Su fe le fue contada a Abrahán por justicia (Romanos 4:9)

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Lectura y meditación sobre el capítulo 4 de la carta a los Romanos:

Otra vez, para entender plenamente el contexto de las palabras de Pablo, es necesario releer Romanos 2:17-29, a fin de entender que alude al orgullo de los judíos de su tiempo, a su interpretación de la Ley y a la señal de que Dios los había apartado: la circuncisión. Sin embargo, el contraargumento sobre la Ley se encuentra principalmente en el capítulo 3 de la carta a los Romanos, mientras que el sobre la circuncisión se encuentra en el capítulo 4.

“Siendo así, ¿qué diremos de Abrahán, nuestro antepasado según la carne? 2 Por ejemplo, si a Abrahán se le declarara justo como resultado de obras, tendría base para jactarse; mas no con Dios. 3 Porque, ¿qué dice la escritura? “Abrahán ejerció fe en Jehová, y le fue contado por justicia.” 4 Ahora bien, al que trabaja no se le cuenta el pago como bondad inmerecida, sino como deuda. 5 Por otra parte, al que no trabaja, pero pone fe en el que declara justo al impío, su fe le es contada por justicia. 6 Así como también David habla de la felicidad del hombre a quien Dios imputa justicia aparte de obras: 7 “Felices son aquellos cuyos desafueros han sido perdonados y cuyos pecados han sido cubiertos; 8 feliz es el hombre cuyo pecado Jehová de ninguna manera tomará en cuenta”” (versículos 1-8).

Pablo presenta su argumento escribiendo que Abrahán, el antepasado de los judíos, fue declarado justo por su fe, no por obras bajo una Ley que no existía y que le habría permitido glorificarse a sí mismo. Introduce el concepto importante de bondad inmerecida, que da gloria a la misericordia de Dios en lugar de al hombre que podría jactarse de sus obras para reclamar la salvación (lo cual es imposible). Luego, esto es lo que escribe acerca de la incircuncisión Abrahán y su posterior circuncisión:

“Esta felicidad, pues, ¿les viene a los circuncisos, o también a los incircuncisos? Porque decimos: “Su fe le fue contada a Abrahán por justicia”. 10 ¿En qué circunstancias, pues, le fue contada? ¿Cuando estaba en la circuncisión, o en la incircuncisión? No en la circuncisión, sino en la incircuncisión. 11 Y recibió una señal, a saber, la circuncisión, como sello de la justicia por la fe que tuvo mientras se halló en su estado de incircuncisión, para que fuera el padre de todos los que tienen fe mientras están en incircuncisión, a fin de que se les impute la justicia; 12 y padre de prole circuncidada, no solo de los que se adhieren a la circuncisión, sino también de los que andan ordenadamente en las pisadas de aquella fe que tuvo nuestro padre Abrahán estando en condición de incircuncisión” (versículos 9-12).

Con gran delicadeza (hacia la sensibilidad de los judeocristianos que leen esta carta), muestra que Abrahán fue declarado justo aun estando incircunciso. El pacto de la circuncisión ratificó esta declaración de justicia mediante el pacto abrahámico, es decir, la promesa de Dios de bendecir a sus descendientes, ya fueran circuncidados (para los judíos) o incircuncisos (para todas las naciones no judías). Abrahán se convirtió en padre de quienes tienen fe, sean circuncidados o no.

“Porque no fue mediante ley que Abrahán o su descendencia tuvieron la promesa de que él hubiera de ser heredero de un mundo, sino que fue mediante la justicia por fe. 14 Porque si son herederos los que se adhieren a ley, la fe se ha hecho inútil y la promesa ha sido abolida. 15 En realidad la Ley produce ira, pero donde no hay ley, tampoco hay transgresión alguna” (versículos 13-15).

La Ley produce la ira de Dios a través de la transgresión para aquellos que desean obtener la salvación mediante las obras de la Ley, mientras que la fe produce justicia a través de la misericordia de Dios, que en última instancia conduce a la salvación eterna.

“A causa de esto fue como resultado de fe, para que sea según bondad inmerecida, a fin de que la promesa le sea segura a toda su descendencia, no solo a la que se adhiere a la Ley, sino también a la que se adhiere a la fe de Abrahán. (Él es el padre de todos nosotros, 17 así como está escrito: “Te he nombrado padre de muchas naciones”.) Esto fue a vista de Aquel en quien tenía fe, sí, de Dios, que vivifica a los muertos y llama las cosas que no son como si fueran. 18 Aunque más allá de toda esperanza, basado todavía en esperanza tuvo fe, para llegar a ser padre de muchas naciones conforme a lo que se había dicho: “Así será tu descendencia”. 19 Y, aunque no se debilitó en fe, consideró su propio cuerpo, ahora ya amortiguado, pues tenía como cien años, además del amortiguamiento de la matriz de Sara. 20 Pero, a causa de la promesa de Dios, no titubeó con falta de fe, sino que se hizo poderoso por su fe, dando gloria a Dios 21 y estando plenamente convencido de que lo que él había prometido también lo podía hacer. 22 Por tanto, “le fue contado por justicia”” (versículos 16-22).

Hacia el final del párrafo, explica con detalle cómo se manifestó la fe de Abrahán, al confiar en que Dios regeneraría su cuerpo después de cien años para que pudiera tener un hijo con Sara, cuya matriz había muerto. Confió en que Dios obraría este milagro para él y Sara: tener un hijo a una edad muy avanzada. Esta fe y confianza en Dios fueron consideradas justicia, recompensadas con el nacimiento de su hijo Isaac, lo que permitiría a Abrahán tener descendientes que se convertirían en una nación.  

“El que “le fue contado” fue escrito, sin embargo, no solo por causa de él, 24 sino también por causa de nosotros a quienes está destinado a ser contado, porque creemos en el que levantó de entre los muertos a Jesús nuestro Señor. 25 Él fue entregado a causa de nuestras ofensas y fue levantado a fin de declararnos justos” (versículos 23-25).

Para concluir este capítulo, Pablo establece una hermosa analogía entre la fe de Abrahán, quien creía que su cuerpo y el de Sara serían regenerados para que pudieran tener un hijo, y esto le fue contado como justicia. De manera similar, los seguidores de Cristo, tanto judíos como gentiles, tienen fe en que Dios resucitó a su Hijo Jesucristo de entre los muertos, garantizando la vida eterna mediante la resurrección. Esta fe es similar a la de Abrahán, y Dios nos la imputa como justicia a quienes ejercemos fe en todo lo que Jesucristo representa como perspectiva de salvación eterna (Juan 14:6).

Mediante tu descendencia ciertamente se bendecirán todas las naciones de la tierra (Génesis 22:18)

El pacto con  Abrahán es una promesa de Dios de que toda la humanidad obediente será bendecida a través de su descendencia…

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Los comentarios sobre la Epístola a los Romanos, capítulo por capítulo, no serán lineales (un estudio versículo por versículo), sino que se basarán en los puntos principales que surgen en el capítulo estudiado…

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El redactor de esta carta es uno de los doce apóstoles de Jesucristo. En los Evangelios, también tiene el nombre de Simón Pedro (Mateo 4:18) y Jesucristo le dio el nombre de Cefas (Juan 1:42)…

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