios, se expresan sutilmente o mediante frases poéticas. Por ejemplo, la esperanza de la resurrección en el versículo 4: « está reclamando tu vida del hoyo mismo ». El verbo hebreo, traducido como « reclamar », significa « redimir » o « rescatar », que puede traducirse como « está rescatando tu vida del hoyo mismo (o tumba) », mediante la resurrección (ya sea en la tierra o en el cielo) (Strong Concordance « Gaal » (H1350)). El Salmo 103 declara que este perdón de Dios estará de acuerdo con su justicia y misericordia (que es una expresión de esa misma justicia), haciendo que el rescate y la vida eterna sean permanentes:
« Jehová está ejecutando actos de justicia
y decisiones judiciales para todos los que están siendo defraudados.
7 Dio a conocer sus caminos a Moisés,
sus tratos hasta a los hijos de Israel.
8 Jehová es misericordioso y benévolo,
tardo para la cólera y abundante en bondad amorosa.
9 No por todo tiempo seguirá señalando faltas,
ni hasta tiempo indefinido se quedará resentido.
10 No ha hecho con nosotros aun conforme a nuestros pecados;
ni conforme a nuestros errores ha traído sobre nosotros lo que merecemos.
11 Porque así como los cielos son más altos que la tierra,
su bondad amorosa es superior para con los que le temen.
12 Tan lejos como está el naciente del poniente,
así de lejos ha puesto de nosotros nuestras transgresiones » (versículos 6-12).
Para que su misericordia fuera coherente con su justicia, el Padre Celestial envió a su Hijo Jesucristo para redimirnos:
« Así como el Hijo del hombre no vino para que se le ministrara, sino para ministrar y para dar su alma en rescate en cambio por muchos » (Mateo 20:28).
La maravillosa obra de la misericordia de Dios, expresada en el Salmo 103, radica en que transformó una situación completamente desesperada en una fuente de esperanza (manteniendo al mismo tiempo sus divinos estándares de justicia mediante sus actos de misericordia):
« Porque el salario que el pecado paga es muerte, pero el don que Dios da es vida eterna por Cristo Jesús nuestro Señor » (Romanos 6:23).
La esperanza de la vida eterna
¿Qué es esta verdad y esta libertad (Juan 8:32)?
SALMO 104 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
« Que hace a sus ángeles espíritus,
a sus ministros un fuego devorador » (Salmos 104:4)
El Salmo 104 describe la gloria de Dios, revestida de luz, cuyo poder se manifiesta a través del agua, el viento y el fuego:
« Bendice a Jehová, oh alma mía.
Oh Jehová Dios mío, te has mostrado muy grande.
Con dignidad y esplendor te has vestido,
2 al envolverte en luz como en una prenda de vestir,
y extender los cielos como una tela de tienda,
3 Aquel que edifica sus cámaras de arriba con vigas en las aguas mismas, que hace de las nubes su carro, que anda sobre las alas del viento,
4 que hace a sus ángeles espíritus,
a sus ministros un fuego devorador.
5 Él ha fundado la tierra sobre sus lugares establecidos;
no se le hará tambalear hasta tiempo indefinido, ni para siempre » (versículos 1-5).
El Salmo 104 menciona cómo la tierra estaba envuelta en una bóveda atmosférica de agua. Luego, en tiempos del diluvio en la época de Noé, el agua cayó sobre la tierra, transformando los continentes.
En el versículo 6 se encuentra la descripción poética del diluvio universal que cubrió los montes: “Con una profundidad acuosa precisamente como una prenda de vestir la cubriste. Las aguas estaban situadas por encima de las montañas mismas” (Génesis 7:11,19,20).
Versículo 7: las aguas del diluvio están personificadas huyendo aterrorizadas ante la reprensión de Dios: “A tu reprensión empezaron a huir; al sonido de tu trueno se les hizo ir corriendo en pánico” (Génesis 8: 3).
Los siguientes versículos darán información que no aparece en el relato del Génesis: “montañas procedieron a ascender, llanuras-valles procedieron a descender — al lugar que tú has fundado para ellas. Un límite fijaste, más allá del cual no deberían pasar, para que no volvieran a cubrir la tierra” (versículos 8,9). Este texto nos aporta una información muy interesante. Bajo el enorme y repentino peso de las aguas del diluvio que cayeron, los valles se hundieron, mientras que en otros lugares geográficos ascendieron montañas.
Su espesor en promedio es de 40 kilómetros, pero varía de 25 a 65 kilómetros. Algunas partes son más gruesas que otras. Lo que significa que las partes menos gruesas de la corteza terrestre fueron más frágiles bajo el peso de una gran cantidad de aguas. Según la información poética del Salmo 104, las aguas del diluvio, con sus repentinos pesos astronómicos, cambiaron radicalmente la geografía de los continentes y de los océanos. Las placas más delgadas de la corteza terrestre cedieron bajo el peso enorme de las aguas, mientras que las más gruesas hicieron que “ascendieran montañas” (Salmo 104:8).
El resto de la descripción muestra la diversidad de la creación de Dios, quien es descrito como la fuente de la vida:
« Cuántas son tus obras, oh Jehová!
Con sabiduría las has hecho todas.
La tierra está llena de tus producciones. (…).
Todos ellos… te siguen esperando
para que [les] des su alimento a su tiempo.
28 Lo que les das, ellos lo recogen.
Abres tu mano… se satisfacen con cosas buenas.
29 Si ocultas tu rostro, se perturban.
Si les quitas su espíritu, expiran,
y a su polvo vuelven.
30 Si envías tu espíritu, son creados;
y haces nueva la faz del suelo.
31 La gloria de Jehová resultará ser hasta tiempo indefinido.
Jehová se regocijará en sus obras » (versículos 24, 27-31).
SALMOS 105 y 106 (leerlos en su Biblia o en una Biblia en Línea)
« Él se ha acordado de su pacto aun hasta tiempo indefinido,
de la palabra que él mandó, a mil generaciones » (Salmos 105:8)
Los Salmos 105 y 106 muestran que Dios hizo un pacto con Abrahán al ser fiel a su promesa a pesar de la repetida desobediencia de sus descendientes, la nación de Israel. Estos dos salmos resumen la historia de la nación de Israel, que se encuentra en los libros bíblicos de Génesis, Éxodo, Números, Deuteronomio, Josué, Jueces, 1 y 2 Reyes, y 1 y 2 Crónicas:
« Den gracias a Jehová, invoquen su nombre,
den a conocer entre los pueblos sus tratos.
2 Cántenle, prodúzcanle melodía,
interésense intensamente en todas sus maravillosas obras.
3 Jáctense en el santo nombre de él.
Regocíjese el corazón de los que buscan a Jehová.
4 Procuren hallar a Jehová y su fuerza.
Busquen su rostro constantemente.
5 Acuérdense de sus maravillosas obras que él ha ejecutado,
de sus milagros y de las decisiones judiciales de su boca,
6 oh descendencia de Abrahán su siervo,
ustedes, los hijos de Jacob, sus escogidos.
7 Él es Jehová nuestro Dios.
Sus decisiones judiciales están en toda la tierra.
8 Él se ha acordado de su pacto aun hasta tiempo indefinido,
de la palabra que él mandó, a mil generaciones,
9 el cual [pacto] celebró con Abrahán,
y de su declaración jurada a Isaac,
10 y la cual [declaración] él mantuvo fija como disposición reglamentaria aun a Jacob,
como pacto de duración indefinida aun a Israel,
11 diciendo: “Te daré la tierra de Canaán
como el lote de la herencia de ustedes”.
12 [Esto era] cuando ellos resultaban ser pocos en número,
sí, muy pocos, y residentes forasteros en ella » (Salmos 105:1-12).
“Y él veía la angustia de ellos
cuando oía su clamor rogativo.
45 Y se acordaba, tocante a ellos, de su pacto,
y sentía pesar conforme a la abundancia de su magnífica bondad amorosa.
46 Y les otorgaba ser objeto de piedad
delante de todos los que los tenían cautivos.
47 Sálvanos, oh Jehová Dios nuestro,
y júntanos de las naciones
para dar gracias a tu santo nombre,
para hablar alborozadamente en alabanza tuya.
48 Bendito sea Jehová el Dios de Israel
desde tiempo indefinido aun hasta tiempo indefinido;
y todo el pueblo tiene que decir Amén.
¡Alaben a Jah!” (Salmos 106:44-48).
Consideremos el conmovedor relato de la vida de José, quien fue deportado como esclavo a Egipto durante trece años. El Salmo 105 menciona brevemente las duras condiciones que soportó:
« Envió delante de ellos a un hombre
que fue vendido para ser esclavo, José.
18 Con grilletes afligieron sus pies,
en hierros entró su alma;
19 hasta el tiempo en que vino su palabra,
el dicho mismo de Jehová lo refinó.
20 El rey envió para soltarlo,
el gobernante de los pueblos, para dejarlo ir libre.
21 Lo puso como amo de su casa
y como gobernante sobre toda su propiedad,
22 para atar a sus príncipes según agradara a su alma,
y para que enseñara sabiduría hasta a sus hombres de edad madura.
23 E Israel procedió a entrar en Egipto,
y Jacob mismo residió como forastero en la tierra de Cam » (Salmos 105:17-23).
Podemos leer esta cautivadora y conmovedora historia de un hombre justo que sufrió mucho, refinado por Dios a través de sus pruebas (según el versículo 19), y luego impulsado a las posiciones más altas en la nación egipcia, en el libro del Génesis, capítulos 37, 39 al 50.
Él te magullará en la cabeza y tú le magullarás en el talón (Génesis 3:15)
Mediante tu descendencia ciertamente se bendecirán todas las naciones de la tierra (Génesis 22:18)
SALMO 107 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
« Porque él ha satisfecho al alma reseca;
y ha llenado de cosas buenas al alma hambrienta » (Salmos 107:9)
El Salmo 107 presenta al Padre Celestial como el redentor, aquel que salva a su pueblo de situaciones peligrosas en numerosas ocasiones a lo largo de su historia:
« Oh, den gracias a Jehová, porque él es bueno;
porque su bondad amorosa es hasta tiempo indefinido.
2 Díganlo los reclamados de Jehová,
a quienes él ha reclamado de la mano del adversario,
3 y a quienes ha juntado aun de las tierras,
del naciente y del poniente,
del norte y del sur » (versículos 1-3).
Los siguientes versículos de este Salmo muestran cómo Dios ha salvado a su pueblo y cómo no siempre ha mostrado gratitud. Al hacerlo, volvieron a caer en una situación peligrosa, tras lo cual imploraron nuevamente la ayuda de Dios, quien los salvaba:
« Anduvieron errantes en el desierto, en el desierto árido;
no hallaron camino alguno a una ciudad de habitación.
5 Se hallaban hambrientos, también sedientos;
su alma misma dentro de ellos empezó a desmayar.
6 Y siguieron clamando a Jehová en su angustia;
de los apuros en que se hallaban él procedió a librarlos,
7 y a hacerlos andar en el camino recto,
para que llegaran a una ciudad de habitación.
8 Oh, dense gracias a Jehová por su bondad amorosa,
y por sus maravillosas obras para con los hijos de los hombres.
9 Porque él ha satisfecho al alma reseca;
y ha llenado de cosas buenas al alma hambrienta.
10 Hubo aquellos que estuvieron morando en oscuridad y sombra profunda,
prisioneros en aflicción y en hierros.
11 Porque se habían portado con rebeldía contra los dichos de Dios;
y al consejo del Altísimo habían mostrado falta de respeto.
12 Por lo tanto, él procedió a sojuzgar con penoso afán el corazón de ellos;
tropezaron, y no hubo quien ayudara.
13 Y empezaron a clamar a Jehová por ayuda en su angustia;
de los apuros en que se hallaban él, como siempre, los salvó » (versículos 4-13).
Aquellos versículos no mencionan eventos históricos específicos, pero pueden aplicarse a la salida de los israelitas de Egipto y su peregrinación de cuarenta años por el desierto. O incluso al período de los jueces, cuando el pueblo desobedecía a Dios con frecuencia y luego clamaba a Dios por ayuda, y él suscitaba jueces para librarlos. La continuación del Salmo 107 ilustra esta alternancia en la que Dios mostraba compasión cada vez que su pueblo imploraba su ayuda cuando él mismo estaba angustiado (véanse los libros de Éxodo, Números y Jueces):
“Se puso a sacarlos de la oscuridad y de la sombra profunda,
y a romper hasta sus ataduras.
15 Oh, dense gracias a Jehová por su bondad amorosa,
y por sus maravillosas obras para con los hijos de los hombres” (versículos 14 y 15).
SALMO 108 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
« Por Dios conseguiremos energía vital,
y él mismo pisoteará a nuestros adversarios » (Salmos 108:13)
El Salmo 108 describe la gloria de Dios a través de su poder, manifestando su fuerza sobre los enemigos de su pueblo:
« Te elogiaré entre los pueblos, oh Jehová;
y te celebraré con melodía entre los grupos nacionales.
4 Porque tu bondad amorosa es grande hasta los cielos,
y tu apego a la verdad hasta los cielos nublados.
5 Oh, sé ensalzado sobre los cielos, oh Dios;
y sea tu gloria sobre toda la tierra.
6 A fin de que tus amados sean librados,
oh, salva, sí, con tu diestra, y respóndeme.
7 Dios mismo ha hablado en su santidad:
“Ciertamente me alborozaré, de veras repartiré a Siquem como porción;
y mediré la llanura baja de Sucot.
8 Galaad me pertenece; Manasés me pertenece;
y Efraín es la plaza fuerte del que me es cabeza;
Judá es mi bastón de comandante.
9 Moab es la vasija en que me lavo.
Sobre Edom arrojaré mi sandalia.
Sobre Filistea gritaré en triunfo”.
10 ¿Quién me llevará a la ciudad fortificada?
¿Quién, realmente, me guiará hasta Edom?
11 ¿No eres [tú], oh Dios, quien nos has desechado
y quien no sales con nuestros ejércitos como Dios?
12 Danos auxilio, sí, de la angustia,
puesto que la salvación por el hombre terrestre es inútil.
13 Por Dios conseguiremos energía vital,
y él mismo pisoteará a nuestros adversarios » (versículos 5-13).
Manasés y Efraín eran media tribus, descendientes de su padre José. Como, hijo de Jacob, heredó la primogenitura después de que Rubén fuera privado de ella (Génesis 49:3, 4, 22-26). De los dos hijos de José, Efraín heredó la primogenitura, razón por la cual su nombre se menciona con frecuencia, representando posteriormente a las diez tribus de Israel (tras la división entre Roboam (rey de las tribus de Judá y Benjamín) y Jeroboam (rey de las otras diez tribus)) (Génesis 48:17-20).
El rey David era de la tribu de Judá, por lo que se describe como el bastón de comandante. Más tarde, Jesucristo, de la tribu de Judá y descendiente del rey David, se convirtió en el bastón de comandante mediante su unción, como rey en su bautismo. Edom, Moab y Filistea representan a los « adversarios » en tiempos del rey David.
SALMO 109 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
« Oh Dios de mi alabanza, no guardes silencio » (Salmos 109:1)
El Salmo 109 describe los actos de maldad contra el salmista, el rey David. Él le pide a Dios que los castigue:
« Oh Dios de mi alabanza, no guardes silencio.
2 Porque la boca del inicuo y la boca del engaño se han abierto contra mí.
Han hablado de mí con la lengua de la falsedad;
3 y con palabras de odio me han cercado,
y siguen peleando contra mí sin causa.
4 Por mi amor siguen resistiéndome;
pero de mi parte hay oración.
5 Y me devuelven mal por bien,
y odio por mi amor.
6 Nombra sobre él a alguien inicuo,
y que un resistidor mismo se quede de pie a su diestra.
7 Cuando se le juzgue, que salga como alguien inicuo;
y que su oración misma llegue a ser un pecado.
8 Resulten pocos sus días;
su puesto de superintendencia tómelo otro.
9 Lleguen a ser huérfanos de padre sus hijos,
y quede viuda su esposa » (versículos 1-9).
El apóstol Pedro, en un discurso que mostraba la necesidad de reemplazar a Judas Iscariote, el apóstol que había traicionado a Jesucristo, citó parte del versículo 8 del Salmo 109: “Su puesto de superintendencia tómelo otro” (Hechos 1:15-26).
Si nos encontramos en la misma situación que el salmista, es importante no buscar venganza, sino dejar la situación en manos de Dios y de su hijo Jesucristo:
“No devuelvan mal por mal a nadie. Provean cosas excelentes a vista de todos los hombres. 18 Si es posible, en cuanto dependa de ustedes, sean pacíficos con todos los hombres. 19 No se venguen, amados, sino cédanle lugar a la ira; porque está escrito: “Mía es la venganza; yo pagaré, dice Jehová”. 20 Pero, “si tu enemigo tiene hambre, aliméntalo; si tiene sed, dale algo de beber; porque haciendo esto amontonarás brasas ardientes sobre su cabeza”. 21 No te dejes vencer por el mal, sino sigue venciendo el mal con el bien” (Romanos 12:17-21).
SALMO 110 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
« Siéntate a mi diestra
hasta que coloque a tus enemigos como banquillo para tus pies » (Salmos 110:1)
El Salmo 110 es una profecía mesiánica relacionada con el reinado de Cristo, al igual que el Salmo 2 (puede leerlo y consultar las notas anteriores sobre este salmo):
« La expresión de Jehová a mi Señor es:
“Siéntate a mi diestra
hasta que coloque a tus enemigos como banquillo para tus pies”.
2 La vara de tu fuerza Jehová enviará desde Sión, [diciendo:]
“Ve sojuzgando en medio de tus enemigos” » (versículos 1, 2).
Jesucristo planteó una pregunta sobre este pasaje:
« Luego, mientras estaban reunidos los fariseos, Jesús les preguntó: 42 “¿Qué les parece del Cristo? ¿De quién es hijo?”. Le dijeron: “De David”. 43 Él les dijo: “Entonces, ¿cómo es que David por inspiración lo llama ‘Señor’, diciendo: 44 ‘Jehová dijo a mi Señor: “Siéntate a mi diestra hasta que ponga a tus enemigos debajo de tus pies”’? 45 Por lo tanto, si David lo llama ‘Señor’, ¿cómo es él su hijo?”. 46 Y nadie podía decir una palabra en respuesta a él, ni se atrevió nadie desde aquel día a interrogarle ya más » (Mateo 22:41-46).
Los contemporáneos no pudieron responder a esta pregunta porque veían a Jesús simplemente como un descendiente humano del rey David, y no como un ser celestial de esencia divina, como el apóstol Juan explicó claramente (Juan capítulo 1).
Los versículos 2 y 5-7 de este Salmo anuncian abiertamente un futuro acto de guerra del Rey Jesucristo contra las naciones que se oponen a su reinado. Tendrá lugar durante la gran tribulación (Mateo 24:21-22):
« Jehová mismo a tu diestra
ciertamente hará pedazos a reyes en el día de su cólera.
6 Ejecutará juicio entre las naciones;
causará una plenitud de cuerpos muertos.
Ciertamente hará pedazos al que es cabeza sobre una tierra populosa.
7 Del valle torrencial en el camino beberá.
Por eso levantará en alto [su] cabeza » (versículos 5-7).
« Y vi, y, ¡miren!, un caballo blanco; y el que iba sentado sobre él tenía un arco; y le fue dada una corona, y salió venciendo y para completar su victoria » (Apocalipsis 6:2).
El Salmo 110 menciona que Jesucristo desempeña dos funciones importantes: rey y sacerdote. Es rey en virtud del cumplimiento del pacto davídico y su linaje directo (en la tierra) con él. Sin embargo, su función como sacerdote es por decreto divino y no por linaje con el sumo sacerdote Aarón y su familia:
« Tu pueblo se ofrecerá de buena gana en el día de tu fuerza militar.
En los esplendores de la santidad, desde la matriz del alba,
tienes tu compañía de hombres jóvenes justamente como gotas de rocío.
4 Jehová ha jurado (y no sentirá pesar):
“¡Tú eres sacerdote hasta tiempo indefinido
a la manera de Melquisedec!” » (versículos 3, 4).
Melquisedec es una figura bíblica que aparece abruptamente en la narración histórica y que se encontró con Abrahán (Génesis 14). Es probable que se tratara de Sem (hijo de Noé y antepasado de Abrahán), pero no hay ninguna indicación directa en el contexto histórico del Génesis que respalde esta conclusión. El apóstol Pablo explica detalladamente por qué el Rey Jesucristo es también sacerdote a la manera de Melquisedec en los capítulos 6 y 7 de la carta a los Hebreos:
« Por eso, si la perfección realmente fuera mediante el sacerdocio levítico (porque con este como rasgo se dio la Ley al pueblo), ¿qué necesidad habría todavía de que se levantara otro sacerdote a la manera de Melquisedec, y del que no se dijera que es a la manera de Aarón? (…) Y es aún más abundantemente claro que con semejanza a Melquisedec se levanta otro sacerdote, 16 que ha venido a serlo, no según la ley de un mandamiento que dependa de la carne, sino según el poder de una vida indestructible, 17 pues se dice en testimonio: “Tú eres sacerdote para siempre a la manera de Melquisedec” » (Hebreos 7:11, 15-17).
SALMOS 111 y 112 (leerlos en su Biblia o en una Biblia en Línea)
« Él ha hecho una memoria para sus maravillosas obras » (Salmos 111:4)
Salmo 111 y el Memorial del Nombre Divino *(YHWH):
“¡Alaben a Jah!
א [’Á·lef]
Elogiaré a Jehová con todo [mi] corazón
ב [Behth]
en el grupo íntimo de los rectos y en la asamblea.
ג [Guí·mel]
2 Las obras de Jehová son grandes,
ד [Dá·leth]
buscadas por parte de todos los que se deleitan en ellas.
ה [He’]
3 Su actividad es dignidad y esplendor mismos,
ו [Waw]
y su justicia subsiste para siempre.
ז [Zá·yin]
4 Él ha hecho una memoria para sus maravillosas obras.
ח [Jehth]
Jehová es benévolo y misericordioso” (111:1-4).
Por lo tanto, cuando Dios habla de su nombre en términos de « memorial », se entiende que el significado de la pregunta de Moisés sobre su nombre es este: ¿Qué les diré a los israelitas sobre el poder milagroso de tu nombre y sus obras extraordinarias? La pregunta de Moisés, sobre el Nombre Divino, está relacionada a la capacidad de acción del Dios Verdadero, que reside en el poder espiritual de su Nombre. Sin embargo, la respuesta de Dios es muy matizada: en Egipto, cada dios tenía un nombre asociado a un poder de acción (tal vez milagroso, mágico) muy preciso. Por lo tanto, en su respuesta, « Resultaré ser lo que resultaré ser », Jehová no quiere que el entendimiento humano encierre el nombre de Jehová en una sola capacidad extraordinaria para hacer milagros. En el relato de Éxodo 4: 1-9, está escrito que Jehová hizo cuatro milagros, mostrando su capacidad de creación al convertir el bastón de Moisés en una serpiente, y volviendo a convertirlo, otra vez, en un bastón. O haciendo que la mano de Moisés tuviera la lepra (destrucción) y su curación (recreación). A través de estas dos series de dos milagros, Jehová Dios manifestaba parte de su omnipotencia y, por lo tanto, solo sus acciones extraordinarias revelarían el sentido de su nombre. « Resultaré ser lo que resultaré ser », por su propia acción emprendida en el mismo momento, daría el significado espiritual de su Nombre.
* YHWH es el tetragrámaton, de cuatro letras para el Nombre Divino. En la Traducción del Nuevo Mundo de la Biblia, aparece con la vocalización comúnmente usada durante siglos como “Jehová“. Esta vocalización es doblemente inexacta, ya que inserta la pronunciación J en lugar de I (i) o Y, y la V correspondiendo a la W, que normalmente (en hebreo) se pronuncia “U” (no V). La vocalización correcta del Tetragrámaton es YeHu(W)aH, Yehuah. La vocalización incorrecta “Jehová” se conserva en la traducción bíblica utilizada, al igual que la vocalización incorrecta de “Jesús”, pronunciada normalmente en hebreo Yeshua, porque son las más conocidas para los lectores (haga clic en el enlace para examinar el estudio sobre el Nombre Divino con más detalle: El Nombre Divino, YHWH, se pronuncia tal como se escribe).
“¡Alaben a Jah!
א [’Á·lef]
Feliz es el hombre que teme a Jehová,
ב [Behth]
en cuyos mandamientos se ha deleitado muchísimo.
ג [Guí·mel]
2 Poderosa en la tierra llegará a ser su prole.
ד [Dá·leth]
En cuanto a la generación de los rectos, será bendecida” (112:1,2).
SALMOS 113 y 118 (leerlos en su Biblia o en una Biblia en Línea)
« ¡Alaben a Jah! » (Salmos 113:9)
Salmos 113-118, los seis Salmos del Halel. Halel es una transliteración del verbo hebreo que significa « alabar » a Dios. Aleluya significa « Alaben a Jah ». Jah es el diminutivo del Nombre Divino YHWH.
Aquí hay una definición simplificada de Halel: « El hallel está compuesto por seis salmos (113-118), que son recitados como una unidad. Generalmente es cantado en voz alta como parte del Shacharit (por la mañana) » (Wikipedia, « Halel » (artículo completo)). He aquí algunos pasajes seleccionados:
« ¿Quién es como Jehová nuestro Dios,
aquel que está haciendo su morada en lo alto?
6 Está condescendiendo en tender la vista sobre cielo y tierra,
7 y levanta al de condición humilde desde el polvo mismo;
ensalza al pobre del mismísimo pozo de cenizas,
8 para hacer que se siente con nobles,
con los nobles de su pueblo.
9 Él está haciendo que la estéril more en una casa
como gozosa madre de hijos.
¡Alaben a Jah! » (Salmo 113:5-9).
« Cuando Israel salió de Egipto,
la casa de Jacob de un pueblo que hablaba ininteligiblemente,
2 Judá llegó a ser su lugar santo,
Israel su gran dominio.
3 El mar mismo vio, y se puso en fuga;
en cuanto al Jordán, empezó a volverse atrás.
4 Las montañas mismas brincaron como carneros;
las colinas, como corderos.
5 ¿Qué te pasó, oh mar, que te pusiste en fuga,
oh Jordán, que empezaste a volverte atrás?
6 ¿Oh montañas, que anduvieron brincando como carneros;
oh colinas, como corderos? » (Salmo 114:1-6)
“Los ídolos de ellos son plata y oro,
la obra de las manos del hombre terrestre.
5 Boca tienen, pero no pueden hablar;
ojos tienen, pero no pueden ver;
6 oídos tienen, pero no pueden oír.
Nariz tienen, pero no pueden oler.
7 Manos son suyas, pero no pueden palpar.
Pies son suyos, pero no pueden andar;
no profieren sonido con su garganta.
8 Quienes los hacen llegarán a ser lo mismo que ellos,
todos los que confían en ellos.
9 Oh Israel, confía en Jehová;
él es la ayuda de ellos y el escudo de ellos” (Salmo 115:4-9).
“Las sogas de la muerte me rodearon,
y las circunstancias angustiosas del Seol mismas me hallaron.
Angustia y desconsuelo seguí hallando.
4 Pero el nombre de Jehová procedí a invocar:
“¡Ah, Jehová, de veras provee escape a mi alma!” (…)
15 Preciosa a los ojos de Jehová
es la muerte de los que le son leales” (Salmo 116:3, 4, 15).
“Alaben a Jehová, naciones todas;
encómienlo, clanes todos.
2 Porque para con nosotros su bondad amorosa ha resultado poderosa;
y el apego de Jehová a la verdad es para tiempo indefinido.
¡Alaben a Jah!” (Salmo 117)
“Jehová está de mi parte; no temeré.
¿Qué puede hacerme el hombre terrestre?
7 Jehová está de mi parte entre los que me ayudan,
de manera que yo mismo pondré la vista sobre los que me odian.
8 Mejor es refugiarse en Jehová
que confiar en el hombre terrestre.
9 Mejor es refugiarse en Jehová
que confiar en nobles. (…)
22 La piedra que los edificadores rechazaron
ha llegado a ser cabeza del ángulo” (Salmo 118:6-9, 22).
La piedra rechazada por los constructores representa a Jesucristo, quien fue rechazado por la clase dominante de Israel en su tiempo (Hechos 4:8-12).
SALMO 119 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
« Tu palabra es una lámpara para mi pie,
y una luz para mi vereda » (Salmos 119:105)
El Salmo 119 contiene 176 versículos; a continuación, se presentan algunos extractos seleccionados con breves comentarios:
« Felices son los que en [su] camino están exentos de falta,
los que andan en la ley de Jehová.
2 Felices son los que observan sus recordatorios;
con todo el corazón siguen buscándolo.
3 Realmente no han practicado ninguna injusticia.
En los caminos de él han andado.
4 Tú mismo has dado imperativamente tus órdenes
para que se guarden cuidadosamente » (versículos 1-4).
Los Salmos 15 y 101, al igual que el comienzo del Salmo 119, describen el significado de la integridad en términos prácticos.
« ¿Cómo limpiará un joven su senda?
Manteniéndose alerta conforme a tu palabra.
10 Con todo mi corazón te he buscado.
No me descarríes de tus mandamientos.
11 En mi corazón he guardado cual tesoro tu dicho,
a fin de no pecar contra ti » (versículos 9-11).
Purificar el camino ante Dios significa mejorar progresivamente la conducta para agradarle.
« Obra apropiadamente para con tu siervo, para que yo viva
y para que guarde tu palabra.
18 Destapa mis ojos, para que mire
las cosas maravillosas procedentes de tu ley. (…)
También, tus recordatorios son aquello con lo que estoy encariñado,
como hombres de mi consejo » (versículos 17, 18, 24).
El salmista le pide a Dios discernimiento y sabiduría para comprender mejor sus mandamientos (Proverbios 2:1-9).
« Inclina mi corazón a tus recordatorios,
y no a las ganancias.
37 Haz que mis ojos pasen adelante para que no vean lo que es inútil;
consérvame vivo en tu propio camino » (versículos 36, 37).
Lo vano o lo inútil puede representar distracciones que no nos edifican ni nos animan al crecimiento espiritual.
“He considerado mis caminos,
para volver mis pies a tus recordatorios.
60 Me apresuré, y no me dilaté
en guardar tus mandamientos” (versículos 59, 60).
Reflexionar sobre los propios caminos es una forma de purificar el camino ante Dios (véanse los versículos 9-11).
“Bueno es para mí el que se me haya afligido,
a fin de que aprenda tus disposiciones reglamentarias” (versículo 71).
Dios puede usar nuestras pruebas para refinarnos (Santiago 1:2, 3).
“Tu mandamiento me hace más sabio que mis enemigos,
porque hasta tiempo indefinido es mío.
99 He llegado a tener más perspicacia que todos mis maestros,
porque tus recordatorios me son de interés intenso” (versículos 98, 99).
La sabiduría de Dios supera la de los hombres, incluso la de los maestros.
“Tu palabra es una lámpara para mi pie,
y una luz para mi vereda” (versículo 105).
La Palabra de Dios, la Biblia, nos ayuda a tomar buenas decisiones a corto plazo (una lámpara para mi pie) y a planificar a largo plazo (una luz para mi vereda).
« Paz abundante pertenece a los que aman tu ley,
y no hay para ellos tropiezo.
166 He esperado de ti la salvación, oh Jehová,
y he puesto por obra tus propios mandamientos.
167 Mi alma ha guardado tus recordatorios,
y los amo en sumo grado.
168 He guardado tus órdenes y tus recordatorios,
porque todos mis caminos están enfrente de ti » (versículos 165-168).
SALMOS 120 y 134 (leerlos en su Biblia o en una Biblia en Línea)
« Alzaré mis ojos a las montañas.
¿De dónde vendrá mi ayuda? » (Salmos 121:1)
Los salmos 120 al 134 representan los quince cánticos de las Subidas o de Ascensión. Aquí está la explicación histórica de los quince cánticos de las Subidas, en Wikipedia:
« Cánticos de Ascensión es el título que se da a quince de los Salmos, 120-134 (119-133 en la Septuaginta y la Vulgata), cada uno de los cuales comienza con la inscripción «Shir Hama’aloth» (שיר המעלות), o, en el caso del Salmo 121, Shir Lama’aloth (שיר למעלות). También se les llama de diversas maneras «Salmos graduales», «Quince salmos», «Cantos de los grados», «Cantos de los pasos», «cantos para subir a adorar» o «cantos de peregrinos».
Muchos estudiosos creen que el título indica que estos salmos eran cantados por los fieles mientras ascendían por el camino a Jerusalén para asistir a las Tres fiestas de peregrinación[3]Deuteronomio 16:16. Otros piensan que los cantaban los cantantes levitas mientras subían los quince escalones para oficiar en el Templo de Jerusalén.[4][5] Según una opinión, los levitas cantaron por primera vez los cánticos en la dedicación del templo de Salomón durante la noche del decimoquinto día de Tishri del 959 a. C.[6] Otro estudio sugiere que fueron compuestos para una celebración después de la reconstrucción de los muros de Jerusalén por parte de Nehemías en el 445 a. C.[7] Otros consideran que originalmente pueden haber sido poemas individuales que luego se recopilaron y recibieron el título que los vincula a la peregrinación después del cautiverio babilónico. » (Wikipedia, «Cánticos de Ascensión» (artículo completo)).
A continuación, algunos fragmentos seleccionados:
«Yo abogo por paz; pero cuando hablo,
ellos favorecen guerra» (Salmo 120:7)
«Jehová te está guardando.
Jehová es tu sombra a tu mano derecha.
6 De día el sol mismo no te herirá,
ni la luna de noche.
7 Jehová mismo te guardará contra toda calamidad.
Él guardará tu alma.
8 Jehová mismo guardará tu salida y tu entrada
desde ahora y hasta tiempo indefinido» (Salmo 121:5-8).
«Me alegré cuando me dijeron:
“Me regocijé cuando estuvieron diciéndome:
“Vamos a la casa de Jehová”. (…)
Por amor a mis hermanos y mis compañeros ciertamente hablaré ahora:
“Haya paz dentro de ti”.
9 Por amor de la casa de Jehová nuestro Dios
ciertamente seguiré buscando el bien para ti» (Salmo 122:1, 8, 9).
«A ti he alzado mis ojos,
oh Tú que moras en los cielos.
2 ¡Mira! Como los ojos de los siervos están dirigidos a la mano de su amo,
como los ojos de la sierva están dirigidos a la mano de su ama,
así nuestros ojos están dirigidos a Jehová nuestro Dios
hasta que nos muestre favor.
3 Muéstranos favor, oh Jehová, muéstranos favor;
porque hasta grado abundante se nos ha hartado de desprecio.
4 En abundancia nuestra alma ha sido hartada del escarnio de los que están con desahogo,
del desprecio de parte de los arrogantes» (Salmo 123).
«Bendito sea Jehová, que no nos ha dado
como presa a los dientes de ellos.
7 Nuestra alma es como un pájaro que ha escapado
de la trampa de los que usan señuelo.
La trampa está quebrada,
y nosotros mismos hemos escapado.
8 Nuestra ayuda está en el nombre de Jehová,
el Hacedor del cielo y de la tierra» (Salmo 124:6-8).
«Porque el cetro de iniquidad no seguirá descansando sobre la suerte de los justos,
a fin de que los justos no alarguen la mano a ninguna mala acción.
4 Oh, haz bien, oh Jehová, a los buenos,
aun a los que son rectos en su corazón» (Salmo 125:3, 4).
«Los que siembran con lágrimas
segarán aun con clamor gozoso.
6 El que sin falta sale, aun llorando,
llevando consigo una bolsa llena de semilla,
sin falta entrará con un clamor gozoso,
trayendo consigo sus gavillas» (Salmo 126:5, 6).
«A menos que Jehová mismo edifique la casa,
de nada vale que sus edificadores hayan trabajado duro en ella.
A menos que Jehová mismo guarde la ciudad,
de nada vale que el guarda se haya quedado despierto.
2 De nada vale que ustedes estén levantándose muy de mañana,
que estén sentados tarde,
que estén comiendo alimento con dolores.
Justamente así él da sueño aun a su amado» (Salmo 127:1, 2).
«¡Miren! Los hijos son una herencia de parte de Jehová;
el fruto del vientre es un galardón.
4 Como flechas en la mano de un hombre poderoso,
así son los hijos de la juventud.
5 Feliz es el hombre físicamente capacitado que ha llenado su aljaba de ellos.
No serán avergonzados,
porque hablarán con enemigos en la puerta» (Salmo 127:3-5).
«Feliz es todo el que teme a Jehová,
que anda en sus caminos.
2 Porque comerás el afán de tus propias manos.
Feliz serás, y te irá bien.
3 Tu esposa será como vid que produce fruto
en las partes más recónditas de tu casa.
Tus hijos serán como plantones de olivos todo en derredor de tu mesa» (Salmo 128:1-3).
«por bastante tiempo me han mostrado hostilidad desde mi juventud;
sin embargo, no han prevalecido contra mí.
3 Aradores han arado sobre mi espalda misma;
han alargado sus surcos.”
4 Jehová es justo.
Ha cortado en pedazos las sogas de los inicuos» (Salmo 129:2-4).
«Si errores fuera lo que tú vigilas, oh Jah,
oh Jehová, ¿quién podría estar de pie?
4 Porque hay el [verdadero] perdón contigo,
a fin de que se te tema» (Salmo 130:3,4).
«Oh Jehová, mi corazón no ha sido altivo,
ni mis ojos han sido altaneros;
ni he andado en cosas demasiado grandes,
ni en cosas demasiado maravillosas para mí.
2 De seguro he sosegado y aquietado mi alma
como un niño destetado sobre su madre.
Mi alma está como un niño destetado sobre mí.
3 Espere Israel a Jehová
desde ahora y hasta tiempo indefinido» (Salmo 131).
« Porque Jehová ha escogido a Sión;
la ha ansiado como morada para sí:
14 “Este es mi lugar de descanso para siempre;
aquí moraré, porque la he ansiado.
15 Sus provisiones bendeciré sin falta.
A sus pobres satisfaré con pan.
16 Y a sus sacerdotes vestiré de salvación;
y los que le son leales sin falta clamarán gozosamente.
17 Allí haré crecer el cuerno de David.
He puesto en orden una lámpara para mi ungido.
18 A sus enemigos vestiré de vergüenza;
pero sobre él florecerá su diadema” » (Salmo 132:13-18).
« ¡Miren! ¡Qué bueno y qué agradable es
que los hermanos moren juntos en unidad!
2 Es como el buen aceite sobre la cabeza,
que viene bajando sobre la barba
—la barba de Aarón—,
que viene bajando hasta el cuello de sus prendas de vestir.
3 Es como el rocío de Hermón
que viene descendiendo sobre las montañas de Sión.
Porque allí ordenó Jehová [que estuviera] la bendición,
[aun] vida hasta tiempo indefinido » (Salmo 133).
« Oh, bendigan a Jehová,
ustedes todos los siervos de Jehová,
ustedes los que están de pie en la casa de Jehová durante las noches.
2 Alcen las manos en santidad
y bendigan a Jehová.
3 Que Jehová te bendiga desde Sión,
él, el Hacedor del cielo y de la tierra » (Salmo 134).
SALMOS 135 y 137 (leerlos en su Biblia o en una Biblia en Línea)
« Está haciendo ascender vapores desde la extremidad de la tierra;
ha hecho hasta conductos para la lluvia;
está sacando el viento de sus almacenes » (Salmos 135:7)
Los Salmos 135-137 glorifican el poder omnipotente de Dios:
« Todo cuanto a Jehová le deleitó [hacer] lo ha hecho
en los cielos y en la tierra, en los mares y en todas las profundidades acuosas.
7 Está haciendo ascender vapores desde la extremidad de la tierra;
ha hecho hasta conductos para la lluvia;
está sacando el viento de sus almacenes,
8 aquel que derribó a los primogénitos de Egipto,
tanto a hombre como a bestia.
9 Envió señales y milagros en medio de ti, oh Egipto,
sobre Faraón y sobre todos sus siervos;
10 aquel que derribó a muchas naciones
y mató a reyes potentes,
11 aun a Sehón, el rey de los amorreos,
y a Og, el rey de Basán,
y a todos los reinos de Canaán,
12 y que dio la tierra de ellos como una herencia,
una herencia a Israel su pueblo.
13 Oh Jehová, tu nombre es hasta tiempo indefinido.
Oh Jehová, la mención conmemorativa de ti es hasta generación tras generación » (Salmos 135:6-13).
Respecto al poder de Dios, esto es lo que el rey de Babilonia, Nabucodonosor, declaró humildemente tras sufrir durante siete años una enfermedad mental (licantropía): “Y al fin de los días yo, Nabucodonosor, alcé a los cielos los ojos, y mi propio entendimiento empezó a volverme; y bendije al Altísimo mismo, y a Aquel que vive hasta tiempo indefinido alabé y glorifiqué, porque su gobernación es una gobernación hasta tiempo indefinido, y su reino es para generación tras generación. 35 Y a todos los habitantes de la tierra se está considerando como meramente nada, y él está haciendo conforme a su propia voluntad entre el ejército de los cielos y los habitantes de la tierra. Y no existe nadie que pueda detener su mano o que pueda decirle: ‘¿Qué has estado haciendo?’ ». (Daniel 4:34,35).
El Salmo 136 recuerda cómo Dios liberó a su pueblo Israel de la esclavitud en Egipto para que pudieran habitar en la tierra prometida:
« a Aquel que derribó a Egipto en sus primogénitos:
porque su bondad amorosa es hasta tiempo indefinido;
11 y a Aquel que sacó a Israel de en medio de ellos:
porque su bondad amorosa es hasta tiempo indefinido;
12 por una mano fuerte y por un brazo extendido:
porque su bondad amorosa es hasta tiempo indefinido;
13 a Aquel que cortó el mar Rojo en partes:
porque su bondad amorosa es hasta tiempo indefinido;
14 y que hizo a Israel pasar por en medio de él:
porque su bondad amorosa es hasta tiempo indefinido;
15 y que sacudió a Faraón y su fuerza militar al mar Rojo:
porque su bondad amorosa es hasta tiempo indefinido;
16 a Aquel que hizo a su pueblo andar por el desierto:
porque su bondad amorosa es hasta tiempo indefinido;
17 a Aquel que derribó a grandes reyes:
porque su bondad amorosa es hasta tiempo indefinido;
18 y que procedió a matar a reyes majestuosos:
porque su bondad amorosa es hasta tiempo indefinido;
19 aun a Sehón, el rey de los amorreos:
porque su bondad amorosa es hasta tiempo indefinido;
20 y a Og, el rey de Basán:
porque su bondad amorosa es hasta tiempo indefinido;
21 y que dio la tierra de ellos como herencia:
porque su bondad amorosa es hasta tiempo indefinido » (Salmos 136:10-21).
El Salmo 137 es un lamento porque Dios permitió que su pueblo fuera exiliado a Babilonia por su desobediencia (véase el Libro de las Lamentaciones):
« Junto a los ríos de Babilonia… allí nos sentamos.
También lloramos al acordarnos de Sión.
2 Sobre los álamos en medio de ella
colgamos nuestras arpas.
3 Porque allí los que nos tenían cautivos nos pidieron las palabras de una canción,
y los que se mofaban de nosotros… regocijo:
“Cántennos una de las canciones de Sión”.
4 ¿Cómo podemos cantar la canción de Jehová
sobre suelo extranjero?
5 Si te olvidara, oh Jerusalén,
sea olvidadiza mi diestra.
6 Que mi lengua se pegue a mi paladar,
si no me acordara de ti,
si no hiciera a Jerusalén ascender
por encima de mi causa principal de regocijo » (Salmos 137:1-6).
SALMO 138 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
« El día en que llamé, entonces procediste a responderme;
empezaste a hacerme denodado en mi alma con fuerza » (Salmos 138:3)
El Salmo 138 indica que Dios escucha las oraciones de los humildes:
« Porque Jehová es alto, y, no obstante, al humilde lo ve;
pero al altanero lo conoce solo de distancia » (versículo 6).
Jesucristo, el Hijo de Dios, mostró la importancia de la humildad, especialmente cuando oramos a nuestro Padre Celestial:
« Pero habló esta ilustración también a algunos que confiaban en sí mismos como justos, y que consideraban como nada a los demás: 10 “Dos hombres subieron al templo a orar, el uno fariseo y el otro recaudador de impuestos. 11 El fariseo se puso de pie y oraba para sí estas cosas: ‘Oh Dios, te doy gracias de que no soy como los demás hombres, dados a extorsión, injustos, adúlteros, ni siquiera como este recaudador de impuestos. 12 Ayuno dos veces a la semana, doy el décimo de todas las cosas que adquiero’. 13 Pero el recaudador de impuestos, estando de pie a la distancia, no quería ni siquiera alzar los ojos hacia el cielo, sino que se golpeaba el pecho, y decía: ‘Oh Dios, sé benévolo para conmigo, [que soy] pecador’. 14 Les digo: Este hombre bajó a su casa probado más justo que aquel; porque todo el que se ensalza será humillado, pero el que se humilla será ensalzado”” (Lucas 18:9-14).
SALMO 139 (leerlo en su Biblia o en una Biblia en Línea)
« Tus ojos vieron hasta mi embrión,
y en tu libro todas sus partes estaban escritas,
respecto a los días en que fueron formadas
y todavía no había una entre ellas » (Salmos 139:16)
El Salmo 139 ilustra cómo Dios está atento a cada uno de nosotros, incluso desde la concepción en el vientre materno:
«Oh Jehová, tú me has escudriñado completamente, y [me] conoces.
2 Tú mismo has llegado a conocer mi sentarme y mi levantarme.
Has considerado mi pensamiento desde lejos.
3 Mi viajar y mi yacer tendido has medido,
y te has familiarizado hasta con todos mis caminos.
4 Pues no hay una sola palabra en mi lengua,
cuando, ¡mira!, oh Jehová, tú ya lo sabes todo.
5 Detrás y delante, me has sitiado;
y pones tu mano sobre mí.
6 [Tal] conocimiento es demasiado maravilloso para mí.
Tan alto es, que yo no puedo alcanzarlo» (versículos 1-6).
Para el Creador, la vida del ser humano comienza en la concepción, cuando aún es un embrión:
«Porque tú mismo produjiste mis riñones;
me tuviste cubierto en resguardo en el vientre de mi madre.
14 Te elogiaré porque de manera que inspira temor estoy maravillosamente hecho.
Tus obras son maravillosas,
como muy bien percibe mi alma.
15 Mis huesos no estuvieron escondidos de ti
cuando fui hecho en secreto,
cuando fui tejido en las partes más bajas de la tierra.
16 Tus ojos vieron hasta mi embrión,
y en tu libro todas sus partes estaban escritas,
respecto a los días en que fueron formadas
y todavía no había una entre ellas» (versículos 13-16).
La ley de vida por vida (alma por alma) también se aplicaba al niño en el vientre de su madre:
«Y en caso de que unos hombres luchen el uno con el otro y realmente lastimen a una mujer encinta y los hijos de ella efectivamente salgan, pero no ocurra un accidente mortal, a él sin falta ha de imponérsele el pago de daños conforme a lo que le imponga el dueño de la mujer; y él tiene que darlo por medio de los jueces. 23 Pero si ocurre un accidente mortal, entonces tienes que dar alma por alma» (Éxodo 21:22-23).
Por lo tanto, un aborto voluntario constituye un homicidio intencional desde la perspectiva de Dios y Jesucristo.
SALMOS 140 y 145 (leerlos en su Biblia o en una Biblia en Línea)
« Que mi oración esté preparada como incienso delante de ti;
el levantar las palmas de mis manos, como la ofrenda de grano al atardecer » (Salmos 141:2)
El Salmo 140 describe la acción de la lengua, que puede herir hasta matar como un veneno.
« Líbrame, oh Jehová, de los hombres malos;
quieras salvaguardarme hasta del hombre de hechos de violencia,
2 de los que han tramado cosas malas en [su] corazón,
que todo el día siguen atacando como en guerras.
3 Han aguzado su lengua como la de una serpiente;
la ponzoña de la víbora cornuda está debajo de sus labios. (…) El gran hablador… que no sea establecido firmemente en la tierra.
El hombre de violencia… que la maldad misma lo cace con repetidos golpes de punta » (Salmos 140:1-3, 11).
La acción maligna de la lengua también puede compararse con la de una espada, que puede herir e incluso matar:
« Existe el que habla irreflexivamente como con las estocadas de una espada, pero la lengua de los sabios es una curación » (Proverbios 12:18).
Los efectos contradictorios de la lengua, mencionados en este proverbio, también fueron ilustrados por el discípulo Santiago en su carta:
« De la misma boca salen bendición y maldición.
No es correcto, hermanos míos, que estas cosas sigan ocurriendo de esta manera. 11 La fuente no hace que lo dulce y lo amargo salgan burbujeando por la misma abertura, ¿verdad? 12 Hermanos míos, la higuera no puede producir aceitunas, ni la vid higos, ¿verdad? Tampoco puede el agua salada producir agua dulce » (Santiago, capítulo 3).
El Salmo 141 nos muestra que debemos ser cuidadosos con la calidad de nuestras oraciones, prestando atención a lo que le decimos a nuestro Padre Celestial cuando nos dirigimos a él en oración:
« Que mi oración esté preparada como incienso delante de ti;
el levantar las palmas de mis manos, como la ofrenda de grano al atardecer.
3 Pon guardia, sí, oh Jehová, para mi boca;
pon vigilancia, sí, sobre la puerta de mis labios » (Salmos 141:2, 3).
Jesucristo nos dio buenos consejos sobre cómo orar a su Padre Celestial (Mateo 6:9-15).
En el Salmo 142 leemos que nuestras oraciones deben ser sinceras, expresando nuestros propios sentimientos:
« Con mi voz, a Jehová procedí a clamar por socorro;
con mi voz, a Jehová empecé a implorar favor.
2 Delante de él seguí derramando mi preocupación;
delante de él continué informando acerca de mi propia angustia,
3 cuando mi espíritu desmayó dentro de mí.
Entonces tú mismo conociste mi vereda.
En la senda en que ando
me han escondido una trampa » (Salmos 142:1-3).
Podemos pedirle a Dios que nos ayude a comprender su voluntad, según el Salmo 143:
« Enséñame a hacer tu voluntad,
porque tú eres mi Dios.
Tu espíritu es bueno;
que me guíe en la tierra de la rectitud » (Salmos 143:10).
En cuanto a nuestra expresión corporal al orar a Dios, varía según el lugar y las circunstancias. Debemos discernir. Algunos se arrodillarán, otros permanecerán de pie con la cabeza inclinada, otros alzarán la vista, o incluso levantarán las manos al cielo, como el salmista:
« He extendido mis manos a ti;
mi alma es para ti como una tierra agotada » (Salmos 143:6).
Es importante comprender que Dios nos ama y está cerca de nosotros en la medida en que nos acercamos a él, según el Salmo 144:
« Oh Jehová, ¿qué es el hombre para que tomes nota de él,
el hijo del hombre mortal, para que te fijes en él? » (Salmos 144:3).
« Acérquense a Dios, y él se acercará a ustedes » (Santiago 4:8).
En nuestras oraciones, podemos simplemente expresar alabanzas a Dios sin necesidad de hacer peticiones, como leemos en el Salmo 145 (aquí presentamos algunos fragmentos):
« Ciertamente te ensalzaré, oh mi Dios el Rey,
y ciertamente bendeciré tu nombre hasta tiempo indefinido, aun para siempre » (versículo 1).
« Generación tras generación encomiará tus obras,
e informará acerca de tus poderosos actos » (versículo 4).
« Rebosarán con la mención de la abundancia de tu bondad,
y [a causa de] tu justicia clamarán gozosamente » (versículo 7).
« Tu gobernación real es gobernación real para todos los tiempos indefinidos,
y tu dominio dura por todas las generaciones sucesivas » (versículo 13).
« Jehová está sosteniendo a todos los que van cayendo,
y está levantando a todos los que están encorvados » (versículo 14).
« Estás abriendo tu mano
y satisfaciendo el deseo de toda cosa viviente » (versículo 16).
« Jehová está cerca de todos los que lo invocan,
de todos los que lo invocan en apego a la verdad.
ר [Rehsch]
19 Ejecutará el deseo de los que le temen,
y oirá su clamor por ayuda, y los salvará.
ש [Schin]
20 Jehová está guardando a todos los que lo aman,
pero a todos los inicuos los aniquilará » (versículos 18-20).
SALMOS 145 y 150 (leerlos en su Biblia o en una Biblia en Línea)
« Feliz es el que tiene al Dios de Jacob por ayuda suya,
cuya esperanza está en Jehová su Dios » (Salmos 146:5)
Los Salmos 146-150 concluyen el libro de los Salmos, al igual que los seis Salmos del Halel (Salmos 113-118), comenzando con la frase «Aleluya», que significa «Alaben a Jah». Jah es el diminutivo del Nombre Divino YHWH. He aquí algunos extractos seleccionados:
«No cifren su confianza en nobles,
ni en el hijo del hombre terrestre, a quien no pertenece salvación alguna.
4 Sale su espíritu, él vuelve a su suelo;
en ese día de veras perecen sus pensamientos.
5 Feliz es el que tiene al Dios de Jacob por ayuda suya,
cuya esperanza está en Jehová su Dios» (Salmos 146:3-5).
Este salmo afirma claramente que no debemos confiar ciegamente en los hombres, porque son como polvo. Si ciertos líderes políticos o religiosos piden que depositemos nuestra confianza ciega en ellos, esto no tiene nada que ver con lo que está escrito en la Biblia. Este salmo nos exhorta a depositar toda nuestra confianza en Dios. Además, Jesucristo dijo claramente a sus discípulos que estuvieran atentos a las acciones de quienes se presentaran como profetas de Dios. Si vieran uvas en espinos o higos entre cardos, entonces no era momento de confiar ciegamente en el hombre, sino de identificar a aquellos mentirosos e impostores religiosos (Mateo 7:15-19).
Asimismo, esto es lo que dice el libro de Jeremías acerca de quienes persisten en confiar en el hombre en lugar de en Dios: «Maldito es el hombre físicamente capacitado que cifra su fiada expectativa en el hombre terrestre y realmente hace de la carne su brazo, y cuyo corazón se aparta de Jehová mismo» (Jeremías 17:5).
«Está sanando a los quebrantados de corazón,
y está vendando sus partes doloridas.
4 Está contando el número de las estrellas;
a todas las llama por [sus] nombres.
5 Nuestro Señor es grande y es abundante en poder;
su entendimiento es superior a lo que se puede relatar.
6 Jehová está dando alivio a los mansos;
está abatiendo a los inicuos hasta la tierra.
7 Respondan ustedes a Jehová con acción de gracias;
celebren con melodía a nuestro Dios con el arpa,
8 Aquel que está cubriendo de nubes los cielos,
Aquel que prepara lluvia para la tierra,
Aquel que hace que de las montañas brote hierba verde.
9 Él está dando a las bestias su alimento,
a los cuervos jóvenes que siguen clamando.
10 No se deleita en el poder del caballo,
ni en las piernas del hombre se complace.
11 Jehová está complaciéndose en los que le temen,
en los que esperan su bondad amorosa. (…) Está arrojando su hielo como bocados.
Delante de su frío, ¿quién puede subsistir? » (Salmos 147:3-11, 17).
Se puede apreciar el contraste entre la atenta preocupación de Dios por su creación en el espacio, nombrando a cada estrella, y su atención a los humildes seres humanos en la Tierra.
El Salmo 148 es un llamado general a toda la creación, tanto en el cielo como en la tierra, a dar gloria a Dios:
«Alábenlo, todos ustedes sus ángeles.
Alábenlo, todos ustedes su ejército.
3 Alábenlo, sol y luna.
Alábenlo, estrellas de luz todas.
4 Alábenlo, cielos de los cielos,
y aguas que están sobre los cielos.
5 Alaben ellos el nombre de Jehová;
porque él mismo mandó y fueron creados.
6 Y los tiene subsistiendo para siempre, hasta tiempo indefinido.
Ha dado una disposición reglamentaria, y esta no pasará» (Salmos 148:2-6).
¿Cómo glorifica la creación, a Dios? El comienzo del Salmo 19 lo explica poéticamente:
«Los cielos están declarando la gloria de Dios;
y de la obra de sus manos la expansión está informando.
2 Un día tras otro día hace salir burbujeando el habla,
y una noche tras otra noche manifiesta conocimiento.
3 No hay habla, y no hay palabras;
no está oyéndose ninguna voz de parte de ellos» (Salmos 19:1-3).
La creación da gloria a Dios, sin palabras ni lenguaje, a través de su belleza y magnificencia.
El Salmo 149 muestra que Dios se acuerda de su pueblo y se deleita en él. Él los protegerá a su debido tiempo, por medio de su Hijo Jesucristo:
«Que alaben su nombre con danza.
Con la pandereta y el arpa celébrenlo con melodía.
4 Porque Jehová está complaciéndose en su pueblo.
Hermosea a los mansos con salvación» (Salmos 149:4, 5).
Dios tiene actualmente un pueblo para su Nombre, al que solo él y su Hijo Jesucristo conocen. Ellos los protegerán en el día de la gran angustia:
«Y durante aquel tiempo se pondrá de pie Miguel, el gran príncipe que está plantado a favor de los hijos de tu pueblo. Y ciertamente ocurrirá un tiempo de angustia como el cual no se ha hecho que ocurra uno desde que hubo nación hasta aquel tiempo. Y durante aquel tiempo tu pueblo escapará, todo el que se halle escrito en el libro» (Daniel 12:1).
El Salmo 150, que concluye el libro, es una invitación a glorificar a Dios mediante la música y el canto:
«¡Alaben a Jah!
Alaben a Dios en su lugar santo.
Alábenlo en la expansión de su fuerza.
2 Alábenlo por sus obras de poder.
Alábenlo conforme a la abundancia de su grandeza.
3 Alábenlo con el toque del cuerno.
Alábenlo con el instrumento de cuerdas y el arpa.
4 Alábenlo con la pandereta y la danza de corro.
Alábenlo con cuerdas y el caramillo.
5 Alábenlo con los címbalos de sonido melodioso.
Alábenlo con los címbalos estruendosos.
6 Toda cosa que respira… alabe a Jah.
¡Alaben a Jah!» (Salmos 150).
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La Lectura y la Comprensión de la Biblia (Salmo 1:2, 3)
Leyendo la Biblia diariamente, este Índice contiene artículos bíblicos informativos (Por favor, haga clic en el enlace de arriba para examinarlo).
Lista (en inglés) de más de setenta idiomas, con seis artículos bíblicos importantes, escritos en cada uno de aquellos idiomas.
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